La economía egipcia antigua se basó en gran medida en la agricultura, actividad que se concentraba en las vegas del río Nilo y en las áreas cercanas al desierto. Los egipcios desarrollaron un sistema de regadío avanzado para aprovechar al máximo las aguas del río, lo que contribuyó al éxito de la agricultura en la región.
El cultivo principal era el trigo, seguido del cebada y los vegetales, incluyendo la lechuga, el ajo y las cebollas. También cultivaban algodón, lino y árboles frutales, como palmas datileras y granados. Los egipcios utilizaban herramientas de bronce y arados tirados por bueyes o asnos para la labranza, mientras que el siembra se hacía a mano.
Los marineros transportaban productos a lo largo del Mar Mediterráneo hasta los puertos griegos, mientras que otros comerciantes viajaban por tierra a través del desierto hasta la península del Sinaí y más allá.
El faraón era el dueño de todas las tierras y las delegaba a los sacerdotes y funcionarios del gobierno. Estos, a su vez, las designaban a los campesinos para que las trabajen a cambio del pago de un tributo. La producción agrícola se basaba en trigo, cebada, frutas y hortalizas. Además, aprovechaban el papiro para hacer papel y obtenían oro, cobre, amatista y turquesas de las cadenas montañosas. A su vez, el Estado egipcio desarrolló un sistema de redistribución de bienes en torno a los palacios reales y los templos.
A través de la recaudación de tributos a los campesinos y artesanos, diferentes bienes y productos eran almacenados por los funcionarios y los sacerdotes. Una parte de estos bienes estaba destinada al consumo de todos aquellos miembros de la administración estatal que dependían del gobierno. Otra parte se destinaba a la construcción de obras públicas. Otros bienes y productos eran almacenados para las situaciones de crisis y necesidad
El comercio de la economía egipcia era principalmente interno. Los gobernantes de las diversas regiones intercambiaban entre sí los productos de lujo que recaudaban como parte del pago de tributo: tejidos, joyas, cerámicas, animales y esclavos.
El comercio exterior era reducido debido a que Egipto se encontraba rodeado por desiertos, cadenas montañosas y el mar Mediterráneo. Con el tiempo, desarrollaron rutas comerciales que atravesaron el desierto hacia el este, hasta las las ciudades de la Mesopotamia asiática, y hacia el oeste, hasta Cartago.
Aunque la economía del antiguo Egipto fue próspera en general, existía una desigualdad económica significativa. La élite, incluidos los faraones, sacerdotes y nobles, controlaba gran parte de la riqueza y los recursos del país. La clase trabajadora, en cambio, tenía una vida más modesta y enfrentaba desafíos económicos, como la necesidad de pagar tributos al Estado y la falta de acceso a tierras y recursos.