José Luis López2 de diciembre de 2019El consumismo, columna vertebral del capitalismo, tiene en mediados de noviembre a inicios de enero su temporada de mayor auge, porque las personas cuentan con más dinero, mayor tiempo libre para reunirse a cenar con la familia, tradición de comprar cosas para otros y sí mismos, y hay (o supuestamente hay) mejores ofertas en un amplio catálogo de productos, siendo electrodomésticos, ropa, calzado y tecnología algunos de los predilectos, especialmente a partir de la popularización de grandes eventos anuales, como el Black Friday en Estados Unidos o el Buen Fin en México.
El Black Friday o el Viernes Negro (cuarto viernes de noviembre) es un evento comercial originado de manera informal a partir de la década de 1930 en Filadelfia, Estados Unidos, cuando, aún con efectos de la Gran Depresión, el fundador de los almacenes Macy´s, Fred Lazarus Jr., convenció al presidente Franklin D. Roosevelt de adelantar el periodo navideño al Día de Acción de Gracias, con la finalidad de disponer de una semana más para realizar ventas y así poder dar salida a los artículos no vendidos, con grandes rebajas en sus precios. Algunas versiones señalan que el término “Black Friday” se acuñó en referencia a que el margen de ganancias de las tiendas pasaba de números rojos (cerca a la bancarrota) a números negros (con beneficios). En la actualidad, se ha convertido en una tradición que se ha esparcido a todo el mundo, gracias al comercio digital.
Si bien en México tenemos nuestra propia versión del Viernes Negro, conocida como el Buen Fin, esta no ha terminado de convencer a los consumidores nacionales ni extranjeros: pese a que la base es la misma, compras fáciles y ahorro, la manera de ejecutarla es diferente.
En el Black Friday, anualmente se ve en las noticias que la gente hace filas por días para ser los primeros en llegar a ofertas superiores al 70% e incluso se pelean entre sí para no perderlas, mientras que el Buen Fin se caracteriza simplemente por tener descuentos apenas perceptibles o anulación de intereses.
Por tanto y pese a la promoción que las autoridades mexicanas desean hacer con el Buen Fin, miles de mexicanos optan por esperar al Viernes Negro para realizar sus comprar y, supuestamente, ejecutar su gasto de forma responsable, gracias a las ventajas del e-commerce. En tanto, en el extranjero no es relevante este evento mexicano.
En el párrafo anterior se menciona que se tiene la creencia de consumir de forma responsable, pero no siempre es así.
Aunque el Black Friday y el Buen Fin han concluido en su edición 2019, la temporada de consumo se posterga hasta finalizar las fiestas, es decir, a inicios de enero. En esta temporada, las personas deciden darse gustos personales o familiares al adquirir ropa, dispositivos móviles o aparatos tecnológicos, despilfarrar en la cena navideña o en juguetes, pero la falta de cuidado y hacerlo por impulso tiene consecuencias en la vida familiar, tanto en lo afectivo como lo económico.
En lo afectivo pueden existir conductas caprichosas, egoístas, violentas y de insatisfacción, con personas crédulas ante la publicidad, que asumen que usar determinadas marcas o contar con los productos de moda los hace destacar frente a otros.
No tomarse el tiempo para pensar la utilidad personal de determinado bien o la vida útil de esos productos, puede conducir a problemas económicos, como el agotamiento del salario, aguinaldo, endeudamiento e incluso los asaltos, a la par de que las brecha de ingreso entre pobres y ricos acrecienta.
Lo anterior no implica que usted no deba adquirir nada durante la temporada o que no deba darse ciertos lujos, simplemente que piense en su futuro, en la evolución de sus ingresos, verifique que realmente pueda pagar a los plazos pactados, que el dinero con que cuenta en la actualidad es mayor porque ya cobró el aguinaldo, pero que no será así el resto del año y, especialmente, en el bienestar de su familia.