Fernanda Fragoso 18 de abril 2018Tras las propuestas de ciertos candidatos a la presidencia de la república sobre la imposición de controles de precios a diversos productos y servicios para que los consumidores nos beneficiemos de los mismos y mejore nuestro poder de compra y salarios mínimos más elevados a los distintos trabajadores para que mejore su nivel de vida, debemos analizar si estás propuestas son realmente la mejor opción para un país como México.
En el mercado libre los precios de los productos se determinan donde coinciden la cantidad que ofrecen los productores con la que desean los consumidores, esto se conoce como precio de equilibrio. Es importante mencionar que estos precios son resultado del comportamiento de millones de consumidores y oferentes que reaccionan a cambios en los gustos, en los costos de insumos e impuestos, cambios en el clima, en el empleo y en las expectativas.
Los cambios en los precios son señales para que los productores y comerciantes fabriquen y ofrezcan más cantidad de los bienes y servicios que solicitan los consumidores, que a su vez reciben la señal para que reduzcan o incrementen el consumo de ciertos bienes y los sustituyan por otros.
A veces los precios de algunos productos se elevan de manera artificial y excesiva por prácticas monopólicas, que son ilegales, y que se corrigen con la instalación de más competidores o la apertura de la economía para importar los distintos productos.
Existen situaciones en las que los gobiernos deciden imponer controles a los precios ya fijados por los consumidores y oferentes al realizar sus intercambios de una manera libre, y el precio al que fijan puede estar por arriba o por debajo del precio de mercado, lo que nos lleva a dos situaciones no favorables. Primero, si el precio que fijan se sitúa por debajo del precio del mercado, significa que habrá una mayor solicitud de los productos que desean los consumidores, pero los fabricantes no estarán dispuestos a elaborarlos y venderlos. Por otro lado, si el precio es por arriba del nivel de equilibrio, habrá un exceso de oferta que no se podrá desplazar y vender en los mercados.
El hecho de imponer un control de precios en una economía para evitar que estos suban propicia que los productores ofrezcan menos de esos productos, ya que no podrán cubrir sus costos en el mediano plazo. En este escenario los productores preferirían fabricar otros productos que no estén controlados o se mudarán a otros países donde el precio sea el del libre mercado o simplemente dejarán de trabajar.
Por su parte, los consumidores demandarán más de los mismos bienes y servicios que están dentro del esquema de precios controlados, y esto se verá reflejado en escasez en los distintos mercados.
Como resultado de estos controles, por el lado de los productores tendríamos mayor desempleo y escasez de productos y por parte de los consumidores es posible que el gobierno decida importar los productos que más se demanden o bien subsidiar su producción, pero para ello tendría que elevar los impuestos o incurrir en elevados gastos fiscales con graves consecuencias. Como conclusión no parece viable el control de precios en México y por lo tanto es una propuesta que los candidatos a presidencia no deberían considerar.