Eduardo Medina22 de diciembre de 2018Esta semana se ha anunciado que habrá un aumento considerable en el salario mínimo en el comienzo del año entrante. En el ámbito económico, se considera que un aumento en el salario mínimo sin aumentar primero la productividad, generaría un fenómeno inflacionario, sin embargo, esta medida parece en primera instancia ser inofensiva y benéfica para el sector de la población que gana alrededor de uno o dos salarios mínimos por día. Aunque esta medida no tendrá gran impacto en la lucha por erradicar la pobreza, representa un paso en la dirección correcta a la hora de mejorar las condiciones de vida de la población menos favorecida.
Uno de los debates que giran en torno a esta decisión se trata justamente de la ineficacia del control del salario, por lo que algunos economistas consideran que el mejor salario mínimo es de $0, sosteniendo que el libre juego entre oferta y demanda laboral será el mejor regulador del salario; apelando a las aptitudes de los oferentes y las necesidades de los demandantes. Este argumento está basado en la premisa de que un salario establecido por el Estado genera desempleo; el aumento en el mismo se traduce en costos directos para los empleadores, por lo que –en teoría-, habría despidos inmediatos como consecuencia.
Otro de los aspectos que es necesario señalar es que, a pesar del aumento, el salario mínimo continúa siendo insignificante para algunos empresarios, pues actualmente, incluso la mano de obra menos calificada percibe un salario por encima del establecido como mínimo, esta idea respalda la hipótesis anterior.
A pesar de que Banxico ha anunciado que el aumento en el salario podría tener impactos directos en el nivel de precios, algunos analistas, incluso de la banca privada han sostenido lo contrario.
Según Banxico, la manera vía más prudente para poder elevar el salario mínimo es fomentando la competencia entre aquellos sectores que producen los bienes más representativos de la canasta de consumo de la población con menores ingresos.
A pesar de mantener una postura escéptica sobre la medida adoptada por el gobierno, el Banco de México reiteró su apoyo en caso de que la economía requiera un ajuste en las variables que le conciernen, es decir, el tipo de cambio y las tasas de interés, a fin de disminuir los efectos negativos derivados del alza en el salario mínimo.
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