Daniela Nevárez Jiménez2 de noviembre de 2018Hoy, 2 de noviembre, celebramos el día de muertos, este año, se difundió en redes sociales por grupos feministas que se celebraría el 3 de noviembre, el “día de las muertas”. Dos días que honran las muertes de nuestros difuntos y difuntas, que tienen, sin embargo, características muy diferentes, la primera, una celebración de origen prehispánico, tradición mexicana que fue declarada por la UNESCO en 2003 como patrimonio cultural de la humanidad; la segunda, una petición para recordar a las víctimas de feminicidios, que representa un llamado de atención y busca justicia, reparación y verdad para las mujeres asesinadas.
El primero hace referencia a nuestra cultura e idiosincrasia; el segundo, busca mostrar la indignación de miles de mujeres ante los actos de impunidad y atrocidad que han aumentado en la última década, no obstante, aunque la intención es pertinente y necesaria, fomenta la normalización de la violencia feminicida y desvirtua la verdadera lucha, para el Observatorio Nacional de Feminicidios, por lo que se opone a institucionalizar la fecha y a la incorporación del feminicidio como parte de la histórica tradición. Estas razones, hacen necesario el trato diferenciado de los temas, por lo que a pesar de que se abordaran ambos, se retomarán desde diferentes perspectivas, uno con efectos positivos y el otro con efectos negativos para nuestra economía.
Nuestra celebración del día de muertos representa no solo una tradición auténtica y antigua, sino una atracción para locatarios y extranjeros que conlleva un impacto económico para las localidades, tan solo para el año pasado se estimaba de cuatro mil 55 millones de pesos por la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo. Este mismo organismo calculó un gasto por parte de los consumidores de entre mil y dos mil pesos que se destinan a florerías, bares, panaderías, tiendas de alimentos de temporada, de bebidas alcohólicas y de disfraces, así como los hoteles. Además, de la llegada estimada de más de 600 mil turistas.
Nuestra festividad esta tan arraigada que se ha convertido en un atractivo turístico que logra romper las bajas temporadas de septiembre y octubre pues son muchas las localidades que lo celebran, tales como Huaquechula, Puebla; en las Huastecas Hidalguense y Potosina; Oaxaca; Aguascalientes; y Pomuch, en Campeche.
Por otro lado, el “día de las muertas”, no es un día oficial y a pesar de que el Observatorio Nacional de Feminicidios no lo aprueba, la intención que se tiene, de recordar a las víctimas, así como de concientizar a la sociedad y Estado, no son malas. Pues en un país donde mueren 7 mujeres de forma violenta diariamente y la tendencia de los feminicidios ha sido a la alza, de 32 en Enero del 2015 a 64 en Enero del 2018, según datos del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Nacional, se vuelve urgente la elaboración y aplicación de políticas públicas que erradiquen la discriminación y violencia hacia las mujeres.
Feminicidios nacionales (2015-2018)
El feminicidio es conocido como la forma más cruel de discriminación hacia ellas, se trata de su asesinato solo por ser el hecho de ser mujeres, para diferenciarlo el Código Penal establece ciertos criterios, tal como el que se le haya privado de comunicación a la previo a su asesinato, que haya signos de violencia sexual antes o post mortem, a la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima; Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima, entre otros. La erradicación de la discriminación hacia las mujeres generaría efectos positivos en la economía, dado el empoderamiento femenino consecuente y su aumento en la participación laboral.
Una tradición de la cual estamos orgullosos como mexicanos y un reclamo latente, así como, llamado de atención a las autoridades correspondientes y a la sociedad en su conjunto se unen en estas fechas para recordarnos que los mexicanos conmemoramos a nuestros difuntos pero no aceptamos ni un feminicidio más.