El Servicio de Marshals de Estados Unidos (United States Marshals Service, o USMS) es la agencia federal de policía más antigua del país, nacida con la Ley Judicial de 1789, durante la presidencia de George Washington. Inicialmente conocida como la Oficina del Marshal de Estados Unidos, esta institución ha sido un pilar fundamental en el sistema de justicia estadounidense, operando bajo el Departamento de Justicia y bajo la dirección del Fiscal General. A lo largo de los años, el Servicio de Marshals ha evolucionado y, en 1969, se consolidó en su estructura actual, con el propósito de brindar apoyo y orientación a los Marshals de todos los distritos judiciales federales.
El USMS desempeña una variedad de funciones críticas para la seguridad del sistema judicial de Estados Unidos. Entre sus responsabilidades más destacadas se encuentran la protección de jueces y funcionarios judiciales, la captura de fugitivos, la gestión de activos criminales, y la administración del Programa Federal de Protección de Testigos. Además, se encarga del transporte de prisioneros y extranjeros bajo custodia judicial, así como de la ejecución de órdenes de arresto y la protección de altos funcionarios gubernamentales a través de su Oficina de Operaciones de Protección.
A lo largo de su rica historia, el Servicio de Marshals ha jugado un papel decisivo en momentos clave de la historia de Estados Unidos. En el contexto del Movimiento por los Derechos Civiles, por ejemplo, brindaron protección a los primeros estudiantes afroamericanos que ingresaron a universidades del sur del país. También han sido responsables de la seguridad de convoyes de misiles de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la protección del Programa Antártico y la custodia de la Reserva Nacional Estratégica.
Hoy, el Servicio de Marshals sigue siendo una pieza clave en el engranaje de la justicia federal, garantizando la integridad de la Constitución y asegurando el cumplimiento de la ley a lo largo y ancho de todo el territorio estadounidense.