La historia del DOJ se remonta a la creación de la República de los Estados Unidos, cuando, en 1789, el Congreso aprobó la Ley Judicial que estableció el sistema judicial federal. Sin embargo, no fue hasta 1870 que se formalizó la creación del Departamento de Justicia, durante la presidencia de Ulysses S. Grant, con el objetivo de mejorar la administración de justicia y coordinar la persecución de delitos federales.
El DOJ fue creado para centralizar las funciones legales del gobierno, lo que implicaba manejar los casos legales que involucraban al gobierno de los Estados Unidos, así como supervisar a los fiscales federales. La oficina inicial de Fiscal General, que se encontraba bajo la supervisión del presidente, fue ampliada para convertirse en el núcleo del Departamento. El primer Fiscal General de la nación fue Edmund Randolph, quien asumió el cargo en 1790, y su tarea fue ayudar a dar forma al naciente sistema judicial federal.
Durante el siglo XX, el Departamento de Justicia comenzó a asumir un papel más prominente en el enfrentamiento contra el crimen organizado, el espionaje y las violaciones de los derechos civiles. En las primeras décadas del siglo, el DOJ jugó un papel crucial en la lucha contra los carteles de la delincuencia organizada, como el de Al Capone en la década de 1930. Además, durante la Segunda Guerra Mundial, el Departamento de Justicia tomó medidas decisivas contra la traición y el espionaje.
En las décadas posteriores, especialmente en los años 50 y 60, el DOJ se vio involucrado en la defensa de los derechos civiles, jugando un papel esencial en la lucha por la igualdad racial y en la implementación de decisiones judiciales clave, como el fallo Brown v. Board of Education, que declaró la segregación racial en las escuelas públicas como inconstitucional.
A lo largo de las décadas, el DOJ se encargó de la persecución de numerosos casos relacionados con el crimen organizado, la corrupción política y la defensa de la ley. En la década de 1980, con la creciente amenaza del narcotráfico, el Departamento de Justicia asumió un papel central en la creación de políticas de control de drogas, encabezadas por la Agencia Antidrogas (DEA) y el FBI.
En la década de 1990, el DOJ también comenzó a centrarse en el combate al terrorismo, especialmente después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Esta respuesta incluyó la creación de nuevas leyes de seguridad nacional, como la Ley Patriota (Patriot Act), que amplió los poderes de las agencias de inteligencia y seguridad.
Hoy en día, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos sigue siendo una de las entidades más poderosas del gobierno federal. Está compuesto por múltiples divisiones, incluyendo la Oficina del Fiscal General, el FBI (Buró Federal de Investigaciones), la DEA (Administración para el Control de Drogas), la Oficina de Prisiones, y muchas otras. El Departamento tiene una vasta responsabilidad, que abarca desde la protección de los derechos civiles, la lucha contra el crimen organizado, el terrorismo, hasta la regulación de las leyes antimonopolio.
Además, el Departamento de Justicia también juega un papel importante en la promoción de la justicia social, con una creciente atención hacia temas como la reforma del sistema de justicia penal, el combate al abuso de poder policial y el impulso de políticas de justicia racial.