Los jugadores de los Pumas Pablo Matera, Guido Petti y Santiago Socino fueron suspendidos por tiempo indeterminado por los posteos racistas que realizaron en sus cuentas de Twitter. La medida fue comunicada anoche por la Unión Argentina de Rugby.
Ante la gravedad de los hechos, la decisión fue una medida de urgencia mientras se debate y se estudia si habrá sanciones más severas. En principio, no jugarán en el último partido del Tri-Nations, ante Australia, el sábado próximo, en el Bankwest Stadium de Sydney.
Muy atrás quedó el fervor que los Pumas despertaron por su triunfo sobre los All Blacks. Apenas 15 días después, todo quedó salpicado por la perplejidad y la indignación. La trasnoche del lunes en Sydney y el mediodía del martes argentino se conjugaron en una jornada de tensión, con mensajes de un lado y del otro. Todo terminó con sanciones para tres jugadores implicados, según lo anunció la UAR por la noche.
El tibio homenaje que los jugadores le brindaron a Diego Maradona derivó en un pedido de disculpas de todo el plantel. Sonó sincero y convincente Pablo Matera en el mensaje por video que bien temprano transmitió la UAR. Pero, ya en la Argentina, el descreimiento popular se volcó en las redes sociales con una revisión histórica de los jugadores. Se indagó tanto que se llegó a los mensajes de Twitter escritos hace ocho o nueve años.
El contenido, que rápidamente se viralizó, llegó a los medios como una fuerza inevitable. Los tres principales jugadores involucrados en las manifestaciones en redes fueron Matera, Guido Petti y Santiago Socino. La indignación creció con fuerza insostenible. Y la necesidad de sanciones se convirtió en una situación irreversible.
El comunicado oficial de la UAR
No todos los dirigentes en la UAR piensan de la misma manera, pero algunos conceptos parecen ser ineludibles. Hay una certeza: la Unión no puede dejar de ser consecuente con los valores que pregona. Aunque los rugbiers terminarán quedando presos de las palabras que dijeron hacer muchísimo tiempo, no pueden eludir esas responsabilidades. Para algunos, la carrera de Pablo Matera en los Pumas debería terminarse ahora mismo.
Crédito: VillarPress
La madrugada australiana del martes fue intensa y muchos jugadores no durmieron. Algunos tratando de recordar si por "pecado de juventud" alguna vez escribieron posteos inapropiados, otros revisando sus cuentas. Pablo Matera cerró su cuenta de Twitter. Hubo repasos para eliminar mensajes. Una situación insólita e inesperada. La responsabilidad de Matera, por ser capitán, parece ser mayor que la de Petti y Socino, por eso la primera medida dispuesta fue marginarlo de la capitanía.
Finalmente, por la noche y luego de varias reuniones, la UAR presentó este comunicado:
La Unión Argentina de Rugby repudia enérgicamente los comentarios discriminatorios y xenófobos publicados por integrantes del plantel de Los Pumas en las redes sociales y reunida en carácter de urgencia, la Mesa Directiva resuelve:
En primer lugar, revocar la capitanía de Pablo Matera y solicitar al staff que proponga a la Mesa Directiva un nuevo capitán.
En segundo lugar, suspender a Pablo Matera, a Guido Petti y a Santiago Socino del seleccionado nacional hasta tanto se defina su situación disciplinaria.
En tercer lugar, iniciar un proceso disciplinario a los tres jugadores mencionados, a cargo de la Comisión de Disciplina de la Unión Argentina de Rugby.
Si bien los mensajes fueron expresados entre 2011 y 2013 y no representan la integridad como personas que los tres mostraron durante este tiempo en Los Pumas, desde la Unión Argentina de Rugby condenamos cualquier expresión de odio y consideramos inaceptable que quienes las expresen, representen a nuestro país."
Dejar pasar el tema sin tomar una determinación no parecía ser una opción válida. Mucho menos después de que varios organismos se hicieran eco de las versiones periodísticas. Desde la Defensoría de CABA y el INADI, se emitió un comunicado que expresó: "Vamos a realizar las denuncias respectivas y a ofrecer cursos y programas a la UAR para deconstruir esta postura inconcebible e inaceptable en nuestra sociedad democrática y heterogénea. Deben disculparse ante la sociedad, responder si corresponde ante la justicia, y cambiar sus reprochables conductas".
Fuente: AFP
La DAIA también se manifestó en su cuenta de Twitter. "Frente a la difusión de los tweets misóginos, xenófobos y antisemitas publicados en el pasado por el capitán de Los Pumas, Pablo Matera, que se han viralizado en el día de la fecha, la DAIA expresa su rechazo y preocupación por los valores que manifiesta el líder del equipo nacional de Rugby. El odio y el racismo con el que se refiere a diferentes colectivos deja en evidencia el desprecio por la igualdad y la diversidad humana de quien hoy es uno de los representantes de la Argentina en el campo del deporte internacional".
"Si se confirma que escribieron eso, deberían ser expulsados. No pueden seguir jugando al rugby", había expresado en TN Eliseo Branca, excapitán de los Pumas.
Los Pumas: fuerte repudio del INADI y la DAIA contra los posteos racistas de algunos jugadores
Algunos consideran que los equipos de comunicación debieron haber revisado antes estas cosas, para que no se llegue a semejante escándalo. Seguramente comenzará a hacerse desde ahora. Otros dicen que estas cosas no hubieran ocurrido si Agustín Pichot, que aún tiene vínculo con la Unión, estuviera más involucrado.
La palabra de Hugo Porta, muy duro y crítico con los jugadores por el tibio homenaje a Maradona, también tuvo su peso. Hay un ala conservadora en la Unión que lo sigue respetando y creen que estos problemas empezaron cuando se perdió el camino de los ideales que representaban hombres como Porta.
Este 2020 fue un año muy difícil para el rugby argentino. El asesinato de Fernando Baez Sosa por un grupo de rugbiers causó una conmoción enorme. La postura de la Unión fue aceptar la responsabilidad y reconocer oficialmente que el rugby tenía un problema, que debía trabajar para solucionarlo. Luego llegó la pandemia de coronavirus que disolvió a los Jaguares y el posterior éxodo de rugbiers al exterior.
La victoria con los All Blacks parecía dar un respiro en una temporada muy complicada. Pero el problema estalló desde el pasado. Y eso es lo más difícil de enfrentar. Esta vez se evalúan sanciones con retroactividad. Involucran al capitán, amenazan con resquebrajar toda la estructura del equipo. La primera medida fue la suspensión. La sanción final será la más difícil de resolver.
El candidato demócrata Joe Biden ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos al superar la barrera de los 270 votos electorales, según proyecciones de la BBC.
Biden será el presidente del país en enero a la espera del resultado de los desafíos legales al conteo presentados por la campaña de Donald Trump en varios estados.
Biden logró imponerse al presidente Trump en el estado de Pensilvania, consiguiendo por el momento 273 votos electorales, de un total de 538. Trump se mantiene en 214.
La campaña de Trump ya ha dicho que no reconocerá su derrota y la victoria de Biden.
Trump es el primer presidente desde los años 90 que no repetirá mandato.
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En las elecciones del pasado martes se registró la mayor participación en unos comicios presidenciales en EE.UU. desde 1900.
Biden ha obtenido por el momento más de 73 millones de votos, un récord histórico. Trump suma casi 70 millones, el segundo mejor número de la historia.
Todavía deben definirse varios estados en los que no hay una proyección clara: Arizona, Carolina del Norte y Georgia.
"Me honra la confianza que el pueblo estadounidense ha puesto en mí y en la vicepresidenta electa (Kamala) Harris", expresó Biden en un comunicado.
Harris será la primera mujer en ser vicepresidenta.
Trump ya ha dicho que no concederá la derrota.
"Con la campaña ya finalizada es momento de dejar atrás la ira y la retórica más dura y unirnos como país", pidió Biden, de 77 años.
"Es momento de que Estados Unidos se una y sane sus heridas".
Líderes mundiales como el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, o el de Reino Unido, Boris Johnson, ya felicitaron a Biden por su victoria.
Y en diversas ciudades de Estados Unidos se vieron escenas de celebración.
Muchas personas salieron a las calles de Nueva York para celebrar el triunfo de Biden.
El presidente Trump se había declarado ganador de las elecciones la madrugada del martes cuando el conteo no había finalizado. Desde entonces denunció irregularidades en un conteo que poco a poco fue quitándole la ventaja inicial que tenía en estados clave.
No ha presentado por el momento, sin embargo, ninguna evidencia de fraude, pero su campaña ha iniciado litigios legales en varios estados.
"La elección está lejos de haber terminado", dijo Trump en un comunicado. "¡Gané la elección y por mucho!", expresó en twitter.
"Todos sabemos por qué Joe Biden se apresura a declararse ganador y por qué sus aliados en los medios están tratando de ayudarlo: no quieren que se sepa la verdad", sigue en el comunicado publicado después de la proyección del triunfo de su rival.
Las elecciones en EE.UU. se han celebrado en medio de un repunte de la crisis del coronavirus, con los contagios y muertes al alza. Trump insiste en que Biden obligaría a nuevas cuarentenas, lo que llevaría a un nuevo parón económico.
Biden será con 78 años el presidente más viejo del país.
Biden acusó al presidente de fracasar a la hora de imponer suficientes medidas para controlar la pandemia en el país que se ha visto afectado más duramente con más de 230.000 muertes.
Biden retorna ahora a la Casa Blanca, donde ejerció durante ocho años como vicepresidente de Barack Obama (2009-2017).
"Un triunfo histórico y decisivo", dijo el expresidente de la victoria de su amigo.
El 20 de enero de 2021 Biden será investido presidente, cuando tenga ya 78 años, lo que le convertirá en el presidente más viejo de la historia, superando el récord que tenía Trump, quien llegó a la Casa Blanca con 70.
Lo normal es que el candidato perdedor conceda la derrota, pero Trump no lo va a hacer, como ya ha dejado claro.
"La falsa proyección de que Joe Biden es el ganador se basa en resultados en cuatro estados que están lejos de ser definitivos", expresó la campaña del presidente en un comunicado sobre los resultados en Pensilvania, el estado que dio el triunfo final a Biden.
Se hará un recuento en Georgia, donde los márgenes son muy estrechos, y Trump desea lo mismo en Wisconsin. Ya prometió llevar el caso hasta la Corte Suprema por un supuesto fraude del que no hay evidencias.
Kamala Harris será la primera mujer en ser vicepresidenta de Estados Unidos.
Los tribunales estatales son la primera instancia de la batalla legal. Los jueces pueden aceptar los pedidos y ordenar un recuento. Por encima de ellos están las Cortes Supremas de cada estado.
Mientras, se siguen contando los último votos en varios estados. Los resultados nunca son oficiales hasta la certificación final que ocurre en cada estado semanas después de la elección.
Los 538 electores que oficialmente definen al ganador se reúnen en la capital de cada estado el 14 de diciembre.
Los electores reflejan generalmente la decisión del voto popular, pero en algunos estados esto no es un requerimiento formal.
Qué es el día del "puerto seguro" y otras fechas clave para decidir quién es el presidente de EE.UU.
El nuevo presidente se juramenta el 20 de enero de 2021 tras un periodo de transición.
Tras esa ceremonia en la escalinata del Congreso, el nuevo presidente se dirige a la Casa Blanca y arranca su mandato de cuatro años.
Análisis de Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC en EE.UU.
El triunfo proyectado de Joe Biden tras cuatro días de conteo es el desenlace de una extraordinaria campaña realizada durante una devastadora pandemia, en medio de una gran conflictividad social y contra uno de los presidentes menos convencionales de la historia.
En su tercer intento por la presidencia, Biden sorteó los obstáculos políticos y logró un triunfo que quizás sea estrecho en el Colegio Electoral pero en el que se prevé que consiga cuatro millones de votos más que su rival.
Con su proyectada victoria, Biden es el hombre más viejo en ser elegido para la Casa Blanca. Y lo acompaña la primera mujer vicepresidenta cuya herencia multiétnica supone también un hito.
Biden puede empezar a plantear la ardua tarea de la transición. Tendrá menos de tres meses para formar un gabinete, determinar sus prioridades y prepararse para gobernar un país que enfrenta numerosas crisis y que está muy dividido.
Biden ha soñado con llegar a la Casa Blanca como presidente los 50 años que lleva en la vida política del país. Con el premio llegan también los retos.
Biden hizo dos intentos por ser presidente antes de ahora.
En 1988 se retiró de la carrera tras admitir haber plagiado un discurso.
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En 1974, Biden se convirtió en el senador más joven de la historia hasta ese momento.
En 2008 lo intentó de nuevo pero se retiró antes del triunfo de Barack Obama, que lo convirtió en su compañero de fórmula.
Sus ocho años como vicepresidente le permitieron presumir de gran parte del legado del popular Obama, incluyendo el sistema de extensión de la protección de salud conocido como Obamacare.
El seis veces elegido senador de Delaware ganó su asiento en el Congreso por primera vez en 1972.
Fue un firme defensor de la ley contra el crimen de 1994 que muchos en la izquierda dicen que llevó a sentencias muy duras y a una encarcelación masiva.
La mayor parte de los estadounidenses saben que la vida de Biden ha estado marcada por las tragedias personales.
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Joe Biden perdió a su hijo Beau (izquierda) en 2015.
En 1972 perdió a su primera esposa, Neilia, y a su hija Naomi en un accidente de tránsito.
Tomó juramento de su primer mandato en el Senado desde la habitación de hospital donde sus otros dos hijos, Beau y Hunter, se recuperaban del mismo accidente.
En 2015, Beau murió de cáncer a los 46 años y Biden dijo que eso fue fundamental en su decisión de no presentarse como candidato a la presidencia en 2016.
Joe Biden será el presidente 46 de Estados Unidos y Kamala Harris la primera mujer vicepresidenta del país.
El demócrata Joe Biden es el presidente electo de Estados Unidos.
A sus 77 años (a punto de cumplir 78) y en su tercer intento por llegar a la Casa Blanca, Biden ganó unas elecciones muy disputadas en las que se impuso al presidente Donald Trump.
El triunfo del binomio Joe Biden-Kamala Harris implica además que, por primera vez, una mujer ocupará la vicepresidencia de Estados Unidos.
La diferencia entre Biden y Trump fue mucho más ajustada de lo que indicaban los sondeos
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Te presentamos algunas de las claves más destacadas para explicarlo.
"Es un voto contra Trump", le dice a BBC Mundo Robert Shapiro, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Columbia.
El voto de castigo a Trump tuvo un gran peso en esta elección.
La opinión de Shapiro coincide con la de todos los analistas con los que hablamos, que no dudan en afirmar que una gran parte de la victoria de Joe Biden, si no toda, hay que atribuirla a un voto de castigo a Trump.
No se trata de restarle mérito a Biden, pero se suele decir que las elecciones en las que el presidente aspira a un segundo mandato son en realidad un referéndum a su gestión.
Y en este caso, si bien fue por una diferencia mucho menor de lo que indicaban los sondeos, Trump perdió ese referéndum, especialmente por el manejo de la crisis del coronavirus, pero no solo por eso.
También tuvo peso la fatiga del electorado ante su discurso, que en 2016 resultó novedoso pero que cuatro años después sonaba repetitivo, sin nuevas propuestas o un programa claro para abordar un segundo mandato.
"La gente estaba más motivada por votar contra Trump, incluidos muchos republicanos desencantados", indica Shapiro, quien menciona al grupo The Lincoln Project, fundado y formado por figuras prestigiosas del Partido Republicano que con sus videos y su constante presencia en redes sociales hicieron campaña contra el presidente.
"Se ha dado el caso de un partidismo negativo: muchos votantes demócratas estaban más motivados por echar a Trump que entusiasmados por Biden", señala Garrick Percival, profesor de Ciencias Sociales en la Universidad Estatal de San José.
En los discursos de distintas figuras que conocen a Biden, hay dos palabras que destacan para describirlo: empatía y decencia.
Para Paul Waldman, columnista del diario The Washington Post, lo curioso es que el entusiasmo o la emoción que despierta Trump entre sus seguidores fue, en el sentido opuesto, lo que movilizó a los votantes que se decantaron por Biden.
"Al final, Biden ganó porque era una alternativa aceptable para los votantes estadounidenses que estaban cansados de Trump", añade Anthony Zurcher, periodista de la BBC especializado en política estadounidense.
Una de las grandes sorpresas de 2016, que fundamentó la victoria de Donald Trump, fue el voto en tres estados: Pensilvania, Michigan y Wisconsin.
En el pasado se los conocía como "muro azul" por su larga tradición de voto demócrata, de tal manera que la candidata Hillary Clinton no les prestó demasiada atención durante su campaña.
"Clinton perdió básicamente por 90.000 votos en Michigan, Pensilvania y Wisconsin. No hacía falta mucho para recuperar esa diferencia, solo movilizar mejor la base del Partido Demócrata con un candidato que no genera tanto rechazo como Hillary Clinton", apunta el profesor Shapiro.
El presidente electo fue capaz de recuperar el apoyo de la ciudadanía en estados clave.
En 2018, los demócratas recuperaron terreno en las elecciones de mitad de mandato.
Ahora, un candidato como Biden, con buena aceptación entre los blancos de clase trabajadora que habla de su infancia humilde en Scranton, Pensilvania, logró recuperar el tono azul en la región.
Su fe católica, su ascendencia irlandesa, su simpatía por los sindicatos y su forma de hablar campechana le hicieron volver a ganar la confianza de quienes se sintieron despreciados por la campaña de Clinton.
La participación ha sido la más alta en los últimos 60 años, un dato que ya se adivinaba al ver la cantidad de personas que eligió el voto anticipado en los estados que cuentan con esa opción.
Con más de 74 millones de estadounidenses votando por Biden, es el presidente electo que más votos ha ganado en la historia del país.
Según el profesor Percival, los continuos ataques de Trump al voto por correo y sus constantes alertas ante un posible fraude no hicieron otra cosa que movilizar a la ciudadanía para salir a votar.
Y Biden logró reunir bajo su paraguas a una coalición diversa en este electorado motivado.
El grupo más destacado en esta coalición es la comunidad afroestadounidense, que ya desde las primarias, en las que los votantes negros le dieron el impulso definitivo en Carolina del Sur, lo ha respaldado mayoritariamente.
Joe Biden se ha convertido en el presidente con más votos en la historia de Estados Unidos.
La elección de Kamala Harris como compañera de fórmula también sirvió para ganarle apoyos en este grupo.
Pero no solo los afroestadounidenses apoyaron a Biden en clara diferencia respecto a lo que sucedió con Clinton en 2016.
Es destacable el rol jugado por las mujeres blancas, en especial aquellas con estudios universitarios, que fueron reticentes en su apoyo a la candidata demócrata y esta vez votaron mayoritariamente a favor de Biden.
El presidente electo consiguió además el respaldo público de organismos que generalmente no apoyan al Partido Demócrata o de entes que nunca antes habían expresado su preferencia, como es el caso de la principal revista científica de Estados Unidos, Scientific American, que pidió el voto por Biden ante "las mentiras de Trump sobre la covid-19 y su negación del cambio climático".
Se puede decir que el estallido de la crisis del coronavirus marcó un antes y un después en la carrera hacia la Casa Blanca.
Antes de que la pandemia llegara y se propagara por Estados Unidos, Biden estaba inmerso en una dura pelea para conseguir la nominación del Partido Demócrata en unas primarias en las que no empezó con buen pie.
Por su parte, Trump parecía dar por contada la reelección, apoyado en los buenos datos de la economía.
Pero la crisis sanitaria se agravó en los meses de marzo a mayo y Estados Unidos se convirtió en el epicentro de la pandemia.
Biden ofrece un mensaje de empatía y fortaleza para enfrentar la pandemia.
Aunque el gobierno formó una fuerza especial para hacer frente a la situación, las frecuentes declaraciones del presidente quitándole importancia al virus transmitieron un mensaje de confusión y desorden.
Frente a esa caótica gestión de la crisis del coronavirus, Biden supo transmitir un mensaje de seriedad y fortaleza para abordar la enfermedad y de empatía hacia una población que ha visto cómo más de 235.000 personas han muerto en un lapso de 9 meses.
Al drama sanitario y social se le sumó el duro impacto en la economía, con millones de personas perdiendo el empleo y numerosos comercios y pequeñas empresas obligados a cerrar.
Los repartos de alimentos se han convertido en imagen habitual en Estados Unidos por la crisis del coronavirus.
El hecho de que el propio Trump se contagiara del virus y fuera hospitalizado por tres días a principios de octubre no hizo que el mandatario fuera más cauto en sus advertencias a la ciudadanía.
"¡Covid, covid, covid! ¡Los medios solo hablan de eso!", criticaba Trump burlonamente en los últimos mítines de campaña al mismo tiempo que las cifras de contagios diarios en múltiples estados marcaban récords superiores a los datos de marzo.
"La economía era la joya de la corona de Trump", sostiene Shapiro. "El presidente quedó dañado por la pandemia, por su forma de hablar de la situación totalmente fuera de la realidad y también por el hecho de contraer el virus".
Biden demostró ser el candidato idóneo para el momento correcto.
Analistas coinciden en que quizá no es el político más emocionante ni el más carismático, pero su experiencia, su tono, su mensaje de unidad y optimismo calaron en un electorado que lleva cuatro años de sorpresa en sorpresa procedentes de la Casa Blanca.
Barack Obama y Joe Biden establecieron una fuerte amistad cuando gobernaron juntos.
"Biden hizo una campaña segura, cauta, minimizando las apariciones públicas y, como consecuencia, reduciendo el riesgo de sucumbir a su merecida reputación de decir cosas que le pueden meter en problemas", dice Anthony Zurcher.
"Se mantuvo centrado en un mensaje de unión y recuperación para un país dividido, al tiempo que atacaba a Trump por su gestión de la pandemia del coronavirus", añade.
"Y evitó irse demasiado a la izquierda para satisfacer a la base más progresista del partido, donde podía haber alienado a los demócratas moderados o incluso a republicanos desencantados".
Jill Biden será la nueva primera dama de Estados Unidos.
El columnista de The Washington Post, Paul Waldman reconoce que en un principio no creyó que presentar a Biden como candidato fuera una buena idea del Partido Demócrata.
"Mucho de lo que sucede en política es cuestión de encontrar el momento oportuno", explica.
"Cuando la carrera empezó en las primarias, pensé que Biden no tenía ninguna posibilidad. Se estaba haciendo mayor, los dos intentos anteriores fueron un desastre… pero hizo una buena campaña y resultó ser la persona ideal", observa.
"Tiene experiencia, es moderado y capaz de ganarse el apoyo de gente en el medio", sostiene Waldman.
El periodista Zurcher está de acuerdo.
"Puede que Biden no sea el político más talentoso. Puede que no sea tan rápido o tan bueno con la retórica como lo era en el pasado, pero al final fue la clase de político empático de bajo perfil que los estadounidenses querían después de cuatro años de furia y fuego de parte de Donald Trump", concluye.
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