SE REÚNEN LOS MAS PUDIENTES
De izquierda a derecha: Héctor Magnetto, Paolo Rocca, Jaime Campos, Enrique Cristofani, Alfredo Coto y Federico Braun. El ministro de Economía recibió en su despacho a los principales integrantes de la Asociación Empresaria Argentina
Los principales empresarios de la Argentina se reunieron con Martín Guzmán y le pidieron cerrar el acuerdo con el FMI y construir consensos
El ministro de Economía recibió en su despacho a la cúpula de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en una reunión en la que hubo coincidencias en la necesidad de alcanzar un acuerdo político y social para salir de la crisis
Un reducido grupo de empresarios de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) mantuvo una reunión con el ministro de Economía, Martín Guzmán, en la que los representantes del sector privado expresaron diversas preocupaciones sobre la situación económica al tiempo que se retiraron satisfechos del Palacio de Hacienda por la buena predisposición del funcionario para intercambiar opiniones.
La agenda de la reunión, según pudo saber Infobae, tuvo dos temas principales en los que hubo más coincidencias que disensos: la prioridad en cerrar sin demoras un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la necesidad de que en la Argentina se alcancen consensos sólidos para lograr una salida a la crisis. Esa referencia hizo que en el encuentro sobrevolara el pedido de “un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales” que la semana pasada hizo la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner a través de una carta. Si bien no se habló en forma específica de esa misiva, sí se dijo con claridad en que los acuerdos forman parte del camino a seguir.
A lo largo de una hora y media y en un tono de mucha cordialidad, el ministro de Economía recibió en su despacho al presidente de AEA, Jaime Campos y a una comitiva integrada por nombres claves del empresariado: Paolo Rocca, de Organización Techint; Héctor Magnetto, de Grupo Clarín; Carlos Miguens, del Grupo Miguens; Federico Braun, de La Anónima; Alfredo Coto, de Supermercados Coto; María Luisa Macchiavello, de Droguería del Sud; Alberto Grimoldi, de Grimoldi S.A. y Enrique Cristofani, del Banco Santander. Todos tuvieron participación en la charla. Guzmán, por su parte, estuvo acompañado por el subsecretario de Relaciones Institucionales del ministerio de Economía, Rodrigo Ruete.
En el encuentro entre AEA y el ministro de Economía quedó expuesta la coincidencia de ambas partes de la necesidad de cerrar el acuerdo con el FMI en el corto plazo
El ministro fue quien abrió el juego con una exposición inicial en la que detalló los tres puntos centrales de su gestión. En primer lugar, el acuerdo alcanzado con los acreedores externos para reestructurar la deuda pública. En segundo, la presentación del Presupuesto 2021, con las pautas que el gobierno aspira que ayudarán a la normalización financiera. Por último, la negociación con el FMI que se acelerará a mediados de noviembre cuando llegue a Buenos Aires una misión del organismo que, a diferencia de la misión de octubre, será más extensa y más profunda para acercarse a un nuevo programa.
Fuentes de AEA explicaron que quedó expuesta la coincidencia de ambas partes de la necesidad de cerrar ese acuerdo en el corto plazo. Y que la reunión siguió con un intercambio abierto de opiniones en la que no hubo pedidos por parte de Guzmán, quien se mostró proclive a escuchar las argumentaciones de los empresarios. “Guzmán escuchó más de lo que habló”, señaló uno de los asistentes, que destacó la buena predisposición del ministro. No obstante, les reiteró a los empresarios lo que viene defendiendo el Gobierno: una devaluación fuerte traería más problemas que soluciones.
La agenda que AEA llevó ante el ministro incluyó algunos pedidos como la importancia de dar previsibilidad a la economía, la necesidad de que el presupuesto contenga metas plurianuales como forma de alcanzar el equilibrio fiscal y la preocupación por la necesidad de reducir, al menos en forma gradual, los impuestos distorsivos. Los empresarios transmitieron también, a modo de declaración de principios, su posición en cuanto al rol central del sector privado como generador de empleo e innovación y la necesidad de que el estado tenga un rol moderno.
El concepto resonó en días en que la discusión pública en la Argentina atraviesa temas básicos, como el respeto a la propiedad privada. Y a la vez, el ministro deslizó algo que sonó más que bien ante los oídos de los interlocutores, aún sin ser un promesa concreta: habrá un esfuerzo del gobierno para que el déficit fiscal sea menor a lo previsto en 2021, un camino que intentó iniciarse con los anuncios sobre los adelantos transitorios del BCRA, que podrían reducir el déficit un 0,6% en este año.
El Gobierno promulgó la ley de apoyo a las empresas de la Economía del Conocimiento Lo hizo este lunes, a través de su publicación en el Boletín Oficial. La norma había sido aprobada en la Cámara de Diputados a principios de este mes
El Gobierno nacional publicó este lunes en el Boletín Oficial el Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento, por lo que la ley, que había sido sancionada a principios de este mes por la Cámara de Diputados, fue finalmente promulgada.
Entre otras cuestiones, la nueva norma promueve fuertes incentivos a las empresas que inviertan en mejoras de servicios y productos tecnológicos, en capacitación de sus empleados e investigación y desarrollo o que aumenten las exportaciones.
De esta manera, se beneficia a la industria del software, producción audiovisual, biotecnología, bioinformática, ingeniería genética, nanociencia, industria aeroespacial y satelital, y la ingeniería nuclear.
Puntualmente, la ley alcanza a los “servicios profesionales, únicamente en la medida que sean de exportación” y estén dentro de los sectores jurídicos; de contabilidad general; consultoría de gerencia; gerenciales y de relaciones públicas; auditoría; cumplimiento normativo; asesoramiento impositivo y legal; de traducción e interpretación; gestión de recursos humanos, o de publicidad, creación y realización de campañas publicitarias.
También a los del rubro de diseño de experiencia del usuario, de producto, de interfaz de usuario, diseño web, diseño industrial, diseño textil, indumentaria y calzado, diseño gráfico, diseño editorial, diseño interactivo; arquitectónicos y de ingeniería.
Evolución del empleo registrado dentro del sector de la Economía del Conocimiento
Para acceder a los incentivos, el empleado debe estar al día en el “cumplimiento de sus
obligaciones fiscales, laborales, gremiales y previsionales debidamente acreditados con el certificado de libre deuda de la entidad respectiva”.
Cuando se trate de "microempresas con antigüedad menor a tres años desde el inicio de actividades, para acceder al régimen sólo deberán acreditar que desarrollan en el país, por cuenta propia y como actividad principal, alguna de las actividades mencionadas”.
El proyecto fue aprobado en Diputados el 8 de octubre pasado, después de haber regresado desde el Senado, con 133 votos positivos, 5 negativos y 88 abstenciones. La iniciativa se demoró por los cambios que se introdujeron en la Cámara alta, entre los cuales están un bono fiscal que se entrega para cancelar deudas, el cual será intransferible, y una segmentación entre las empresas.
El proyecto fue sancionado en la Cámara de Diputados a principios de octubre
Dicho bono es un crédito fiscal de hasta el 70% de las contribuciones patronales que hayan efectivamente pagado los empleadores con destino a los sistemas y subsistemas de la Seguridad Social, los cuales “podrán ser utilizados por el término de veinticuatro meses desde su emisión para la cancelación de tributos nacionales", excepto “el impuesto a las ganancias”.
Como incentivo adicional, ese porcentaje ascenderá al 80% “cuando se trate de nuevas incorporaciones laborales debidamente registradas”, de mujeres, personas travestís, transexuales y transgénero; profesionales con estudios de posgrado en materia de ingeniería, ciencias exactas o naturales; discapacitados; residentes de “zonas desfavorables y/o provincias de menor desarrollo relativo” o que, “previo a su contratación, hubieran sido beneficiarias de planes sociales, entre otros grupos de interés a ser incorporados”.
Además, la norma estableció “una reducción de un porcentaje respecto del monto total del impuesto a las ganancias correspondiente a la/s actividad/es promovida/s, determinado en cada ejercicio", la cual será de entre un 60 y un 20 por ciento, dependiendo de si la empresa es micro y pequeña, mediana o grande.
Además, para aquellos “que efectúen operaciones de exportación” no serán “sujetos pasibles de retenciones y percepciones del impuesto al valor agregado”.
Asimismo, todos los beneficiarios de esta ley “podrán considerar como gasto deducible” para el pago de ganancias, al monto “equivalente a los gravámenes análogos efectivamente pagados o retenidos en el exterior, con motivo de los ingresos obtenidos en contraprestación de las actividades”.
Según datos del Indec, en los seis primeros meses del año se mantuvo la tendencia declinante de las exportaciones en servicios basados en conocimiento, que registraron una caída interanual superior al 6,4 por ciento, por lo que el Gobierno confía en que estos nuevos incentivos ayuden al sector a volver a estar en el nivel promedio mundial.
Los sujetos alcanzados por el régimen “gozarán de la estabilidad de los beneficios que el mismo establece, respecto de su/s actividad/es promovida/s, a partir de la fecha de su inscripción en el Registro Nacional de Beneficiarios del Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento, y por el término de su vigencia", siempre que cumplan con los requisitos necesarios.
(Gentileza: PwC Argentina)
MAS INGRESOS DE DIVISAS AL PAÍS EN EL 2021 POR LA SUBA DEL 20% DE LA SOJA
Los precios internacionales de los principales granos que produce la Argentina registaron importantes subas a lo largo de 2020, con la soja como gran motor del incremento, con un avance de 20% y un precio récord de US$434,95 la tonelada, el valor más alto de los últimos cuatro años y medio.
Si se toma en cuenta la primera cotización del año de la oleaginosa, que en conjunto con su complejo industrial se posiciona como el principal polo exportador y generador de divisas para el país, el aumento fue del 23,7% al pasar de US$ 351,57 la tonelada a US$ 434,95 al cierre del pasado miércoles, unos US$ 83,88 más.
En tanto, si el cálculo toma como referencia la menor cotización del año, que fue el 16 de marzo con US$ 301,95 la tonelada cuando la pandemia golpeaba con fuerza a los commodities agropecuarios, el aumento se vuelve más exponencial, con una diferencia de US$ 133, equivalente a una mejora del 44%.
En el caso del maíz y del trigo, también se produjeron incrementos considerables en sus cotizaciones, sin alcanzar la magnitud de la soja
Para el maíz la suba acumulada a lo largo del año en los mercados internacionales fue de 9,13%, desde US$ 154,13 hasta US$ 168,20 la tonelada.
Por su parte, el trigo pasó de US$ 205,86 a US$ 219,91 la tonelada, con una mejora de 6,83% más.
La llegada de la pandemia de coronavirus a fines de marzo se dio en un contexto en el que la economía global ya se sumía en una profunda crisis, lo que determinó también que los mercados de commodities fueron golpeados ante la incertidumbre y la caída de la actividad.
En este marco, desde marzo hasta agosto, el precio de la soja se ubicó dentro de un rango de entre US$ 300 y US$ 320 la tonelada.
A fines del octavo mes del año, el precio de la soja inició una tendencia alcista que, pese a algunos intervalos, se mantuvo hasta la fecha.
Los precios internacionales de los principales granos que produce la Argentina registaron importantes subas a lo largo de 2020, con la soja como gran motor del incremento.
Analistas y especialistas en mercados granarios coincidieron en que la suba de la oleaginosa se asentó en tres factores fundamentales: la recuperación de la economía china y su alto nivel de compras; la caída en los stocks mundiales -en especial en Estados Unidos-; y en los problemas productivos en Sudamérica a causa del clima seco.
Pese a la caída de la actividad económica que tuvo China por la pandemia de coronavirus, el mayor comprador de soja del mundo pudo recuperarse con rapidez tras controlar la crisis sanitaria y con el fin de, entre otras cuestiones, recomponer su stocks de cerdos fuertemente afectado por la gripe porcina, comenzó a realizar grandes compras a mediados de año a Brasil y Estados Unidos, poniendo presión sobre los precios.
Al casi agotarse la soja brasileña, China apuntó principalmente a Estados Unidos, centrando sus importaciones allí y generando compras diarias que llegaron a superar las 600.000 toneladas en día.
Esto llevó a que el país del Norte realice un recorte en las existencias de soja, que -según el último informe de su Departamento de Agricultura (USDA)- es en la actualidad un 66% menor a la de igual período del año pasado.
También el mercado fijó su atención en el clima sudamericano, con un pronóstico del fenómeno climático de La Niña que ocasionaría menos lluvias a las normales en la región, las cuales podría afectar el normal desarrollo de la campaña agrícola que se encuentra en plena etapa de siembra.
Sin dudas, el clima fue uno de los principales escollos para el agro argentino, con una fuerte sequía sobre todo en el centro y norte del agrícola nacional desde principios de año.
Esto provocó que la estimación de producción de trigo en el país cayeran de las 21 millones de toneladas proyectadas al principio de la campaña a 16,7 millones de toneladas, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
En cuanto a la cosecha gruesa, se esperan 50 millones de toneladas de soja (-700.000 toneladas respecto a la campaña anterior) y 48 millones de toneladas de maíz (-3,5 millones de toneladas).
Si bien se espera un menor volumen, de mantener este nuevo esquema de precios en el mediano plazo, permitiría a Argentina a exportar más de US$ 29.000 millones en maíz, trigo y soja (junto a sus derivados) durante la campaña 2020/21, un 13% más que en el ciclo 2019/20.
Según un informe de la entidad bursátil rosarina, se espera que el complejo sojero despache entre poroto, harina y aceite un total de 40,3 millones de toneladas por US$ 19.449 millones, por encima de los US$ 17.037 millones registrados
En el caso del maíz se embarcarían 34,5 millones de toneladas por US$ 7.114 millones (casi US$ 1.000 millones por encima del ciclo anterior), mientras que en el caso del trigo se estima enviar al exterior 10 millones de toneladas por US$ 2.534 millones.