Una comunicación eficaz nace de LA COMPRENSIÓN.
La trayectoria de salud emocional de cada joven es única e intransferible, marcada por sus experiencias, antecedentes y mecanismos de afrontamiento.
Por ello, resulta fundamental tener claro cuál es nuestro papel como profesionales de la información.
Este cuaderno ofrece orientaciones y herramientas de comunicación para acompañar a los y las jóvenes, facilitar un primer acercamiento y ayudar a reconocer posibles señales de alerta.
EL PAPEL DEL PROFESIONAL
En la información juvenil, la comunicación tiene un objetivo claro: acompañar y orientar, no intervenir desde una perspectiva clínica o terapéutica.
Se trata de saber cómo acercarnos a las personas jóvenes, cómo escuchar, qué observar y hasta dónde llegar desde nuestro rol profesional.
Pero el mensaje no siempre se recibe como esperamos.
Pueden aparecer barreras que distorsionan lo que queremos transmitir, tanto por quien informa como por quien recibe.
ESCUCHA ACTIVA
Escuchar de forma activa significa poner toda tu atención en lo que la persona joven está diciendo. No se trata de buscar rápidamente una solución, sino de comprender lo que quiere expresar.
Para saber si realmente estás escuchando, pregúntate:
¿Piensas en tu respuesta mientras la persona joven sigue hablando?
¿Supones lo que va a decir antes de que lo diga?
¿Interrumpes para dar tu punto de vista o terminar sus frases?
¿Te distraes o desconectas pensando en otros temas?
Si alguna de estas situaciones te resulta familiar, quizá sea momento de entrenar tu escucha.
¿CÓMO PUEDO ENTRENAR MI ESCUCHA ACTIVA?
Piensa en un tema importante que quieras compartir con alguien y qué aspectos relevantes te gustaría contarle.
Pregúntate qué necesitarías de la otra persona mientras hablas.
¿Cómo te sentirías si te interrumpe o no te presta atención?
¿Qué gestos o actitudes te ayudarían a sentirte escuchado?
Ponerte en ese lugar puede ayudarte a comprender mejor qué necesita la persona joven cuando acude a ti.
RECONOCER Y VALIDAR SENTIMIENTOS
Las emociones y sentimientos no se negocian: forman parte de la experiencia e identidad de cada persona.
Cuando una persona joven comparte una preocupación, puede surgir la tentación de minimizar lo que siente para aliviar su malestar. Sin embargo, tu papel como profesional es reconocer y validar lo que está experimentando, sin juzgar.
Acoge lo que te cuente, tal como venga.
¿CÓMO RECONOCER Y VALIDAR SENTIMIENTOS?
Mostrar presencia. Cuida tu lenguaje no verbal: la mirada, la postura y la actitud. Transmite cercanía y apertura.
Comprender las reacciones. Acepta que somos diferentes y reaccionamos de manera diferente. El comportamiento adquiere sentido en función del contexto y el código en el que la persona ha sido educada.
Entender el contexto. Pregunta por la situación que está viviendo y trata de comprenderla.
Mantener una actitud flexible y abierta. Entiende que la experiencia emocional de cada joven es única.
ASERTIVIDAD
La asertividad consiste en expresar tus deseos, ideas, dudas o propuestas de forma clara y respetuosa.
Como profesional de la información, puedes comunicar lo que piensas sin imponer tus criterios ni generar confrontación.
La comunicación asertiva ayuda a crear un clima de confianza para expresarse libremente.
¿CÓMO SABER SI ESTOY ACTUANDO DE FORMA ASERTIVA?
Habla desde el “yo”: Yo pienso que.... Yo siento que....
Regula tus emociones para expresarte con calma y amabilidad.
Observa también cómo se expresa la persona joven y qué habilidades relacionales muestra.
Revisa y reflexiona cómo cultivar y trasladar esta actitud asertiva y respetuosa a tu día a día.
AYUDAR A PENSAR
Tu papel no es dar respuestas rápidas, sino acompañar a la persona joven para que reflexione sobre su situación.
Una forma de hacerlo es formular preguntas en lugar de sacar conclusiones.
Por ejemplo:
• “¿Qué quieres decir con…?”
• “¿A qué te refieres cuando hablas de…?”
• “¿Cómo te hace sentir esta situación?”
De esta manera facilitas el proceso de autorreflexión y le ayudas en la toma de decisiones o resolución de conflictos.
En la información juvenil, combinar habilidades como la escucha, la validación emocional y las preguntas adecuadas facilita que las personas jóvenes reflexionen y encuentren sus propias respuestas.
El proceso de solución de problemas está ligado a la habilidad de pensar y preguntar.
HABILIDADES PARA AYUDAR A PENSAR
A LAS PERSONAS JÓVENES
HACER PREGUNTAS
Las preguntas ayudan a comprender mejor la situación. Aportan información, generan dudas e invitan a la reflexión.
Puedes utilizar:
Preguntas para aclarar información sobre la consulta que te están realizando.
Preguntas de carácter más comprometido si percibes que existe un problema y sospechas que no te está contando todo.
Preguntar también implica reconocer el protagonismo de la persona joven en la conversación.
RESUMIR
Resumir consiste en devolver a la persona joven lo que has entendido de lo que te ha contado.
Esto muestra que estás escuchando y permite comprobar si has comprendido bien.
Puedes utilizar expresiones como:
• “Si no te he entendido mal…”
• “Entonces, lo que me estás diciendo es…”
También puedes confirmar tu comprensión con preguntas como:
• “¿Es correcto?”
• “¿Me equivoco?”
Resumir ayuda a clarificar el mensaje y fortalece la comunicación.
Muestra cercanía y disponibilidad.
Escucha activamente sin emitir juicios.
Valida las experiencias y emociones que te muestra la persona joven.
Informa de los recursos disponibles de forma natural y sin generar presión.
Valora la opción de facilitar el primer contacto con el recurso y realizar un seguimiento.