La biodiversidad es la más afectada por las modificaciones inducidas por las actividades humanas son: la tala ilegal de bosques, la contaminación del agua, el aire y el suelo por vertidos industriales, agroquímicos y residuos domésticos, el aumento de la temperatura, la pesca y la caza descontroladas, la extracción ilegal de minerales y la sobreexplotación de recursos forestales son prácticas que amenazan la sostenibilidad de las especies y los ecosistemas. La expansión descontrolada de las ciudades y la construcción de infraestructuras sin planificación adecuada fragmenta los hábitats naturales y reduce la conectividad entre ellos