Nuestra historia inició el 26 de septiembre de 2016, en la Ciudad de Mérida, Yucatán, cuando 2 jóvenes universitarios decidieron emprender una idea para generar ingreso extra durante el último año de estudios ya que debido a la poca disponibilidad de tiempo con el cual contaban, les resultaba complicado un trabajo formal. Fue entonces que unieron sus conocimientos y sus habilidades para iniciar; como un juego; un proyecto con el cual solo buscaban ganar dinero y más tarde con la desintegración de dicho proyecto, Amilcar Cob opta por crear una marca propia denominada Cuadernica, con el propósito de continuar con el proyecto, retomando sus diseños y productos que con tanto trabajo había creado, dando así el comienzo a una nueva etapa del proyecto, convirtiéndose en un pequeño negocio y diversificando los productos existentes.
Actualmente Cuadernica cuenta con más de 40 diseños distribuidos entre las 6 líneas de productos que la marca ofrece, además de estar colaborando con personas de comunidades rurales del estado de Yucatán.
¿Cuántos de nosotros no hemos pensado en emprender un negocio? Y cuando pensamos en emprender, muchas ideas de negocio son las que se nos vienen a la mente, pero de igual manera pensamos en lo complicado y cansado que esto puede resultar; hacemos una lista mental o escrita de los requisitos mínimo, entre los que están la materia prima (si se trata de un negocio de productos) o las capacitaciones (para un negocio de servicios), el alquiler de un espacio donde trabajar o donde comercializar, agregándole los gastos que esto conlleva: luz, internet, agua, etc., los salarios de empleados, la publicidad, la logística, los permisos y trámites legales, la elaboración de un plan de negocio, entre otros, y si a eso le sumamos la falta de conocimiento de cómo administrar y operar un negocio, al final terminamos por abandonar esa idea, ese sueño que podría cambiarnos la vida.
Aquí les compartimos un poco de cómo inició esta aventura.
Cuadernica no contaba con un plan de negocio estructurado, ni un estudio de mercado previo al lanzamiento del producto, además, solo contaba con un capital financiero de $280.00 pesos (unos $15.00 dólares aproximadamente), sin un espacio donde trabajar o una tienda donde vender, y sin conocimiento alguno de cómo realizar la encuadernación de los productos, pero esto no fue un impedimento para emprender el negocio, ya que a cambio de lo anterior, el fundador contaba con el conocimiento y dominio del bordado en punto de cruz y un deseo de llevar a cabo el sueño de construir un negocio único y convertirse en pionero con la innovación de sus productos.
Tan solo $280.00 pesos fue la inversión inicial para la compra de materia prima y herramientas básicas para trabajar; nuestro centro de trabajo y oficina para promocionar las Cuadernicas fue por un par de meses, la biblioteca de la Universidad (UADY. Siempre estaremos agradecidos con la Universidad por el espacio brindado durante este tiempo), y ante la falta de conocimientos sobre encuadernación se decidió improvisar y usar métodos empíricos de pruebas hasta conseguir el producto deseado, un producto que combinase el trabajo artesanal de los cuadernos con el bordado hecho a mano en punto de cruz sobre papel.
Siendo así, que después de un par de semanas de haber iniciado con el emprendimiento y gracias al apoyo de amigos y conocidos (quienes fueron nuestros primeros clientes) ya se contaba con el presupuesto necesario para el proceso de registro de marca y el registro de los primeros diseños, además la marca se adaptó a las necesidades y deseos del mercado para el desarrollo de cada uno de los productos que actualmente integran el catálogo.
Y como bien dice la expresión: “querer es poder”, entonces
¡No permitas que unos obstáculos detengan tu andar!
El conocimiento y aprendizaje del bordado en punto de cruz no es reciente para Amilcar, ya que durante su infancia solía observar de manera cotidiana el trabajo que su madre realizaba con este hermoso bordado, y más tarde cuando sus hermanas estaban en proceso de aprendizaje, Él observaba entretenidamente como su madre les compartía sus conocimientos y las técnicas para que el bordado fuese preciso y de calidad. Además, desde pequeño a Amilcar le gustaba desarmar y rearmar objetos, al igual que construir sus propios juguetes de manera creativa e improvisada con materiales reciclados y a partir de entonces tuvo un gusto por las manualidades y las artesanías.
Al iniciar el negocio, solamente se pretendía realizar cuadernos sencillos para comercializar, pero Amilcar sentía que al cuaderno le hacía falta un toque que le diera ese plus y que fuese al mismo tiempo un distintivo. Entre las ideas a considerar para mejorar el cuaderno, estaban en primer lugar, los dibujos con acuarela o pinturas, en segundo, las impresiones digitales y por último, el bordado en punto de cruz, siendo este último la idea que menos pensaba viable debido a que nunca había bordado sobre papel. Sin embargo, luego de analizar las opciones, llegó a la conclusión de que Él es malo para dibujar, y para impresiones digitales requeriría equipo como la computadora y la impresora con los que no contaba, en ese momento se dio cuenta que cometía un error al estar dejando a un lado el bordado que ya dominaba y solo necesitaba adaptarlo a un nuevo elemento, el papel, para dar nacimiento a las primeras Cuadernicas.
Y tal vez te estés preguntando ¿por qué bordar en papel y no en tela? La respuesta no es más que un anhelo de crear algo distinto y especial, a pesar de ser más complicado el manejo del papel y estar expuesto a la fragilidad de romperse o de mancharse, fue la presentación final con su toque de elegancia que resultó de la combinación entre bordados coloridos y el papel, lo que terminó por convencerlo de emplear este material en vez de la tela. Las primeras Cuadernicas se elaboraron con diseños de letras simples bordadas a mano en punto de cruz sobre el papel, conforme pasaron los días y los gustos de los clientes se integraron los primeros diseños en forma de figuras y para darle el toque final al trabajo se empleó la personalización con el nombre bordado.
A veces no nos damos cuenta de lo que somos capaces de lograr, hasta que nos enfrentamos a nosotros mismos.
Emprender un negocio no es tarea fácil, conlleva a sacrificios y costes de oportunidades, son horas de dedicación al trabajo, desveladas, momentos estresantes y frustraciones, pero también de momentos de alegría y éxito que valen la pena ser compartidos. Entre varios retos que Cuadernica ha enfrentado les compartiremos algunos:
Lograr ganar un lugar en el gusto y deseo del mercado no fue tarea fácil, la aceptación por parte de los clientes y del público en general fue lenta, sobre todo en el mercado local (que en ese entonces era nuestro mercado meta), donde las Cuadernicas eran consideradas como cualquier otro producto que empleaba el bordados en punto de cruz, y al tratarse de un trabajo 100% artesanal el precio es un poco más elevado. Sin embargo fue hasta que participamos en nuestros primeros bazares y cuando logramos convenios con algunas tiendas de diseños, el momento que nos dimos cuenta del potencial que tenían las Cuadernicas para alcanzar un mercado más amplio.
Uno de los principales problemas por los cuales pasa un producto artesanal, es el regateo por parte del cliente potencial. Para Cuadernica esto no fue una excepción; durante nuestras primeras participaciones en bazares los turistas y visitantes nacionales extranjeros nos regateaban el trabajo con la intención de comprar más (terminaban por comprar solo 1 o 2 máximo a un precio relativamente bajo) y casi siempre accedíamos a bajar nuestros precios, buscando la oportunidad de vender. Conforme conocíamos al mercado y el valor de nuestro trabajo, nos enfocado a crear y fortalecer una identidad con lo que hacemos, así mismo, desarrollamos una serie de valores dentro de la empresa. Además, en Cuadernica valoramos el trabajo y esfuerzo de cada una de las personas que colaboran de manera directa o indirecta con la marca.
Pero, también nos hemos encontrado con dueños de empresas exitosas, que en su momento tuvieron la intención de aprovecharse de Cuadernica ante el escaso conocimiento que teníamos en negociación, haciendo propuestas de trabajarles una cierta cantidad de productos y de manera exclusiva, pero pagando por cada pieza un precio menor al costo de producción.
Y cómo olvidar todas esas palabras de desánimo que de manera frecuente recibíamos por parte de las personas que consideraban que hacer cuadernos artesanales era una pérdida de tiempo y no sería un negocio rentable. A veces las palabras de desaprobación o las negativas se convierten en el motor para seguir adelante.
Emprender, es un andar por ese sendero repleto de desconocimientos y desconciertos que muchos se atreverán a iniciar, pero pocos en el trayecto continuarán.
Para Cuadernica cada aventura vivida representa un aprendizaje y a la vez una retroalimentación para mejorar e innovar. Y he aquí algunas de las tantas aventuras que hemos tenido.
A lo largo de la historia de la marca, se han vivido momentos emocionantes como lo fue el concurso de artesanos yucatecos realizado por la Universidad Tecnológica Metropolitana en el marco del festival de la música del 2018, en la cual se buscaba dar el reconocimiento a los nuevos emprendedores artesanos del estado. Y no olvidamos el bazar de emprendedores realizadas por el H. Ayuntamiento de Mérida, en donde el sol y la intensa lluvia no fueron impedimento para vivir una inolvidable experiencia, donde las críticas de las personas que nos visitaron en el stand fueron de aceptación y de recomendaciones para mejorar tanto en el desarrollo de nuevos diseños como nuevos productos, así como sus consejos de comercialización.
Sin embargo, no todo es color rosa como lo pintan, de igual manera se ha tenido participación en eventos donde hay poca o nula participación de visitantes y en vez de generar ingresos se generan pérdidas por transporte, logística y pago de espacio; de estas experiencias se ha aprendido a evaluar y tomar mejores decisiones respecto a que eventos vale la pena participar.
Uno de los eventos en los que participamos por un par de años y fue mejor de lo que esperamos fue Bazar Moloch, en donde nos dimos a conocer ante un amplio mercado donde concurrían turistas locales, nacionales e internacionales, siendo así una catapulta para alcanzar nuevos mercados.
Cada momento es una aventura,
Y cada aventura es un momento
Arriesga y emprende el vuelo
Que el mañana no sea un lamento
Toma como compañía al tiempo
Y sé el autor de tu propia historia.