La forma en que nos comunicamos cambió radicalmente en los últimos años. Ya no dependemos solo de la televisión o los diarios para informarnos. Hoy, gracias a internet, cada persona puede crear y compartir contenido de forma instantánea. Este cambio fue explicado por Manuel Castells, quien afirma que la gran transformación de los medios es el paso de una comunicación vertical (de pocos emisores a muchos receptores pasivos) a una comunicación horizontal, en la que todos podemos ser emisores, receptores y multiplicadores de la información.
Antes, las personas solo recibían información: miraban el noticiero, leían el diario o escuchaban la radio. Hoy, en cambio, las redes sociales como Instagram, TikTok o YouTube nos permiten participar activamente. Cualquiera puede subir un video, una historia, un meme o una opinión que se vuelva viral. Muchas veces, las noticias circulan primero en las redes antes de que lleguen a los medios tradicionales. Los receptores se volvieron protagonistas.
Según Axel Rivas, siguiendo a Kevin Kelly, el desarrollo de internet se puede dividir en tres momentos:
Primera etapa: Dominada por computadoras centrales. El entorno digital imitaba el mundo físico: escritorios, carpetas, archivos. Surge Google como organizador de la información.
Segunda etapa: Aparecen los navegadores, las páginas web, las redes sociales como Facebook y Twitter. La organización ya no es lineal, sino en red, con enlaces que conectan información.
Tercera etapa: Con los celulares y los algoritmos, todo se acelera. Las búsquedas y deseos se procesan en tiempo real. Aparecen aplicaciones como Instagram y TikTok, donde la interacción es inmediata, personalizada y constante.
¿Qué es la autocomunicación?
Gracias a internet, vivimos en una era de autocomunicación: ya no dependemos de un medio para comunicar algo. Podemos hacerlo por nuestra cuenta, desde un celular o una computadora. Podemos elegir a quién llega el mensaje (una persona, un grupo o miles), en qué formato y a qué velocidad.
Esto nos empodera, pero también nos responsabiliza: debemos cuidar cómo y qué compartimos, ser conscientes de los derechos de autor, evitar el plagio y dar siempre crédito a quienes crearon los contenidos.
Durante la cursada, aprendimos a usar Google Académico como una forma de buscar información confiable. Nos permite:
Buscar publicaciones científicas y educativas.
Guardarlas en una biblioteca personal.
Organizar intereses por temas.
Esta herramienta es clave para nuestra formación como docentes: nos ayuda a construir saberes desde fuentes serias, evitando copiar sin citar o caer en información falsa.
Como futuras docentes de nivel inicial, entendemos que educar en esta era digital implica más que enseñar a usar una tablet o buscar en Google. Significa formar a las infancias en el uso consciente, ético y creativo de las tecnologías. La escuela debe ser un puente entre la cultura digital y los valores del aprendizaje compartido, el respeto, y la construcción de ciudadanía.
¡¡Anímate a recorrer esta linea del tiempo!!