Mira el video tutorial de Salva Soler y toma apuntes. Completa las anotaciones con la explicación que hace el profesor en la pizarra.
Escribe el texto seleccionado y memorízalo. Léelo tantas veces como sea necesario y usa las estrategias que consideres (marca las pausas, entonación, ritmo, palabras clave, etc.)
Recita el texto siguiendo las pautas de interpretación que se dan en clase.
Lenguaje paraverbal: voz, tono, entonación, volumen, énfasis, velocidad, ritmo, pausas, etc.
Lenguaje no verbal: gestualidad, expresividad en el rostro, postura corporal, posición en el escenario, movimiento, etc.
Lo primero que debes hacer es leer el poema una y otra vez. Es importante que sepas qué quieres transmitir, qué sentimientos quieres plasmar, qué emociones quieres evocar.
Lo más conveniente para interpretarlo es que te lo aprendas de memoria. No hay mayor secreto, simplemente hay que leérselo una y otra vez hasta memorizarlo.
Cuando haya llegado el momento, estate tranquilo/a. Vocaliza bien y usa las manos para acompañar lo que recitas, hará que resulte mucho más creíble.
Las pausas pueden ser muy efectivas para llamar la atención del público.
Por ejemplo, si quieres potenciar un verso en concreto, calla antes de leerlo y mira fijamente a los ojos de tu público. Prestarán mucha más atención a lo que dices.
Gran parte de la gracia de un poema reside en sus rimas. Apréndetelas bien y pronúncialas con gracia, su efecto será mucho mayor. Habrá rimas en las que convendrá aumentar el ritmo de tu lectura, y habrá rimas en las que resulte mejor ralentizarlo.
No olvides que un poema, al fin y al cabo, es arte, es sentimiento, y eso es lo que tienes que transmitir. Créete lo que cuentas.
Si estás leyendo un poema triste tienes que lograr que la audiencia se entristezca escuchándolo; si estás leyendo un poema alegre, tienes que lograr que la audiencia se alegre escuchándolo.