SUICIDIO EN TIEMPOS DE PANDEMIA: A partir del principio de la enfermedad pandémica hace ya bastante más de un año, el planeta parece paralizado. Desafortunadamente, además hay defunciones por infarto, ictus, cáncer o suicidio, por citar solo algunas. En el planeta se registra un suicidio cada 40 segundos de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. 1896 personas perdieron la vida en accidentes de tráfico en el Estado en el año 2018, ante las 3539 personas que fallecieron por suicidio. Detrás de cada muerte hay bastantes personas dañadas y mucho sufrimiento.
Jon García Hormaza, doctor psiquiatra del Nosocomio de Zamudio y médico en Neurociencias por la UPV/EHU, previene que “la pérdida del estatus socioeconómico anterior puede actuar como un fundamental precipitante de conductas suicidas en personas vulnerables con otros componentes de riesgo”. Aquellas personas –añade- “podían tener en cuenta el suicidio como una probabilidad de salida de una situación insoportable”. El psiquiatra rememora que “las personas que fallecen por suicidio no desean fallecer, lo cual anhelan es terminar con un sufrimiento intensísimo e insoportable para el que no ven otra salida”. En crítica del profesional sanitario, y teniendo presente lo ocurrido en otros desastres naturales, conflictos armados o crisis económicas, “es a medio plazo una vez que la incidencia de muertes por suicidio puede incrementarse, más que nada entre los individuos con más componentes de riesgo”.
A partir de la agrupación de individuos dañadas por el suicidio de un ser preciado, Biziraun, denuncian que a día actual “Osakidetza no dispone de un recurso específico” designado a este colectivo. Fuentes de la agrupación comentan que por cierto una vez que una persona que ya venía siendo atendida por Osakidetza muere por suicidio, no hay un protocolo estandarizado para atender al núcleo familiar.
Las noticias erróneas han existido constantemente, sin embargo la enfermedad pandémica, con más gente asomada a las redes sociales y a lo largo de más tiempo, los ha potenciado mucho, acelerando y extendiendo su difusión.
“Todas las instituciones políticas, los gobiernos, los Estados, han aparecido frente a la enfermedad pandémica como entidades que dudaban, que no sabían cómo encarar las situaciones, con errores de bulto, como no podía ser de otra forma, o sea, realizando lo que podían dado el razonamiento que se disponía”, garantiza Aierdi, quien ha agregado que, en conclusión, “la gente busca seguridades que a partir de la verdad político-institucional no se pueden proporcionar en parte importante del mundo”. Según Aierdi, “las recientes redes proporcionan una probabilidad millonaria de emisores probables para millones de receptores probables, pues la información no contrastada, creíble, puede conseguir velocidades e intensidades de difusión gran.
Este entorno de saturación informativa recepcionada por medio de diversos canales dificulta la función de discernir entre noticias veraces y erróneas. El sociólogo Xavier Aierdi sospecha que, en lo relativo a la enfermedad pandémica, posiblemente por el momento no tienen la posibilidad de echar marcha atrás “porque estamos en pleno proceso engrasado y es bastante difícil modificar toda esta dinámica”. Fundamentalmente, a partir del principio de la enfermedad pandémica, EITB Media puso en marcha un servicio de participación ciudadana para desmentir noticias falsas referidas al covid-19 como un Servicio Público para permitir entrar a información fiable, contrastada y de calidad.