SOBRE EL PROYECTO
En muchos casos, los coches de juguete que dejan de funcionar acaban olvidados en un cajón. Nuestro proyecto nace precisamente de darle la vuelta a esa idea: recuperar esos coches y transformarlos en proyectos tecnológicos funcionales utilizando Arduino. No se trata solo de repararlos, sino de convertirlos en vehículos inteligentes, capaces de ser controlados por Bluetooth y de interactuar con su entorno. Además, todo el proceso se documenta cuidadosamente para que cualquier persona interesada pueda replicar el proyecto paso a paso.
Entre los distintos modelos disponibles —como se puede apreciar en la imagen— nosotros hemos decidido trabajar con el todoterreno, un coche que ofrece buenas posibilidades para experimentar con electrónica, programación y sistemas de control.
El equipo está formado por Pablo Fernández, Dante Pardo y Víctor Estrada, alumnos de 2º de Bachillerato de la Escuela Profesional San Francisco. Nuestro trabajo parte de un reto interesante: retomar y finalizar un proyecto iniciado por estudiantes de otro centro educativo. Ellos comenzaron el diseño de un coche teledirigido, pero el sistema nunca llegó a funcionar correctamente. Nuestro objetivo ha sido reconstruirlo, mejorarlo y conseguir que funcione de manera fiable.
Para lograrlo, hemos desarrollado un sistema de control basado en una placa Arduino Uno. Gracias a un módulo Bluetooth, el coche puede recibir órdenes desde un dispositivo móvil, permitiendo controlar su movimiento de forma remota: avanzar, retroceder o girar.
Pero quisimos ir un paso más allá. Además del control manual, hemos incorporado un sensor ultrasónico que permite al coche detectar obstáculos. Cuando el vehículo se acerca demasiado a un objeto, el sistema actúa automáticamente y envía la orden de detenerse, evitando así posibles colisiones.
Este proyecto nos ha permitido aplicar y combinar conocimientos de programación y electrónica, creando un sistema que integra control remoto y respuesta automática. Más allá del resultado final, el verdadero valor está en el proceso: aprender, experimentar y demostrar que incluso un simple coche de juguete puede convertirse en una plataforma real de innovación tecnológica.