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Artículos para conocerte mejor
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Simplemente, dejamos de escribir a mano.
Son muy pocas las personas que hoy escriben una agenda o un diario íntimo a la vieja escuela, las nuevas tecnologías nos empujaron al mundo digital.
Notas en el celular, calendarios en google, plataformas educativas en la escuela y un sinfín de aplicaciones que “nos facilitan la vida”, nos alejaron del ejercicio cotidiano de fortalecer y desarrollar una serie de habilidades que, con la escritura a mano son posibles.
Manuscribir es un ejercicio saludable en todo sentido, pues se activan varias áreas cerebrales y su coordinación, ya que, según la neurociencia, cada vez que escribimos a mano estamos haciendo un ejercicio mental, estimulando el desarrollo de conexiones cerebrales y motoras e impulsando la inteligencia, se elimina el estrés, aclaras las ideas, e incluso previene enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Son muchas y muy complejas las actividades que suceden a nivel cerebral durante el acto de escribir. Esta práctica aporta numerosos beneficios neurobiológicos a nuestro organismo. Escribir también puede hacer que encontremos una forma de expresar nuestras emociones, que logremos acomodar eso que dentro parece caótico y que nos conozcamos mejor para observar la realidad que estamos viviendo y tomar riendas en el asunto, con lo cual estamos dedicándonos a cuidar nuestra salud física, mental y emocional.
Escribir es, en esencia, un acto de bondad hacia nosotros mismos, pues permite dudar y, silenciosamente, encontrar un lugar seguro. En el caso de los diarios y cuadernos personales, son herramientas en las que puedes plasmar sensaciones y emociones profundas, tomar conciencia de ellas, aceptarlas en su belleza de experiencia y sabiduría, dar paso a la gratitud, el perdón y proyectarlas en tus acciones futuras.
Si escribes habitualmente tus ideas, pensamientos, objetivos, etc. conseguirás paulatinamente:
Comunicarte con mayor claridad. Cuando escribes, buscas palabras y expresiones más sofisticadas para describir lo que está en tu cabeza. Eso te ayuda a construir una base que te permitirá expresarte mejor y comunicar las ideas complejas de manera simple y efectiva.
Eliminarás estrés. Desarrollando tus ideas por escrito produce un efecto de descarga de tensiones, no solo sacas lo que te atormenta de tu cabeza, también, a nivel inconsciente pasas por un proceso de racionalización que de otra manera quedaría ahí dentro en forma abstracta.
Desarrollarás más productividad. Escribir activa las neuronas tu cerebro y lo deja preparado para realizar el resto de tareas. Además, escribir tus tareas con las palabras adecuadas te predisponen a ejecutarlas. Y, si esto fuera poco, está demostrado que definir tus metas por escrito incrementa considerablemente las posibilidades de lograrlas.
Aprenderás mejor. Escribir con tus propias palabras la información que recibes te ayuda a asimilar y consolidar conocimientos, es por eso que se aprende más haciendo resúmenes o síntesis que leyendo varias veces.
Ganarás conciencia de tu realidad. Si escribes lo que pasa por tu cabeza cada día, lo que esperas conseguir y cómo te sientes con respecto a ello, no necesitarás ir al psicólogo para que te explique quién eres. Te darás cuenta tú mismo.
¿Qué esperas? busca un lugar para escribir que sea tu lugar seguro, donde puedas descargar tus emociones, planificar, organizarte y desarrollar tu potencial.
En mi tienda encontrarás varias opciones de agendas y cuadernos personalizados, si estás en Argentina.
Un abrazo.
He visto en la red LinkedIn algo que me impactó, y es la solidaridad que nace desde cada participante en cuanto a las personas que buscan trabajo, compartiendo solicitudes de empleos, ofreciendo revisar perfiles y CV para colaborar y no quise quedarme afuera. Es por eso que decidí escribir este artículo para resaltar la actitud en la búsqueda laboral, que es una herramienta para sumar al CV y no menos importante.
Quiero aportar mi granito de arena para quienes atraviesan la dura experiencia del desempleo, desde lo que aprendí, desde mi ser coach. No tengo basta experiencia, lo que digo, va de corazón, de un ser humano a otro.
Puede que estén pensando, en la crisis mundial generada por la situación actual y sus repercusiones. El gobierno de cada país, la burocracia, la sociedad capitalista, las exigencias laborales cada vez más estrictas, que si la experiencia, la edad, la capacitación… y al continuar buscando, es probable que las limitaciones y barreras continúen apareciendo.
Cómo debe ser tu actitud en la búsqueda laboral
Lo importante es que te enfoques en lo que tienes y que es muy valioso, fuera de lo que las empresas buscan, y es tu disposición y apertura a recibir las oportunidades que están.
Mira las ofertas de trabajo desde el merecimiento y no desde lo que te falta. Cambia el “ojalá me elijan” por el “me lo merezco”, tienes lo escencial, que son las ganas de trabajar, el deseo de aprender, de formar parte de un proyecto y los logros que tuviste en tu vida constituyen el quien eres.
Tu actitud es tanto o más importante que tu CV
Date el valor como recurso importante y efectivo que tienes y te valorarán. Ábrete a las posibilidades, decide qué quieres que pase y acciona en consecuencia. Habla de tus fortalezas y convéncete que tienes lo necesario. Puede que tengas debilidades, lógico, todos las tenemos, pero puedes convertirlas en el punto de partida para el aprendizaje.
No permitas que la queja ante el sistema, el gobierno, la crisis o lo que fuera, te supere. No seas la víctima, toma protagonismo y asume la responsabilidad de lograr lo que te propones.
Actitud en mente, cuerpo, emoción y lenguaje
Si estás enfocado/a, seguro/a de lo que quieres, de lo que puedes dar, te será más fácil conseguir no solo el trabajo que necesitas, sino aquél que realmente deseas.
Piénsate en ese trabajo, siente que lo tienes y explora las emociones que te invaden, predispone tu cuerpo con la energía que ésto te provoca y declara abiertamente, repítelo en voz alta (algo así como tengo el empleo que deseo, este trabajo es para mí, etc.), a solas o a alguien más. Así como el pensamiento crea, el lenguaje también.
Visualízate en tu trabajo ideal, mantén tu mente todo el día en esa visualización, si puedes, haz una lista en donde describas minuciosamente como quieres que sea, además, con los beneficios que obtendrás al conseguirlo, obsérvate disfrutando de todo lo que representa ese trabajo para ti, créetelo y pronto te llegará.
Esto es lo que quería decir, espero lo pongas en práctica y con toda mi alma, deseo que logres lo que quieres y como lo quieres.
¿Cuál es el primer paso si sufro acoso laboral?
Te diste cuenta que estás sufriendo acoso laboral, porque más de una vez, sentiste que tu jefe o compañeros te tratan de modo diferente al resto. Te dan demasiado trabajo o no te asignan tarea alguna. Recibes insultos o calificativos que te molestan. Quieres actuar, pero no sabes como. Aquí vas a encontrar una idea del primer paso que debes dar para acabar con este problema.
En todo trabajo, sea cual sea, tienes el derecho de ser tratada con respeto. Si descubres que esto no está pasando, el primer paso es manifestarlo.
No es tan difícil, según los expertos, las personas que sufren este tipo de ataque son sumisos y trabajadores. Por lo cual entiendo que te resulte complicado decirle a tu jefe: -No me trates así. o a tus compañeros: -Merezco respeto al igual que ustedes. Pero si no comienzas a demostrarlo, van a pensar que pueden agredirte o hacer contigo lo que les plazca y no te vas a defender.
Y si hablando no se entiende la gente
Si no puedes hablarlo, lo que es totalmente comprensible, debes tomar otras alternativas. Es normal que sientas miedo de perder tu trabajo o empeorar la situación. Todos queremos trabajar en un ambiente sano, pleno de buenas relaciones, es natural que no quieras decir nada para poner de tu parte y crear ese ambiente.
Es necesario que tomes algunas medidas para protegerte, ir recolectando las armas por si tienes que pelear. Puedes ser introvertida y trabajadora, pero también inteligente.
Tienes que asimilar que si sufres acoso laboral y no haces nada al respecto, te someterás a sufrir de estrés, te enfermarás y esto puede acabar con tu vida productiva.
En la actualidad, y gracias al avance de la tecnología, todos tenemos una herramienta mágica: el celular. úsalo para recabar la información y las pruebas que constituirán tu arsenal. Aquí te detallo las «armas» que puedes juntar en el caso que la situación se convierta en conflicto:
Correos electrónicos de tu jefe o tuyos en donde hagas alguna solicitud
Fotos
Grabaciones de audios
Certificados médicos
Conversaciones de chat
Registro de llamadas y si puedes grabarlas, mejor
Lleva una bitácora, en donde vayas anotando los hechos que sufras que te parezcan injustos.
Busca entre tus compañeros si alguien está en tu situación y mantén buena relación, pueden servirse de testigos mutuamente.
Todo lo que puedas guardar, imprimir suma y cuanto más, mejor.
Mi hija, cuando era pequeñita, me decía: «No quiero crecer mamá…»
El duelo de crecer
A veces creemos que crecer es cosa de nada. Algunos lo relacionan con la madurez, otros con la edad, otro con el cierre de un ciclo y el comienzo de uno nuevo.
Lo cierto es que el crecimiento implica un duelo, que generalmente, pasamos desapercibido ante el pensamiento «es normal» , «es la ley de la vida» o «los chicos crecen». Simplemente ocultamos el sufrimiento atrás de esas palabras, olvidándonos de nuestros propios duelos de crecimiento.
Los psicólogos le llaman duelo, porque hay que dejar algo querido en la historia y continuar sin el dolor adherido, así estar predispuestos de mejor manera a los cambios que se vienen.
Dejar de ser niño, puede resultar complicado, ya que damos un salto (sin juguetes) a un abismo desconocido, en donde se involucra el cuerpo, el razonamiento, las decisiones y la responsabilidad.
Si bien es un proceso natural, lo festejamos con amor cuando se trata de nuestros hijos, pero… ¿ y ellos? Como lo tomen, dependerá de cómo los hayamos educado, y como nadie tiene el manual del mejor padre, aprendemos con ellos y es muy importante acompañarlos sin prejuicios y brindándoles apoyo genuino e información relevante.
En realidad, no debemos abandonar las cualidades que se atesoran en la niñez, no tiene nada de malo correr, saltar, jugar cuando se es grande, (siempre y cuando estas actividades se realicen acorde a la situación, por supuesto) con lo cual, crecer no debería ser traumático. La sociedad señala, juzga determinados comportamientos y te dicen «gente grande…» (a mi me lo dijeron) como si fuera pecado manifestar un estado de algarabía.
Crece siempre, como el árbol, cuanto más crece, más sombra da.
Crecimiento en cuerpo y alma
«Me estoy endulzando la vida» decía una profesora del secundario mientras leía un libro de química. Y se me viene esto ya que la lectura de algo que te apasiona, te cultiva, te hace crecer.
En la actualidad, además de los libros, hay videos, películas, y la misma música que te nutre el alma y te ayuda a sentirte mejor, a ¿ser mejor? Dependerá de lo que te llame la atención.
A medida que nuestro cuerpo crece, nuestra alma debería también crecer, acercarse al ideal, ya que somos seres perfectibles, buscar en nosotros el conocimiento y hacerlo crecer, como hacen los árboles, que sin despegarse de la tierra, buscan alcanzar el sol.
Y cuando el cuerpo ya no puede desarrollarse más, nuestra mente siempre está lista para volar, con hambre de conocimiento, de saber. Por esto quiero crecer for ever, nunca se permitan decir «ya estoy viejo para esto», en el mundo de hoy no rigen los mismos tiempos de antes, yo con 46 años decidí que quería aprender algo y no se imaginan cuanto estoy aprendiendo y ya no quiero parar.
¿Tienes un sueño o lo tuviste? ¿qué fue de él? Todos tenemos sueños, los dejamos de lado en algún momento. En aquél en que nos condujeron a tener los pies en la tierra. Si te diste cuenta, que tu realidad no es la que quieres habitar y estás despertando sueños, no dejes de leer ésto.
No se puede. Con eso no vas a ganar dinero. A nadie le importa. No tienes talento. Nadie hace eso… y cuántas frases más truncaron tu sueño, te cerraron la puerta de las posibilidades, te rompieron el corazón.
Lo superaste, te adaptaste al estereotipo de «vida» que fue impuesto hace cientos de años. Sobreviviste pero eso no te llenó.
Comienza despertando tus sueños
Por algún lado hay que comenzar. Retoma tu escencia, reconoce quien eres y qué quieres alcanzar. Conéctate con tu ser, para descubrir quien quieres ser y cómo quieres vivir tu vida.
Estás a tiempo, sin importar tu edad, el camino que llevas recorrido o la opinión de los demás. Como ejemplo puedo citarme: y es que yo a mis casi cincuenta años cambié el rumbo de mi vida (y con muchas resistencias, incluso mi propio ego). Es importante que te des cuenta que nadie que opine puede hacerse responsable de tus logros o tus fracasos. Atesora todos los aprendizajes que te dejó la vida, ya que el camino que anduviste es valioso y las situaciones que viviste tuvieron que existir para que llegues al momento de cambio con las herramientas suficientes.
Lo que quieres lograr está dormido, en tu interior y necesitas despertarlo. El momento es ahora, si crees que ese sueño te eleva y segrega en tí niveles altos de adrenalina, aprovecha esa energía y aplícala en ponerlo en práctica.
Siempre habrá quien quiera detenerte, mostrándote otras realidades, pero no te dejes convencer, pues tu realidad y tu intuición nacen desde el amor que llevas dentro por ese sueño y al concretarlo, irás por otro, otro y otro más. Vas a convertirte en un alma imparable realizadora de sueños, proyectos o ideas que van a renovarte y a dejar una cuota de intereses en satisfacción. Trabaja esas relaciones que te afectan tirándote para abajo. Es probable y no lo niego muchas veces vas a encontrarte solo o sola y puedes desesperarte y querer tirar todo por la borda. Busca apoyo en la energía universal divina en la que crees (nunca nadie está solo) y rodéate de personas con tus mismos intereses, con mente abierta y que ejerciten la solidaridad y la compasión (no de lástima, sino la comprensión amorosa y respetuosa de tus emociones)
Cómo sigue
Una vez que te conectaste con tu ser y despertaste a tu sueño, lo que sigue es creerlo, proyectarlo y visualizarlo hecho realidad.
Para ésto requieres tomar un fuerte compromiso contigo y con tus metas. Si… no es tan simple, no basta con visualizarlo. Este compromiso debe estar enfocado a la acción. Con pequeñas acciones y pequeños logros se logran grandes objetivos.
No te desanimes, puede llevar tiempo, lo importante es mantener tu enfoque en las soluciones, no en los problemas que se te presenten.
Autogestionate, tu mente y tu cuerpo necesitan estar saludables. Practica liberar tus emociones, aunque sea en soledad, sacándolas y manifestando tu bronca, decepciones, incertidumbre (que si existirán) Para estar siempre a punto. Para alcanzar nuestro sueño, debemos estar dispuestos a pagar el precio, y esto representa un desafío altamente positivo.
Si en algún momento, sientes que te vas a caer y te cuesta encontrar respuestas o se te nubla el panorama, apóyate en un coach, te digo esto, no porque yo ame el coaching, sino porque a veces necesitamos ayuda, y no sabemos a quien acudir, si es que eres como yo que a veces necesito que alguien me acompañe para no decaer, que me haga ver mis capacidades y a enfrentar mis desafíos.
Por último, quiero decirte que una vez que alcances tu sueño, experimentarás tu poder, dicen que una sola persona no puede cambiar el mundo (eso me dijeron), aunque yo sé que ya son millones de personas que experimentaron el cambio en el mundo, puedes cambiar el mundo, comenzando a cambiar el tuyo. ¿Te imaginas un mundo en donde todas las personas cumplan sus sueños y vivan felices?
Todos pueden y merecen cambiar, toma tu oportunidad y aprovéchala. Sé protagonista y no un simple espectador que vea como los demás hacen, aman, disfrutan y festejan sus logros.
Despierta tus sueños y comienza a vivir la vida que quieres. Te envío un gran abrazo
¿Pueden las preguntas que no nos hacemos traernos las respuestas que necesitamos? Ya lo dijo Albert Einstein: «Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo» y terminaba la idea diciendo: «Locura es hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener diferentes resultados.
Si las preguntas que nos hacemos, no nos acercan las respuestas que nos ayuden, motiven o nos hagan crecer, ¿para qué seguir planteándolas?
Lo que sucede cuando te haces una pregunta muchas veces, más allá de causarte estrés y preocupación, creas un círculo vicioso que no te lleva a ningún lado.
Cuando quieres cambiar algo, tus preguntas deben llevarte hacia el futuro, por ejemplo: ¿para qué hago esto?¿qué puedo hacer para lograr lo que quiero? ¿cómo proceder para conseguir mi propósito?¿de qué me voy a hacerme cargo?
Muchas veces creemos con ferviente fe, que la solución está en los otros, o en el azahar, o en el destino, o en Dios… sin considerar que nuestra vida es nuestra responsabilidad y subestimando nuestro poder.
Es cierto, hay cosas que no podemos manejar, esas son las cosas que no dependen de nosotros. Hay un medio, un entorno, una sociedad. Nuestra responsabilidad comienza y termina en nosotros, Dios nos dio libre albedrío y al mismo tiempo nos hizo a su imagen y semejanza… entonces… mi reflexión es: puedo pedirle a Dios que me acompañe y agradecerle todos los dones que me dio. Pero no puedo pedirle que termine con mi sufrimiento si no estoy dispuesta a dejar de sufrir, ni pedirle que que nos haga salir de una situación donde estamos atascados. Sería injusto para él ¿no les parece? Pues Él nos dio libertad y todas las capacidades necesarias para alcanzar nuestro estado ideal.
Las preguntas que nos hacemos
Incurrimos en preguntas que nos llevan al pasado, queriendo encontrar la causa de esto que nos ocupa o nos preocupa. A menudo estas preguntas permanecen en nuestro cerebro y alimentan nuestra ansiedad, puesto que pensamos que conociendo la causa, modificaríamos las consecuencias. Esto tiene sentido.
Considerando que cuando nos hacemos una pregunta, nuestro cerebro no descansa hasta responderla, se produce cierto agotamiento e impacta en un circulo vicioso que no lleva a ningún lado, te propongo que si ésto no lo puedes cambiar, busques ayuda con un psicólogo que es la persona indicada cuando queremos resolver conflictos del pasado.
Si consideras que puedes formular una pregunta distinta que te lleve al aquí y ahora para poder proyectarte en un futuro cercano, resolviendo tus cuestiones, te recomiendo, entonces, hacerla desde tu compromiso con tu vida y desde la responsabilidad que te implica. Recuerda que cada uno es hacedor de su futuro, toma el control hoy, encontrando y confiando en las posibilidades, para que mañana despiertes en logros. Puedes y tienes los medios, solo falta que los descubras.
¿Alguien pensó alguna vez en la magia del lenguaje?
La forma en que nos comunicamos es clave. «Pidan y se les dará» decía el Maestro. La magia del lenguaje, más que magia es un milagro.
Cuando asumimos que el otro no nos entiende, ¿nos expresamos correctamente?¿decimos lo que queremos decir?
Y cuando no entendemos lo que nos dicen… ¿realmente estamos escuchando?
Hablar claro, parece simple aunque la mayoría de las veces llenamos la conversación de «indirectas». Sobre todo las mujeres… Tememos decir claramente lo que queremos o lo que no queremos. Más allá del género, esto sucede en la comunicación a diario.
Si tomamos en cuenta que el lenguaje, no solo incluye las palabras, sino también los gestos, las miradas y expresiones corporales al charlar con otra persona, realmente estaremos «escuchando» lo que nos quiere transmitir, a través de todos nuestros sentidos.
Ahora bien, es imprescindible involucrar la voluntad de prestar atención a lo que nos están diciendo, sin voluntad no hay entendimiento. Nos olvidamos que la comunicación es un ida y vuelta, si soy capaz de escuchar y expresarme claramente, es más posible sentirme escuchada y comprendida. Dar para recibir.
Más que comunicación
El lenguaje crea. Usar con responsabilidad
Las palabras usadas eficazmente tienen el poder de crear. Creamos soluciones y abrimos un universo de posibilidades.
Un deseo, expresado con compromiso y autoridad se convierte en una declaración. Las declaraciones acomodan el mundo para que se convierta en realidad, a partir del ejercicio de la acción.
Por esto, el lenguaje, lejos de ser inocente, tiene poder. Por ejemplo la palabra NO, tiene significado en el lenguaje pero no en la experiencia, si decimos: No pienses en un auto con ruedas cuadradas, lo primero que viene a la mente es eso, o quizá muchas veces dijimos: Ojalá que el sábado no llueva… ¿y que pasó? Así la palabra PERO (conector de contradicción) anula la primera oración o intención: quiero ir al gimnasio, pero no tengo tiempo. Lucía es una buena persona pero no la soporto. Entonces el mensaje relevante es siempre el de la segunda oración.
Cuando alguien decide calificar con una cualidad por ejemplo «perdedor» incluso a sí mismo, está alejando la posibilidad de que sea diferente. O cuántas veces dijimos «no sirvo para esto» o «no puedo perdonar» Estamos enfrascándonos en una realidad irreversible, cuando, la verdad, no es así.
Te propongo un ejercicio, cuando tengas un dolor, no hables de cuán profundo es, cuando desees algo, exprésalo como una afirmación, y cuando te salga mal algo, por favor, piensa que la próxima tendrás mejores resultados. Lo negativo en detalles es más poderoso, lo bueno, en detalle… Practíquenlo y me cuentan.
¿Cuál es la verdad en tu vida?
¿Cuál es tu más profundo deseo? ¿Cuál es la verdad en tu ser? ¿Sabes quién eres? ¿Sabes qué quieres? Eso con lo que soñabas desde la infancia, ¿existe en tu vida? ¿ya lo conseguiste?
Tu actividad actual, es realmente tu vocación o solo dejaste que la vida te lleve por camino seguro… ¿Estás cumpliendo tus metas?
Limitaciones de la verdad
Cuando niños, tenemos sueños e ilusiones y al ir creciendo, los vamos perdiendo por la influencia de los mayores, la cultura en la que estamos insertos e incluso las propias experiencias.
No tenemos miedo a hablar, a menos que nos callen, no tememos subir, trepar y hasta volar, ni aún cayendo, pero nos dicen que nos vamos a lastimar y nos cuidan, por nuestra integridad física y gracias a ello crecemos sin huesos rotos, pero con limitaciones.
Depende de las circunstancias, estos aprendizajes pueden ir ligados a traumas posteriores o no, depende de las explicaciones y las motivaciones que recibimos de los mayores. Algunos estimulan el miedo, otros las precauciones.
Siendo adultos, poseemos ciertos miedos que nos limitan a ir por nuestros objetivos. Encontrar nuestro destino o cumplir nuestras metas. Nos imponen un modelo de vida «seguro» para evitar los riesgos. Una carrera en donde ganemos dinero seguro, buscar un trabajo en relación de dependencia seguro, o encontrar una pareja segura: que aparente tener buenas cualidades o antecedentes de familia. Aunque cursamos el siglo XXI, muchas veces nos sentimos influenciados por nuestros padres o la información que ellos pusieron en nuestra cabeza desde pequeños.
La percepción nos devuelve lo que nuestros ojos ven, pero… ¿será la verdad?
El chip que tenemos en nuestra cabeza es como un matrix, no todo es verdad, lo que vemos es lo que nuestros pensamientos asimilan, no es lo que vemos, sino nuestra percepción. La imagen que nosotros formamos basados en conceptos aprendidos a lo largo de nuestra vida.
Si nos ponemos a pensar en aquello que solíamos responder de niños cuando nos preguntaban: ¿qué quieres ser cuando seas grande? y lo comparamos con lo que hoy somos, ¿cuál sería nuestra conclusión? ¿estamos lejos o cerca de ser lo que queríamos? ¿por qué abandonamos nuestros sueños?
Conclusión
La verdad está envuelta en capas y más capas. La podemos desnudar si somos honestos con nosotros mismos, abriéndonos al sinfín de posibilidades favorables o no. Hay que estar dispuesto a encontrarse con algo que tal vez haga tambalear nuestra realidad, salir de nuestra zona de confort y de pronto descubrir que somos capaces de cambiar lo que no nos gusta del presente.
La gran pregunta es: ¿queremos saber la verdad?