La salud como un derecho significa considerar que todas las personas tienen el derecho inalienable a vivir una vida saludable y que la sociedad debe trabajar activamente para proteger y promover este derecho para todos sus miembros.
Este derecho reconoce que la salud es un componente esencial de la dignidad humana y que todas las personas, sin importar su origen étnico, género, edad, orientación sexual, situación económica o cualquier otra característica, deben tener igualdad de oportunidades para alcanzar y mantener un estado de salud óptimo. Además, implica que los gobiernos y las instituciones tienen la responsabilidad de garantizar que se satisfagan las necesidades de salud de la población a través de políticas, programas y servicios de salud adecuados.