La cirugía oncológica es una especialidad médica que utiliza procedimientos quirúrgicos para diagnosticar, estadificar (clasificar la extensión) y tratar el cáncer, así como para manejar algunos de los síntomas que provoca. Es una de las principales modalidades de tratamiento contra el cáncer, junto con la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia y la terapia hormonal.
La radioterapia es un tratamiento médico que utiliza dosis altas de radiación para destruir o dañar las células cancerosas, con el objetivo de detener su crecimiento y división.
La clave de su funcionamiento es que la radiación afecta más a las células que se dividen rápidamente (como las cancerosas) que a las células normales. Además, las células sanas tienen una mayor capacidad para reparar el daño causado por la radiación en comparación con las células tumorales.
La quimioterapia emplea fármacos que interfieren con la proliferación celular. Se clasifican en agentes alquilantes, antimetabolitos, inhibidores de topoisomerasas, antibióticos antitumorales y alcaloides de la vinca/taxanos. Sus indicaciones incluyen uso neoadyuvante, adyuvante y paliativo. La toxicidad es un factor limitante, con efectos hematológicos, gastrointestinales, neurológicos y cardiacos. En cuidados paliativos, la indicación se basa en un delicado balance entre beneficio y toxicidad.
Actúan sobre blancos moleculares específicos como EGFR, HER2, VEGF, ALK, ROS1 o BRAF. Presentan mayor selectividad y mejor tolerancia que la quimioterapia clásica, aunque pueden generar resistencia adquirida. En contexto paliativo, prolongan supervivencia y mejoran la calidad de vida en pacientes seleccionados.
La inmunoterapia estimula el sistema inmunitario para atacar células tumorales. Incluye inhibidores de checkpoints inmunitarios (anti-PD-1, anti-PD-L1, anti-CTLA-4), terapias celulares como CAR-T, y uso de citoquinas. Es efectiva en tumores como melanoma, cáncer de pulmón, renal y algunos linfomas. Sus efectos adversos se relacionan con reacciones autoinmunes. En cuidados paliativos, su uso depende de la expectativa de vida y el estado funcional.
Se utiliza en tumores hormono-dependientes, como mama y próstata. Los fármacos incluyen tamoxifeno, inhibidores de aromatasa, fulvestrant, antiandrógenos e inhibidores de LHRH. Se caracterizan por buena tolerancia y facilidad de administración. En cuidados paliativos, su rol es central al ofrecer control tumoral prolongado con mínima toxicidad.
El objetivo principal es el alivio de síntomas y la mejora de la calidad de vida. Las intervenciones incluyen:
- Radioterapia analgésica o hemostática.
- Quimioterapia de baja intensidad o suspensión cuando supera el beneficio.
- Escalera analgésica de la OMS para manejo del dolor.
- Tratamiento de síntomas asociados: disnea, náuseas, caquexia, depresión.
- Apoyo nutricional, psicológico y espiritual.
- Inclusión de la familia en la planificación del cuidado.
La oncología moderna se orienta a la medicina personalizada, integrando hallazgos genómicos y moleculares para seleccionar tratamientos. Las decisiones deben ser compartidas con pacientes y familias, considerando el estado funcional (ECOG, Karnofsky), pronóstico, preferencias individuales y posibles impactos en la calidad de vida.