El control de esfínteres o aprendizaje de “ir al baño” es el proceso a los niños y a las niñas a controlar la vejiga y los intestinos. Si bien la mayoría alcanzan este logro entre los 2 y los 4 años de edad, cada niño se desarrolla a su propio ritmo. Algunos se enfrentan a desafíos físicos, de desarrollo o de conducta adicionales. Esto puede hacer que les lleve más tiempo aprender. Incluso los que han aprendido a usar el baño suelen tener un “accidente” ocasional.
Los padres, las madres y familiares pueden ayudar a que aprenda a controlar los esfínteres. Durante varios meses, se deberá tener paciencia, dedicarle atención y darle ánimos a diario.
1. HACEN PIS Y CACA EN EL PAÑAL, SIN MOSTRAR NINGÚN INTERÉS RESPECTO AL TEMA.
2. AVISAN QUE SE HICIERON DESPUÉS DE QUE ESTÁN SUCIOS.
3. AVISAN MIENTRAS ESTÁN EVACUANDO SUS ESFÍNTERES.
4. REGISTRAN LA NECESIDAD FISIOLÓGICA DE HACER PIS Y CACA Y PUEDEN AVISAR ANTES.
5. TIENEN GANAS, AVISAN Y LLEGAN AL BAÑO SIN QUE SE LES ESCAPE. PUEDEN ESPERAR.
Por lo general comienzan a controlar primero de día y luego de noche.
Se controla primero la orina y luego las heces.
Existe "el shock de la primera vez", entre la primera vez que deposita su pis y/o su caca en el inodoro, y las siguientes, pueden pasar entre 1 semana o varios meses.
Las niñas suelen lograr el control un tiempo antes que los niños.
Ante cualquier situación especial es esperable que se den retrocesos.
1º Explicarle muy bien:
- Qué es lo que queremos de él o ella.
- Qué es el pipí y la caca.
- Para qué sirve un water.
2º Le llevaremos al baño de forma periódica.
3º Hay que aprender a reconocer los signos que indican que tiene ganas de orinar (cruzar las piernas, tocarse los genitales, mostrarse intranquilo…) y llevar al w.c. en ese momento.
4º Es conveniente ofrecerle modelos con otros niños o niñas, o en la casa acerca de qué tiene que hacer.
5º Cuando haga pipí o caca lo alabaremos, abrazaremos y reforzaremos de la forma que hayamos decidido previamente.
6º Se le alabará por lo bien que lo ha hecho todo e informaremos a las personas importantes para él o ella de este hecho.
7º Si no ha hecho pis o caca llevando sentado 5-10 minutos. Sin reproches, se intentará de nuevo más tarde.
8º Nunca le regañaremos si nos lo encontramos mojado, ni se le dirá ningún apelativo despectivo como “cochino”, “sucio”, etc.
9º Es siempre mejor recalcar lo positivo, aunque sea por una pequeña cosa bien hecha.
10º Una vez que hayamos conseguido que haga pipí y caca en el w.c., el siguiente paso es afianzar que sea él o ella quien lo pida, que no haya que estar recordándoselo.
11º No debemos usar el cariño como reforzador-chantaje ante los “accidentes” de escape (es frecuente oír: “Te has ensuciado, ¡pues ya no te quiero!”).
IMPORTANTE: ES CONVENIENTE APROVECHAR EL REFLEJO GASTROCÓLICO (NORMALMENTE DESPUÉS DE UNA COMIDA SE REALIZA UNA MAYOR ACTIVIDAD INTESTINAL Y ELLO FAVORECE LA DEFECACIÓN) HACIENDO COINCIDIR LA ASISTENCIA AL W.C. CON EL EFECTO DEL REFERIDO REFLEJO. ES DECIR, LLEVARLOS AL BAÑO DESPUÉS DE LAS COMIDA
FUENTES CONSULTADAS:
El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, riesgo o daño real o imaginario.
Desde el punto de vista biológico, el miedo constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia.
Es decir, el miedo constituye un primitivo sistema de alarma que ayuda al niño y a la niña a evitar situaciones potencialmente peligrosas .
Desde el punto de vista psicológico, es un estado afectivo, emocional, necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia en la persona.
Es una emoción que se experimenta a lo largo de la vida, aunque las situaciones temidas varían con la edad. Durante los primeros años: miedos relacionados con estímulos intensos o desconocidos, como ruidos fuertes, extraños, oscuridad, etc.
Hasta los seis años: son comunes los temores relacionados con animales, tormentas, seres fantásticos como brujas o fantasmas, catástrofes y separación de los padres.
¿Qué podemos Hacer?
Debemos ofrecerle a los niños y niñas, nuestro contacto físico, hablar con suavidad, proporcionar apoyo afectivo, dar mensajes tranquilizadores, alejarla de la fuente o estímulo que le produce el miedo…
Los terrores nocturnos son una interrupción del sueño que parecen similares a una pesadilla, pero son mucho más dramáticos. Si bien los terrores nocturnos pueden resultar alarmantes para los padres, no suelen ser una causa de preocupación ni una señal de un problema médico más serio .
Cuáles son los signos y los síntomas de los terrores nocturnos?
Durante un terror nocturno, es posible que el niño:
Se siente repentinamente en la cama.
Grite con angustia.
Respire más rápidamente y tenga una frecuencia cardíaca más elevada.
Esté sudando.
Mueva las piernas.
Se vea asustado o alterado.
Después de unos minutos, o un poco más, el niño simplemente se calma y se vuelve a dormir.A diferencia de las pesadillas, que los niños suelen recordar, los niños no recuerdan el terror nocturno al día siguiente porque estaban en un sueño profundo cuando ocurrió y no hay imágenes mentales para recordar.
Los terrores nocturnos pueden ser sumamente alarmantes para los padres, quienes se sienten inútiles cuando intentan consolar a su hijo. La mejor manera de manejar un terror nocturno es esperar con paciencia y asegurarse de que su hijo no se lastime si se mueve. Los niños suelen calmarse y volver a dormir solos en unos minutos.
Es conveniente no intentar despertar a los niños durante un terror nocturno. Esto no suele funcionar y los niños que se despiertan probablemente estén desorientados y confundidos, y les lleva más tiempo calmarse y volver a dormirse.
No existe un tratamiento para los terrores nocturnos, pero es posible ayudar a prevenirlos.
Puedes utilizar nuestras recomendaciones:
REDUCIR EL ESTRÉS DE SU HIJO.
CREAR UNA RUTINA A LA HORA DE ACOSTARSE PARA DORMIR QUE SEA SENCILLA Y RELAJANTE.
ASEGURARSE DE QUE EL NIÑO O LA NIÑA DESCANSE LO SUFICIENTE.
AYUDAR AL NIÑO O LA NIÑA A NO ESTAR EXCESIVAMENTE CANSADAS.
NO PERMITIR QUE EL NIÑO O LA NIÑA SE QUEDE DESPIERTO HASTA MUY TARDE.
Si el niño o la niña tiene terrores nocturnos a la misma hora todas las noches, puedes intentar despertarlo entre 15 y 30 minutos antes para ver si esto permite evitarlos.
Comprender los terrores nocturnos puede aliviar sus preocupaciones y ayudarlo a dormir bien. Pero si los terrores nocturnos son reiterados, habla con su médico para saber si es necesario acudir a un especialista.
FUENTES CONSULTADAS:
https://kidshealth.org/es/parents/terrors-esp.html
Antes que nada, hay que comprender que es de lo más común y habitual que los niños menores de tres años muerdan en algún momento de su desarrollo. Los niños de estas edades no saben controlar sus emociones, por lo que necesitan expresarlas de alguna manera. Aun así, este es un comportamiento que se debe corregir.
Evidentemente ésta no es una manera sana de comunicarse, por lo que es importante que le transmitan a la niña o niño que no deben expresarse de esta manera por que hace daño.
Hay que establecer un límite. Con este límite estamos enseñándoles un aprendizaje esencial para su desarrollo personal y es el importantísimo valor del respeto a los demás, que se debe transmitir desde la primera infancia.
Está dolorido/a, en especial si le está saliendo los dientes nuevos.
Está aprendiendo a hablar y todavía le cuesta expresarse hablando. Se siente frustrada y a través de la mordida se comunica.
Busca una reacción, los/as niños/as pequeños son curiosos. Quieren saber que reacción provocarán al morder (llanto, enojo, un grito). Para que les presten atención y atiendan en el momento.
Está sobre estimulado/a o le falta estimulación. (Esto último puede pasar por la situación actual en la que nos encontramos de confinamiento).
La llegada de otro hermanito/a o cambios importantes en sus rutinas y hábitos.
En el mismo momento que se produzca la mordida, expresarle tu desaprobación ante el hecho en cuestión. Ponte a su nivel visual, cógele de la mano, has que concentre su atención en ti y dile con afecto y tranquilidad, que lo que ha hecho no te gusta, porque hace daño.
En el caso de niños más pequeños, puedes utilizar palabras cortas, por ejemplo: “no, eso duele”, “no, le estás haciendo daño a …”.
Cuando esté tranquilo, explícale que no es necesario que muerda, para conseguir vuestra atención, que si os llama con palabras le vais a atender. Hay que invitarla y motivarla a que se expresen hablando. “Tengo sueño”, “Ese es mi juguete”, “Quiero leche”.
Si el niño o la niña no se expresa todavía con palabras, pueden jugar con ella a enseñarle varias figuras que representen actitudes, expresiones y sentimientos diferentes, que indique con cual se identifica en ese momento. El enseñarle a expresar sus emociones y sentimientos es un paso fundamental para su correcto desarrollo emocional .
Puedes proponerles un juego: Le pones delante diferentes elementos, algunos comestibles y otros no, le vas señalando cada uno, diciendo, “El plátano si se muerde, es para comer”, “La cera de colores, no se muerde, es para pintar” así con varios objetos. El niño , se irá dando cuenta, de para que sí, está bien y para que no, está bien, utilizar el sentido de la boca.
No jugar con ellos a, morderle los cachetes, la barriga, el cuello, etc…. ya que ella imita todo lo que ve, piensa que morder es un juego y lo repite. (Cuando vaya creciendo se dará cuenta que es jugando y medirán la fuerza, pero ahora es muy pequeña para entenderlo y piensa que ella también lo puede hacer.)
Utilizar estrategias de refuerzo positivo, para que se exprese de manera adecuada, refuérzale diciéndole: “Bien, eres una campeona” “Lo has hecho muy bien”, Así, si nos gusta que te comportes”,” Estamos muy orgullosos de ti”.
Si ves que otro niño, primo o hermanito, se muerden. Aprovecha la ocasión para que vea cómo estás resolviendo la situación con los otros niños, con el ejemplo se dará cuenta, que eso está mal hecho.
Evitar que se sienta demasiado cansada o sobre estimulada. Comprueba que todas sus necesidades estén cubiertas. ¿Necesita un cambio de pañal? ¿Siente frío?, ¿le duelen los dientes?
Enséñale a tolerar la frustración. Por ejemplo: sepáralo de la actividad un momento, que salga del cuarto, que abrace a un peluche o que mire por la ventana.
Ser constante. Cuando veas que muerde, dile lo mismo que le has dicho veces anteriores.
Finalmente, no es adecuado ceder ante sus requerimientos si lo hace de forma agresiva, pues entenderá que de esa manera podrá siempre conseguir lo que quiere.
Los ejercicios para aprender a leer son una buena manera de acelerar el aprendizaje de tu hijo o hija Ten en cuenta que los juegos lo animarán y distraerán y que de manera inconsciente, dará pasos agigantados en la lectura. La paciencia deberá acompañarte, ya que se trata de un proceso largo y a la vez emocionante, en el cual tendrás un papel importante.
Como madre o padre, necesitarás un poco de creatividad y mucho tiempo que pasar con ellos.
- Tarjetas con sílabas
El primer ejercicio que te presentamos es muy sencillo. Consiste en crear tarjetas con diferentes sílabas. Mediante estas tarjetas deberás sugerir a tu hijo que forme palabras a partir de las sílabas escogidas. Para añadir algo de diversión, puedes poner los papeles en un cubo y dejar que escoja él uno de entre el montón Una vez haya llevado a cabo su elección, es tu momento de pronunciar con intensidad la sílaba ganadora. Seguidamente, deberás hacer la pausa para que el niño pueda sorprenderte con su imaginación.
- Sopa de letras
Las sopas de letras son muy útiles cuando los niños están aprendiendo a leer. Puede aprovechar para pedirle que encuentre vocales o consonantes entre el mar de opciones que ofrece la sopa de letras. También puede utilizar los lápices de colores para colorear las letras y enriquecer la experiencia. El hecho de que disfrute ayudará a que aprenda con mayor facilidad y a que considere esta actividad como un juego, lo cual influirá positivamente en su aprendizaje.
- Construye palabras
Esta tercera práctica exigirá el máximo de tu pequeño. Deberás escribir todas las letras del abecedario en pequeños trozos de papel y cortarlos con el mismo tamaño. Seguidamente, debes poner todos los recortes encima de la mesa para que estén al alcance del pequeño. Podrás empezar preguntando a tu hijo cuáles son las letras que escoges. Una vez que el pequeño tenga un nivel más avanzado,podrás invitarlo a que sea él quien escoja las letras y construya palabras enteras. Es uno de los ejercicios para aprender a leer más práctico.
- Carteles con palabras
Esta práctica suele ser una de las más efectivas para que tu pequeño aprenda a leer. En este caso, debes preparar carteles e introducir palabras, ya sea a mano o a ordenador, aunque es recomendable que la letra sea redonda y grande. Puedes hacerlo con grupos de palabras para que le sea más fácil. El juego consiste en que cada semana introducirás palabras nuevas en estos carteles. Para ello debes situarte justo delante de él y enseñarle los carteles, uno detrás de otro y de manera rápida, a la vez que pronuncias los sustantivos que aparecen en las láminas. De esta manera, el niño identificará las palabras que ha ido aprendiendo contigo semana tras semana. Más adelante, también podrás incorporar imágenes a este juego.
- Utiliza imágenes
Las imágenes son un buen recurso para que el niño o la niña aprenda nuevas palabras. En este caso, té presentamos un juego en el que tu hijo podrá aprender las vocales. Lo primero que debes hacer es crear 5 cestas de papel que representarán cada una de las 5 vocales. Seguidamente, imprime distintas imágenes de animales cuyo nombre empiece por vocal. Aprovecha las imágenes impresas para preguntarle cómo se llama el animal que aparece en la instantánea y a continuación en qué grupo de vocales debe incluirlo.
6.- Pega las palabras en casa
Esta actividad consiste en rotular objetos y partes de casa con carteles. Debes colocar estos carteles en sus sitios respectivos, siempre a la altura de los ojos de tu hijo, para que cada vez que pase por ese sitio de la casa o de ese objeto vea la palabra bien escrita.
Más adelante podrás retirar esos carteles y que sea él quien vuelva a colocarlos por si solo
Si quieres añadir algo más de dificultad, puedes tratar de engañar al niño y colocar el cartel en un sitio que no sea el adecuado. Si ves que exige mucha dificultad, puedes añadir imágenes para que acompañen a las palabras.
7.- Lectura compartida
Para acabar, te recomendamos leer junto a tu hijo o hija ya que es una de las maneras más útiles y obvias para que el niño aprenda.
La lectura compartida tiene beneficios para el desarrollo cognitivo y del lenguaje, para el aumento del vocabulario y las habilidades previas a la lectura y el perfeccionamiento del desarrollo conceptual.
Se trata de algo muy divertido para los niños y que contribuirá en sus ganas por querer seguir aprendiendo.
Leer cada noche antes de dormir Leerles a los niños y niñas antes de dormir no solo les calma y ayuda a conciliar mejor el sueño sino que también es una buena estrategia para transmitirles nuevos conocimientos y desarrollar sus habilidades
Practica con la lectura modelo Los niños y niñas aprenden en gran medida por imitación, sobre todo cuando son pequeños. Por eso, una buena estrategia para mejorar la fluidez de su lectura consiste en leerles textos a modo de ejemplo.
FUENTES CONSULTADAS:
https://www.etapainfantil.com/estrategias-ninos-aprendan-leer-rapido