"En ocasiones el director ordenaba llevar también algunos objetos para la escenografía. Para El castillo de las Momias de Guanajuato, se imprimieron varios grabados de un libro de ocultismo en tamaño cartel para decorar el laboratorio del doctor Tanner": Rogelio Agrazánchez Jr.
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Fueron los años de la transición de la televisión en blanco y negro a la de colores. De los actores del teatro y la radio que pasaron a la bullente industria televisiva. Del nacimiento formal de Televisa. Del cine mexicano que aun abarrotaba enormes salas de proyección. De películas de todo tipo anunciadas en abultadas carteleras en periódicos. De la época del Amor y Paz y del Rock llamado Chicano. De la hegemonía aplastante del PRI. Del boom petrolero y de los servicios públicos auténticamente públicos. Del nacimiento del Clásico Joven entre América y Cruz Azul. De comediantes simpáticos y naturales con enorme atracción entre el público. De Siempre en Domingo como fábrica de cantantes nacionales y extranjeros de auténtico arrastre.
De los programas en vivo, sin apuntador y sin play back. Del Club del Hogar, como la emisión más antigua. De la separación de los Beatles. De las últimas glorias del micrófono y de la narración deportiva y de espectáculos. De la proyección de las telenovelas como el principal medio de entretenimiento. Del aparato gubernamental regañón y de la censura en medios públicos, del Cine de Luchadores que mutaba hacia un peculiar subgénero convertido en trancazo de taquilla, el Cine de Momias. Recordar es vivir.
Las películas sesenteras de Viruta y Capulina marcaron el cénit y el ocaso de los duetos cómicos en donde el humor de pastelazo recaía en el chistoso mientras que el otro, el serio, era un simple patiño. El polo opuesto lo constituyeron Los Polivoces, una pareja inimitable de talento natural y único. Aunque filmaron varias películas, sus años dorados transcurrieron enfrente de una cámara de televisión. Cada uno maestro de la imitación y del ingenio espontáneo, constituyeron por muchos años el modelo típico del dueto moderno. Para llegar a la cumbre de ese compendio de caracterizaciones y de risa que fue El Show de los Polivoces, debieron ejercer un largo magisterio en los inicios de la televisión mexicana, de la cual también son pioneros. Simpáticos y con un ángel arrollador, los programas clásicos de Enrique Cuenca y de Eduardo Manzano siguen gozando de enorme reconocimiento entre el televidente, sin importar la edad
Ensalada de Locos, amén del disfrute por la comedia irreverente que ofrecía cada uno de sus tres protagonistas, proyectaba elementos y personajes de la cultura pop de finales de los sesenta. Vulgarcito, caracterizado por Alejandro Suárez, encarnaba a la broza bronca de nuestros barrios populares, en aquellos años dorados del hippismo azteca en que los muchachos ostentaban una rebeldía contenida. Su manera de silbar sigue generando muchos adeptos. A la trilogía la completaban dos actores maduros de nuestro espectáculo, Manuel Loco Valdés y Héctor Lechuga, ambos pioneros de la televisión mexicana pero ya con una carrera sólida en cine. Frente a las cámaras de televisión los tres se desbordaban, improvisaban sobre la marcha, hacían explotar la risa en una comedia de situaciones que lo mismo ironizaba a las Hermanitas Vivanco del Cine Nacional, que a locutores como Fernando Marcos y Ángel Fernández, en el desarrollo de sketches que a la fecha son muy buscados y valorados, por estar locos de atar.
Mucho se ha escrito y analizado sobre el programa más famoso de Roberto Gómez Bolaños, el Chavo del Ocho, acá sólo enfatizaremos algunos rasgos básicos detrás del éxito. El primer mérito de Chespirito consiste en haber elegido a los actores ideales que hicieron, de cada personaje, una creación propia. Tachado de estricto en cuanto a la dirección y a los fundamentos de cada personaje que inventó, a los actores, en cambio, les daba una gran libertad para que los pulieran como ellos quisieran. El resultado fue un cuadro de experimentados actores en total plenitud, con enorme personalidad y simpatía en sus creaciones, que a fuerza de trabajar juntos por décadas enteras (primero comenzaron en Canal 8) terminaron por formar una especie de familia entrañable reconocida en muchos países. Pasaba los lunes a las 8 de la noche por Canal 2, mientras que El Chapulín Colorado lo hacía los jueves, en el mismo horario.
La otra gran familia paralela, la encabezaban Guillermo Rivas El Borras y Leonorilda Ochoa, La Pecas. La comedia de Los Beverly de Peralvillo era de un tono distinto a la de Chespirito, y la escribía César González El Pollo. Es la emisión típica de la familia de gorrones que viven a expensas del sacrificado paterfamilia, que debe enfrentar una y mil peripecias para poder sacarlos adelante. Los personajes son más reales, más cotidianos, quizá por ello gustaron tanto. El pueblo se veía reflejado en figuras como la suegra dominante y pendenciera (Amparito Arozamena), en el agente de tránsito a la vez incorruptible pero guasón (Sergio Ramos El Comanche), en los cuñados chupa sangre y convenencieros (Harapos, Frankestein, No somos nada), en los tíos baquetones (Borolas, el Tío Gelatina) etcétera. Los Beverly sentaron las bases para un estilo de comedia que seguiría repitiéndose hasta hoy, baste revisar simplemente los programas que produce Jorge Ortiz de Pinedo para comprobar ese estilo tan definido y ese manejo de las personalidades de cada familiar. Por cierto, el mismo Ortiz de Pinedo comenzó sus pininos en los Beverly.
La primera mitad de los años setenta tuvo como protagonistas y animadores del balompié mexicano, a dos escuadras de la capital, América y Cruz Azul. Los dos tenían en sus filas a grandes elementos nacionales y extranjeros, y en poco tiempo sus duros y emocionantes enfrentamientos merecieron el calificativo de ser el clásico joven, según definición hecha por el locutor de Televisa Gerardo Peña. La máquina azul tuvo muchos referentes como Eladio Vera, Fernando Bustos, el Kalimán Guzmán, Horacio López Salgado y el gran arquero argentino, Miguel Marín, apodado Supermán por sus constantes vuelos. Mientras que América revoluciónó la liga por su juego ofensivo y de toque rápido, teniendo en el chileno Carlos Reinoso al cerebro del mediocampo, y en la punta a un goleador histórico y muy querido por el pueblo, Enrique Borja. Otros azulcremas famosos fueron el Monito Rodríguez, Roberto Hodge, Juan Manuel Borbolla, Prudencio "Pajarito Cortés", el Campeón Hernández, Mario Pichojos Pérez y Oswaldo Castro "Pata Bendita". Los dos equipos se enfrentaron en dos finales. La de liga se la llevó Cruz Azul, mientras que el torneo de copa fue para América,
Entre los programas mexicanos de concurso, que con los años serían imitados en todo el continente de habla hispana debido a su calidad de pioneros, destaca especialmente "Juan Pirulero", emisión conducida por Luis Manuel Pelayo, un experimentado actor de cine en otros tiempos, y también maestro del doblaje. El prestó la voz para Kalimán en una afamada serie radiofónica. Dueño de gran simpatía y de naturalidad, Pelayo fue el conductor ideal para toda clase de juegos y de competencias que nutrían el programa a diario.
El palo ensebado, encuentre la llave escondida, la imitación de artistas famosos, competencias de despliegue físico y hasta carreras de ranas y de tortugas, fueron algunas de las simpáticas competencias que hasta la fecha han quedado grabadas en la memoria del auditorio televisivo. Entre los ayudantes de Pelayo se encontraba una hermosa edecán, la morenaza Paty y también el locutor Leandro Espinoza. El arduo trabajo que representa un programa cotidiano no impedía que Pelayo se diera tiempo para participar en obras de teatro y también en películas, al lado de figuras como Mauricio Garcés, Elsa Aguirre, Antonio Badú, Lucha Villa y Manolo Fábregas (Mecánica Nacional), la mayoría de ellas comedias.
Producida por el gobierno mexicano a través de los Estudios Churubusco, la historia está basada en hechos reales que sucedieron en la década de 1950 y que inspiraron a Luis Spota a escribir la novela La carcajada del gato. Originalmente la versión cinematográfica sería protagonizada por la primera actriz Dolores del Río bajo la dirección de Arturo Ripstein. El desacuerdo fue respecto a quién sería el protagonista masculino. Cuando la producción cambió de director, Ripstein decidió filmarla por su propia cuenta con el guion que ya había registrado con José Emilio Pacheco. Gabriel Lima (Claudio Brook) está convencido de que el mundo exterior es dañino para su familia y ha mantenido encerrados a su esposa Beatriz (Rita Macedo) y a sus hijos por 18 años. La frágil situación cambia cuando se da cuenta de que sus hijos, Porvenir (Arturo Beristáin), Utopía (interpretada por Diana Bracho) y Voluntad (Gladys Bermejo), están entrando en la adolescencia. (Wikipedia).
Fue el tío más popular de toda la década de los años setenta. Poseía una amplia colección de juguetes codiciados y además dirigía un club imaginario al que la mayoría de los niños televidentes de las caricaturas del Canal 5 deseaban pertenecer. Con su emblemática frase de "No me fallen", Ramiro Gamboa alcanzó un tercer aire y un digno colofón a su carrera iniciada décadas atrás como actor de cine y radio, y también como educado locutor. Fueron años aquellos de una gran inventiva en cuanto a anuncios comerciales, con jingles pegadizos y el empleo de actores de carácter, ampliamente reconocidos, como Mauricio Garcés: "Hasta que usé una Manchester me sentí a gusto".
También para el público infantil se proyectó una serie de cortos animados bastante celebrados por su encanto y por la música que les acompañaba. La Familia Telerín era la encargada de darles las buenas noches a los peques, cuando el reloj marcaba las 9 de la noche en punto: "Vamos a la cama, que hay que descansar..."
Aunque a finales de los años sesenta el "regente de Hierro", Ernesto P. Uruchurtu había mandado cerrar los cafés cantantes ubicados en el Distrito Federal, además de enarbolar una campaña de satanización en contra del pelo largo y de las manifestaciones contraculturales de los jóvenes, las búsquedas estéticas y libertarias de ellos ya no tenían vuelta atrás. La publicación de libros escritos por jóvenes clasemedieros como José Agustín (La Tumba), Parméndides García Saldaña (Pasto Verde) y el Gazapo de Gustavo Sainz, estremecieron las bases de una "alta cultura" anquilosada e inamovible, y animaron a los muchachos a escribir sus propias historias con un lenguaje coloquial, sin importar el estrato social del que provenían. En la música la libertad de reunión y de convivencia total en "paz y amor", quedó de manifiesto con la propagación del Rock Chicano (canciones con letras originales pero cantadas en inglés, pues así lo exigían las diqueras) y especialmente en el desarrollo del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro (Valle de Bravo) el 11 de septiembre de 1971, el cénit y el ocaso del hippismo azteca, un mega evento difamado por los medios de comunicación y que sentó las bases para una nueva época del rock proscrito aunque ya en español: el desarrollado en los hoyos fonquis.
Creado y conducido por Raul Velasco, el show presentaba personajes de la farándula combinada y promovía a nuevos talentos. Salió al aire el 14 de diciembre de 1969 por el Canal 4 de Telesistema Mexicano (hoy Televisa). Después de 5 semanas de su estreno pasó a las transmisiones semanales del Canal 2. El programa se transmitió desde sus inicios en las instalaciones de Televisa Chapultepec, pero tras el terremoto de 1985 en la Ciudad de México, se transmitió hasta su final desde las foros de Televisa San Ángel, aunque durante estos años también transmitió en diversos lugares dentro y fuera de México.
La India María y El Increíble Profesor ZOVEK fueron los dos grandes pilares con los que inició este programa y su antecesor Domingos espectaculares que se transmitía en el entonces Canal 8 de Televisión Independiente de México (TIM) dirigido por Neftalí López Paéz, no fue bien visto por la cúpula de Telesistema Mexicano. Siempre en Domingo Alcanzó niveles de audiencia superiores a los 350 millones de espectadores en México, América y Europa. (Wikipedia). También bajo el amparo del programa se desarrollaban las finales nacionales del Festival OTI, otro de canciones rancheras y una serie varipinta llamada "México Magia y Encuentro".
"Quiero el divorcio, ¡así cómo ya me divorcié de Cynthia!". El 20 de septiembre de 1969, John Lennon no se anduvo con vueltas. En una reunión de trabajo de Los Beatles, ante cada requerimiento de Paul McCartney, Lennon se negaba, hasta que saltó con esa frase. Era el tercer Beatle que quería dejar el cuarteto: Ringo Starr amagó a hacerlo durante la grabación del Album Blanco, y George Harrison durante Let it Be. Pero lo de John fue en serio. Tanto, que Harrison grabó "I Me Mine" el 3 de febrero de 1970, sin Lennon, en la que fue la última canción registrada con el nombre del cuarteto. Luego vinieron las disputas entre Paul y Phil Spector por la producción Let It Be, la pelea entre Paul y Ringo para ver quien sacaba primero su propio disco y el anuncio público de McCartney el 10 de abril de 1970, una semana antes de su debut solista, en una innegable maniobra de promoción. Los Beatles estaban disueltos, pero su ruptura había sido anterior. Y que Paul hiciera el anuncio como propio a través de un autorreportaje fue una postura que John Lennon (y su ego) jamás le perdonaron. (Rolling Stone Magazine).
En 1973 la cantante yucateca Imelda Miller representó a México en el Festival OTI celebrado en Brasil, con una bella canción titulada "Qué alegre va María" que a la postre obtuvo el primer lugar. En la actualidad un tema así sería el estandarte de los derechos de las mujeres libres y pensantes, pues narra el auténtico gozo de una madre soltera que espera el nacimiento de su hijo, para juntos emprender muchas cosas. Dos años después, en el Festival Mundial de la Canción Popular en Tokio, Japón, la agrupación mexicana titulada Mister Loco dio el campanazo al llevarse el primer lugar con un tema lleno de fusiones y de reminiscencias étnicas, hoy catalogadas como "World Music". Lucky Man (El hombre con suerte) abre con flautas andinas pero poco a poco se transforma en una estruendosa celebración que incluye sección de cuerdas y metales. Jorge García Castil, Omar Jasso y Rafael Acosta, un trío de locos de atar, se llevaron palmas y reconocimiento, inclusive por encima de Tom Jones.
Portero: Félix
Defensas:
Mediocampistas:
Delanteros:
Director Técnico: Mario Lobo Zagallo
El mejor equipo de fútbol jamás formado. Este equipo representa el fútbol brasileño en estado puro: toque de balón, prodigiosa técnica y laterales muy ofensivos. Arrasó en aquel mundial de Mexico ’70 y maravilló al mundo en el primer mundial emitido a color por televisión. La “verdeamarelha” revolucionó el fútbol y enseñó a los demás paises quien juega mejor a esto. En este equipo, dirigido por Mario Zagallo, jugaban cinco jugadores que hubieran sido balón de oro: Gerson, Tostao, Rivelino, Jairzinho y Pelé, para muchos el mejor jugador de la historia, era el gol en estado puro. Imparable en carrera y un prodigio técnico. Tenía un físico espectacular y sabía leer el juego. (Zona Mixta).
En su momento fue el programa más antiguo de la televisión en el mundo, y también el que se desarrollaba sin guiones rígidos sino tan sólo la simpatía y el ingenio de sus dos conductores principales: Daniel Pérez Arcaraz y Francisco Fuentes Madaleno. El Club del Hogar comenzó a transmitirse el 1 de marzo de 1952 en las viejas instalaciones de la XEW. Desde el principío el formato consistió en la realización en vivo de anuncios comerciales y la presentación musical de alguna figura del momento. La ocurrencia, la chispa y el desparpajo que encontraron en el trabajo diario estos dos grandes personajes (Madaleno fue actor cómico en la época de oro de nuestro cine nacional, mientras que Danielito un elegante y culto locutor de radio) hizo clic de modo inevitable para dar vida a un dueto optimista y sumamente gratificante. Bajo la producción del licenciado Pedro Romero de Terreros, el programa se completaba con la participación en el estudio del Payaso Caralimpia, Vilmatraca, Toño Lamadrid, El Niño Viejo, el Comandante Menduet, el Señor Polilla, músicos en vivo e invitados especiales que daban vida, de lunes a viernes en punto de las 2:30 de la tarde, a un programa "chulo de bonito". Con las sentidas muertes de don Daniel, en 1982, y de Madaleno, tres años después, el programa terminó su ciclo pese a que desearon mantenerlo vivo con la desangelada participación de Paco Stanley un cierto periodo de tiempo. Alguna vez Cantinflas dijo: "Después del Gordo y el Flaco. sólo Daniel y Madaleno".
De los años cincuenta a los ochenta del siglo pasado, la historieta mexicana cumplió un papel fundamental, aunque involuntario, en la promoción de la lectura y en la alfabetización de las clases populares mexicanas. Según Carlos Monsiváis, amplios sectores del pueblo aprendieron a leer por medio de las historietas, lo cual no es cosa menor si lo vemos en perspectiva.
La edad de oro que vivieron estas publicaciones, con tirajes monstruosos que se agotaban cada semana, compartían una narrativa gráfica propia, tenían su sintáxis y su contenido particular que, a su modo, también significaban pequeñas obras literarias de colección. Hoy ellas son casi piezas de museo.
En 1970 Gustavo Díaz Ordaz entregó la presidencia de México y dejó la vida pública por un lapso de siete años. Entre las primeras entrevistas que le hicieron después de su mandato presidencial destaca ésta, en la que trata de explicar como ocurrieron los desafortunados hechos del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlaltelolco.
Formado en 1968 y sobreviviente del desprestigiado festival de Avándaro, Three Souls in My Mind lanzó al mercado su tercer disco en 1975, ahora completamente en español y con renovadas líricas y actitudes rocanroleras. Al grupo lo formaban entonces Alejandro Lora, Carlos Hauptvogel y Ernesto de León, con el apoyo en el sax de Arturo Labastida
El planteamiento original para edificar una nueva Basílica de Guadalupe, por parte del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, se remonta a 1966, sin embargo la primera piedra fue colocada en 1974 y el nuevo edificio se inauguró oficialmente dos años después. En ese tiempo los especialistas afirmaban que era necesario prescindir del templo construido en 1702 por Pedro Arrieta debido a la inestabilidad del terreno donde se había erigido, pues había un gran riesgo de colapso tanto para visitantes como para la imagen.
El encargado del nuevo proyecto fue el afamado arquitecto Ramírez Vázquez quien debió reunirse en privado con el abad de la Basílica, Guillermo Schulenburg Prado, para tratar de convencerlo sobre los trabajos a emprender. Un dato desconocido sobre los planes originales que tenía Ramírez Vázquez fue revelado por el diario Milenio muchos años después, según el testimonio de Javier Ramírez Campuzano, hijo del arquitecto y quien estuvo presente en la reunión con el abad.
De acuerdo con los planos, bocetos y maquetas que obran en su poder, se desprende que la intención para edificar la Nueva Basílica de Guadalupe contemplaba su construcción en el sitio donde actualmente está el antiguo templo mariano. Los argumentos contundentes sobre un posible derrumbe además de la necesidad de tener un edificio nuevo que ofreciera mayor amplitud y seguridad para la legión de visitantes convenció a Schulenbrg, sin embargo, éste puso como condición que la iglesia antigua fuera respetada y los trabajos se efectuaran en un terreno anexo, contando con todas las facilidades. Cientos de albañiles llegaban de modo espontáneo de muchas partes del país para colaborar en la construcción del nuevo templo, uno de los más visitados del continente pues aloja cada año, en promedio, a 20 millones de visitantes.