Ciencia y arte de diagnosticar y tratar las disfunciones de movilidad de los tejidos del cuerpo humano, que provocan trastornos y perturban el estado de salud del organismo.
El lema principal de la osteopatía es que “la estructura gobierna la función”, lo que quiere decir que para que el cuerpo “funcione” correctamente, cada una de sus partes deben tener la movilidad que se espera de ellas; no debe haber restricciones, y en caso de haberlas, es cuando actúa el osteópata. A través de distintas técnicas intentará devolver el movimiento a aquellas estructuras que, lo hayan perdido.
Disciplina terapéutica muy eficaz en el abordaje de las disfunciones músculo-esqueléticas. Nos ayuda a tratar muchas patologías como lumbalgias, ciatalgias, contracturas musculares, vértigos, mareos, cefaleas tensionales, y un largo etcétera.
Basada en que, en el cuerpo se crean hiper e hipomovilidades. Aquellas partes que si se mueven, son las zonas donde aparecerán síntomas. Las zonas hipomóviles, aquellas que NO SE MUEVEN, son zonas que generalmente no suelen ocasionar síntomas, y que constituyen la raíz del problema del paciente.
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Lesiones que tienen que ver con la pérdida de las cualidades viscoelásticas del tejido conjuntivo, que pueden derivar en problemas en el sistema estructural. Por tanto, tratamos la relación entre cualquier tipo de lesión estructural y cómo ésta afecta a las vísceras o viceversa, ya que, un sistema no puede entenderse si no es en relación con el resto de sistemas con los que se interrelaciona.
La osteopatía visceral, libera los órganos de la tensión producida por los tejidos de alrededor, mejorando el funcionamiento de las vísceras afectadas gracias a la recuperación de la movilidad.
Indicada en molestias intestinales, estreñimiento, gastritis, trastornos digestivos, hernia de hiato o alteraciones menstruales. .
Esta terapia está asimismo indicada como terapia complementaria tras una intervención quirúrgica, sobre todo por problemas de cicatrización, ya que existe el riesgo de adherencias a la propia cicatriz.
Basada en la existencia de un ritmo craneosacro, fisiológico. Éste ritmo se relaciona con una micromovilidad y elasticidad tisular detectable en las meninges del sistema nervioso central a través de la palpación. Busca zonas de restricción fascial que generen una disfunción en el sistema craneosacro y por extensión en la salud del paciente.
Indicada en:
Migrañas, estreñimiento, rendimiento deportivo, problemas mandibulares, embarazo, problemas viscerales.
Traumatismos directos cómo latigazo cervical, coxigodinias, cicatriciales quirúrgicas, punción epidural, parto.
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Patologías que tienen su causa en la estructura ósea del cráneo y mandíbula (articulación témporomandibular), músculos que en ella se insertan, gran parte del sistema nervioso central y vegetativo que ella alberga y en la alteración del funcionamiento de todas estas estructuras.
Indicada en:
Cefaleas tensionales.
Mareos o vértigos.
Acúfenos.
Atrapamientos nerviosos.
Patología de ATM (articulación temporo-mandibular).
Buscamos devolver la maleabilidad de los huesos craneales y el equilibrio entre ellos. De esta forma, eliminamos dolores derivados de tensiones suturales, manteniendo un correcto paso de fluidos y estructuras nerviosas, en su recorrido por el cráneo, agujeros y conductos que en él se forman.