Durante toda su historia Chulilla ha estado ligada al rio Turia y a sus tierras, de ahí que se conociera su poblamiento continuado desde la Edad de Bronce tal y como manifestaban los diferentes núcleos de poblamiento prehistóricos conocidos. Efectivamente los primeros vestigios, unos documentados en excavaciones y otros tras las correspondientes prospecciones corresponden a la edad del Bronce. El Frailecico, Talayuela, el castillo…incluso cuevas con vestigios de enterramientos en Tabairas. A ésta le sucede la del Hierro, con los poblados ibéricos del Monte del Castillo, El Castellar, Pelma, La Taleya y el Corral de Ajau. Con la romanización, algunos de estos poblados se abandonaron y otros bajan al llano,
El pueblo de Chulilla fue habitado ya desde antiguo, la arqueología ha documentado la existencia de poblados de una cronología cercana al primer milenio antes de Cristo y tuvo su importancia durante la época medieval, como capital de una Baronía dependiente del obispo Valentino. La relación castillo – rio Guadalaviar establecerá el eje doméstico de los habitantes de las alquerías de época islámica, originándose, si no lo fue ya en época romana, el sistema de regadío del valle a partir del azud del Salto, llamado popularmente “Charco Azul”.
Chulilla aparece documentalmente entre las donaciones que realiza el rey musulmán de Valencia Abu Zayd, al obispo de Segorbe en 1236. En 1248 Jaime I la dona a Pere Escrivá de forma vitalicia “castrum et villam de Xulella” pero esta donación no será la definitiva. Tras este paréntesis de señorío militar vuelve al eclesiástico al ser instituida en 1274 la Baronía de Chulilla, sobre el territorio del antiguo distrito musulmán, y entregada al Cabildo y Obispo de Valencia,
Hasta 1331 la población será mayoritariamente musulmana y en 1340 se realiza la Casta de población por Raimon Gastón y su Cabildo, recibiendo el documento los representantes de los cien pobladores cristianos, Miguel Silvestre y Arnaldo Guernica.
Siglos XV, XVI Y XVII
A lo largo de este periodo se observa en base al estudio de los nombres de familia, una cierta sustitución de los primeros linajes que llegaron en el siglo XIV por los que actualmente conforman el patronímico contemporáneo. A esta época podemos llamarla la era del esparto, no sólo por su importancia económica, aún conocida por nuestros mayores, sino también por cómo regulaba las ordenanzas comunitarias.
Siglo XVIII
Se produce una ruptura anunciada, el territorio de la Baronía que había permanecido apenas modificado desde un milenio atrás, el del antiguo distrito islámico se desgajará y surgirán nuevos municipios, Villar y Losa.
Siglo XIX
Es un siglo de expansión y de cambio liberación de la dependencia del Arzobispo – Barón, la construcción de nuevos molinos, la modernización del Balneario, la mejora e introducción de nuevos cultivos, pero también de las guerras carlistas en las que el castillo de Chulilla fue ocupado por las tropas del general Cabrera y posteriormente reconquistado por las tropas isabelinas tras sucesivos asedios. En la segunda mitad del siglo XIX, la población quedo afectada por estos acontecimientos lo que unido a su situación marginal respecto a los ejes de desarrollo de la región hará que su carácter rural se mantenga en el siglo XX.
Siglo XX
Traerá el inicio de la transformación urbana y la modernización y de la emigración de chulillanos y chulillanas en busca de nuevos horizontes. Se despedirá con un zarpazo, el incendio de 1994, otros, amén de la guerra civil, ya habían pasado a la historia, la epidemia de la cucaracha y la riada de 1957.
(Texto de Valencia Actúa – Periódico cultural valenciano-)