NUESTRA MARCA, UNA FAMILIA EN LA MONTAÑA
NUESTRA MARCA, UNA FAMILIA EN LA MONTAÑA
Experiencia Comprobada: 4 años de éxito en el mercado
Red de Confianza: Alianzas sólidas con actores claves del turismo local. lo que nos permite entregan un abanico muy amplio de actividades.
"Si nos eligen una vez, tendrán una familia para toda la vida"
En un mundo donde la competencia se basa en precios y promociones, nosotros hemos elegido un camino diferente: construir confianza, crear vínculos y ofrecer experiencias que marquen la diferencia.
Este territorio es nuestro hogar: Lo conocemos porque lo vivimos diariamente
Esta comunidad es nuestra familia: Las relaciones son genuinas, no comerciales. ustedes son importantes.
Esta pasión es nuestra esencia: No trabajamos en turismo, vivimos el turismo!
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ESTOS SON LOS BELLOS PAISAJES QUE NOS ENAMORARON Y POR EL CUAL NOS QUEDAMOS VIVIENDO EN ESTA MONTAÑITA
El Salto del Chufquen es mucho más que una simple caída de agua. Esta imponente cascada representa millones de años de historia geológica grabada en roca volcánica. Las formaciones rocosas que enmarcan la cascada son testimonio de la intensa actividad volcánica que ha caracterizado la Cordillera de los Andes, particularmente en esta región donde el volcán Llaima ha modelado el paisaje durante milenios.
Las paredes del cañón, talladas pacientemente por la erosión hídrica, revelan estratos de roca basáltica y andesítica, creando un museo natural al aire libre donde cada capa cuenta una historia diferente de erupciones, glaciaciones y transformaciones climáticas. El agua, en su caída perpetua, continúa esculpiendo esta obra maestra geológica, creando pozones naturales y formaciones rocosas únicas que cambian imperceptiblemente con cada estación.
Desde la cumbre del Batea Mahuida se pueden observar los volcanes chilenos Sierra Nevada, lonquimay, Villarrica y Llaima, entre otros. así como los lagos Galletué e Icalma en Chile, y Moquehue y Aluminé en Argentina. Esta posición estratégica convierte a la montaña en uno de los miradores naturales más espectaculares de los Andes patagónicos, donde la vista se extiende por cientos de kilómetros abarcando dos países en una sola panorámica.
En la cima se encuentra el hito fronterizo que divide Chile de Argentina, permitiendo a los visitantes estar parados en dos países simultáneamente, una experiencia simbólica que trasciende lo meramente turístico para convertirse en un momento de profunda reflexión sobre la artificialidad de las fronteras humanas frente a la universalidad de la naturaleza.
Algo que verdaderamente define la magia de este lugar, es el propio lago Icalma, una extensión de agua tan perfecta que parece haber sido diseñada por un artista divino con una sensibilidad extraordinaria para la belleza natural. Con aproximadamente 11 kilómetros de longitud y 3 kilómetros de ancho, este espejo andino se extiende como un lienzo líquido entre montañas, capturando y reflejando cada matiz del cielo patagónico con una fidelidad que desafía la realidad.
El verdadero protagonista de esta reserva es el extraordinario volcán Sollipulli, una caldera de 4 km de diámetro promedio, muy bien preservada, ubicada 96 km al este-sur-este de Temuco, entre los volcanes Llaima y Villarrica, dos de los más activos de Sudamérica. Lo que convierte a Sollipulli en un fenómeno geológico verdaderamente excepcional es que esta caldera anida un gran glaciar de cerca de 2 km³, creando un espectáculo natural que pocos lugares en el planeta pueden ofrecer.
Este cráter se formó como consecuencia de una gran erupción del volcán Nevados de Sollipulli ocurrida hace unos 2.900 años. Esta erupción fue de tipo pliniana, es decir muy explosiva, generó una columna eruptiva de más de 40 km de altura, una explosión tan colosal que sus efectos se sintieron en gran parte del continente sudamericano. Las araucarias milenarias que hoy pueblan sus laderas presenciaron esta catástrofe geológica, transportando nuestra imaginación hacia tiempos remotos cuando la naturaleza demostró su poder transformador.
La caldera resultante, con sus impresionantes dimensiones, alberga en su interior un glaciar perpetuo que crea un contraste visual extraordinario: el fuego ancestral del volcán ahora cristalizado en hielos eternos que brillan como diamantes bajo el sol andino. Esta peculiar combinación convierte a Sollipulli en uno de los pocos volcanes del mundo donde es posible contemplar simultáneamente la fuerza destructiva y creativa de la naturaleza.
Conguillío ("establecerse en los piñones" en mapudungun) es uno de los parques más espectaculares de Chile, donde la historia volcánica de los Andes cobra vida en paisajes que parecen de otro mundo. Con 60.832 hectáreas, este santuario natural recibe más de 100.000 visitantes anuales, siendo destacado por la BBC como uno de los paisajes más extraordinarios del planeta.
El imponente volcán Llaima (3.125 m) domina el parque como uno de los volcanes más activos de Sudamérica. Con 23 erupciones mayores durante el siglo XX, este gigante ha moldeado cada rincón del territorio. La explosiva erupción de 1876 cambió su forma, "derrumbándose su cono hacia el norte", mientras que las erupciones de 2008, 2009 y 2010 mantuvieron viva su actividad transformadora.
Los extensos escoriales que rodean el volcán forman un museo geológico al aire libre. La colada de lava de 1751 descendió 23 km hacia Melipeuco con hasta 6 metros de espesor, creando paisajes lunares donde la vida lentamente reconquista el territorio. Estos campos de lava negra contrastan dramáticamente con la vegetación pionera que los coloniza, creando patrones geométricos de extraordinaria belleza.
Formado por las constantes erupciones volcánicas, este lago de 750-800 hectáreas mantiene aguas cristalinas que permiten observar troncos de árboles antiguos sumergidos. Su desagüe subterráneo purifica las aguas naturalmente, creando un sistema hidrológico único que fascina a los científicos.
El parque alberga uno de los bosques más antiguos de araucarias del mundo, con ejemplares milenarios que han convivido con la actividad volcánica durante siglos. Estas araucarias de 200 millones de años coexisten con bosques de roble, raulí y coihue, creando ecosistemas únicos que van del bosque templado a la estepa patagónica.
Ubicada en la cordillera de los Andes, en las comunas de Lonquimay (provincia de Malleco) y Melipeuco (provincia de Cautín), la Reserva Nacional China Muerta es un tesoro escondido de más de 12.000 hectáreas que protege uno de los ecosistemas andinos más puros de la Araucanía.
Con una altitud media de 1.500 metros y una máxima de 1.995 msnm, la reserva presenta un paisaje montañoso irregular y escarpado que alberga bosques nativos dominados por majestuosos coigües y araucarias centenarias. Esta combinación de altitude y vegetación ancestral crea microclimas únicos que sustentan una biodiversidad extraordinaria.
La reserva destaca por la protección de especies emblemáticas como el puma, güiña, pudú, torcaza, culebra de cola corta y el sapito de cuatro ojos, convirtiendo cada sendero en una oportunidad de encuentro con la fauna nativa en su hábitat natural. Los bosques de coigües y araucarias proporcionan refugio perfecto para estas especies, algunas de ellas endémicas de la región.
Creada el 28 de junio de 1968 por Decreto Supremo Nº330, China Muerta ha resistido los desafíos del tiempo y la actividad humana. El incendio de marzo de 2015 recordó los grandes incendios que sufrió la zona cordillerana durante la primera mitad del siglo XX, subrayando la importancia de proteger estos ecosistemas únicos para las futuras generaciones.
Ubicada a 35 km al este de Melipeuco por el camino conocido como Cabeza de Indio, la reserva ofrece una experiencia auténtica de montaña andina. Abierta de martes a domingo de 8:30 a 18:00 hrs (ingreso hasta las 14:00 hrs), sus senderos serpentean por bosques prístinos donde el silencio solo se ve interrumpido por el canto de las aves nativas.
China Muerta representa la esencia misma de los Andes patagónicos: un lugar donde la naturaleza permanece intacta, donde cada árbol milenario cuenta historias de siglos y donde la vida silvestre prospera en libertad. Es un destino perfecto para quienes buscan desconectarse del mundo moderno y reconectarse con los ritmos ancestrales de la Cordillera de los Andes.
El Salto El Canelo ofrece múltiples formas de ser disfrutado: desde tours en bicicleta que discurren entre el frondoso bosque andino hasta caminatas familiares que permiten a visitantes de todas las edades acceder a este regalo de la naturaleza. Su proximidad a Melipeuco lo convierte en una excursión perfecta para complementar la exploración de otros atractivos de la Araucanía Andina.
El Salto El Canelo no es solo una cascada; es una invitación a sumergirse en la esencia pura de los bosques andinos, donde cada gota de agua que cae desde los 40 metros de altura cuenta historias milenarias de la Cordillera de los Andes. Es un lugar donde la accesibilidad se combina con la belleza salvaje, donde familias y aventureros pueden encontrar por igual la paz y la renovación que solo la naturaleza en estado puro puede ofrecer.