Mi nombre es Mireille, soy mamá, pareja, hija, nieta, diseñadora, maestra, curiosa, lectora, creativa entre muchas otras cosas. Vivo en la ciudad de Morelia con mi pequeña familia, mi pareja San, mi hija Sof y nuestros gatos Bowie y Sabina. Siempre he tenido el sueño, impulso, pasión, gusto, amor por diseñar cosas, hacer arte e ilustración, así  empecé un proyecto llamado Botica Amor,  como una necesidad creativa personal, pero también buscando satisfacer las necesidades de gente como yo, a quienes les guste escribir, investigar, estudiar, dibujar, crear y hacer cosas creativas.


Con miedo y sin una idea clara de a dónde me dirigía empecé, un 7 de enero del 2019, ilustrando y diseñando playeras y objetos como tazas, libretas, entre muchos otros. He ido aprendiendo a prueba y error, he cambiado de dirección, he ajustado el rumbo, me he detenido por momentos al no saber cuál era el siguiente paso. Pero sobre todo he aprendido un montón de mi, de lo que me gusta hacer, sobre diseño e ilustración, sobre negocios y redes sociales, sobre ventas y administración. Y lo único que es seguro es que aún me falta mucho por atender, mejorar, aprender, cambiar, vivir, disfrutar, amar, etc. 

Ese proceso ha sido maravilloso, a veces caótico, a veces cansado, abrumador, feliz, inmenso, pero siempre ha valido la pena; si no, supongo que ya estaría en otra cosa. Los últimos años me trajeron dudas, sí continuar o dejarlo ir; después de descansar, meditar, soltar, fluir, tener crisis, etc., decidí retomar con ciertos ajustes. 


Ahora, también me gustaría compartir por medio de este blog: Una mujer y una habitación propia, cosas sobre mi aprendizaje, mi experiencia, sobre la ocupación de esta habitación propia -de la que habla Virginia Wolf- en la que he tenido la posibilidad de crecer, de aprender, de mejorar, de equivocarme, tenerme paciencia y todas esas  cosas que vienen con la edad, la experiencia y el regarla mucho. Me encantaría compartir todo, lo mucho o poco, para que cada una de nosotras (hombres y mujeres) nos apoderemos de esa habitación, aunque sea de forma simbólica. 

Porque la vida es corta para vivir con miedo, dudas, creencias limitadas, incapacidades reales o imaginadas y mejor es explorar, disfrutar, equivocarse, reinventarse y aceptarnos tal y como somos, y a veces el arte, la creatividad, la imaginación nos pueden salvar de nosotros mismos. 



¡Bienvenidos a este proyecto hecho con amor, mis virtudes y defectos!