“Hay niños que conviven con personas que les leen; para otros, en cambio, la lectura no forma parte de su vida cotidiana. Para ambos, el maestro es un referente vital cuando se trata de descubrir los usos y las funciones de la lengua escrita. Leyendo todos los días, usted garantiza que la lectura se torne parte integrante de la rutina de la escuela. Es el contacto frecuente con los libros el que permite a los alumnos familiarizarse con los contenidos que transmiten, conocer diversidad de historias, de personajes que perduran a través del tiempo, de ilustradores, autores, tener a disposición el lenguaje escrito… es decir, formarse como lectores...”
Claire Blanche-Benveniste, “La escritura del lenguaje dominguero”.
En: Nuevas perspectivas sobre los procesos de lectura y escritura (1982). Siglo XXI.