La base de la gastronomía de la sierra de los filabres, ha sido el aprovechamiento de las excelentes materias primas que el campo proporcionaba.
Las frutas y verduras de sus propias huertas hacía posible que los guisos que se han preparado siempre con cariño y esmero, fuesen de excelente calidad y sabor.
Los platos que se cocinaban antaño debían de ser a base de productos muy básicos, pero no por ello menos sabrosos, como lo es el aceite de oliva, el rey indiscutible de la comida de la sierra de los filabres, indispensable para todos y cada uno de los platos.
El aceite de oliva, oro líquido de la dieta mediterránea.
Un elemento que no puede faltar en nuestros platos, ese es el aceite de oliva. Benitagla cuenta con olivos centenarios, que junto al clima de la región y las condiciones del suelo hace que los olivos crezcan en muy buenas condiciones y den excelentes aceitunas para poder elaborar uno de los mejores aceites de oliva.
La gastronomía como se conoce de antaño está en peligro de desaparecer, solo dos habitantes del pueblo mantienen sus costumbres de sembrar en sus huertas, las hortalizas para consumo propio.
Productos totalmente ecológicos.
PLATOS TÍPICOS DE BENITAGLA
Algunos de sus platos típicos son: el ajoblanco, las gachas tortas con liebre, los gurullos, el trigo, buñuelos o las migas.
Hace años las migas se comían como desayuno antes de irse a trabajar al campo y están hechas a base de trigo o sémola, se acompañaban con morcilla, aceitunas o pimientos fritos y gazpacho, todo productos de cosecha propia. Aunque hoy día se suele acompañar además con pescado.