La higiene y el cuidado corporal son fundamentales para nuestra salud y bienestar generales. Los productos para el cuidado corporal de calidad le ayudarán a limpiar y cuidar la piel corporal y la protegerá frente a influencias externas agresivas, como el sol y los climas cálidos y fríos. Pueden utilizarse también para calmar la piel alterada y tratar cualquier proceso que usted pudiera presentar. Una buena pauta de cuidado corporal contribuye a restaurar el equilibrio natural de la piel y mantenerla con un aspecto y una percepción sanos.
Para cuidar la piel de su cuerpo hay tres pasos básicos: limpiar, cuidar y proteger.
Una limpieza concienzuda es el primer paso de la pauta cutánea efectiva. La limpieza elimina el polvo, la grasa, el sudor y otros residuos para que la piel se perciba limpia y sana.
Los productos para el cuidado hidratan y reabastecen la piel. Utilice una crema o loción para hidratar el cuerpo después de la limpieza y trate cualquier problema cutáneo específico (como la sequedad).
La protección solar es importante para aquellos días en los que su piel vaya a estar expuesta a los nocivos rayos UV, la causa principal del envejecimiento prematuro de la piel. La piel corporal no está expuesta a los rayos UV tan frecuentemente como la piel facial, de manera que aunque esto no sea un paso diario esencial, debe incluirse en una pauta de cuidado cutáneo cuando sea apropiado.
El motivo fundamental de la limpieza corporal es eliminar la suciedad y el sudor para mantener la piel limpia y sana y evitar el olor corporal desagradable. Las duchas y los baños también desempeñan un papel importante en nuestro bienestar general, contribuyendo a sentirnos refrescados, revigorizados y relajados.
Séquese por medio de toques en lugar de frotar la piel, de manera que ésta retenga alguna humedad (los productos a base de aceite son más eficaces cuando se aplican sobre piel húmeda).
Una enorme conciencia sobre higiene en combinación con los estilos de vida activos actuales ha incrementado la frecuencia de la limpieza. La sobreexposición al agua, así como el uso de productos de limpieza agresivos puede resecar nuestra piel y debilitar su función de barrera. Las siguientes sugerencias de limpieza contribuirán a mantener la piel sana:
Disminuya la duración del baño y la temperatura del agua: el agua caliente y las duchas o baños prolongados eliminan los aceites de la piel.
Elija un limpiador suave sobre la piel.
Séquese por medio de toques en lugar de frotar la piel para que ésta retenga alguna humedad (los productos a base de aceite son más eficaces cuando se aplican sobre piel húmeda).
Hidrate bien la piel después de limpiarla.
Séquese por medio de toques en lugar de frotar la piel, de manera que ésta retenga alguna humedad (los productos a base de aceite son más eficaces cuando se aplican sobre piel húmeda).
Elija un gel limpiador corporal con las características siguientes:
Suave sobre la piel sin resecarla
pH correspondiente al de la piel sana
Con componentes capaces de reponer lípidos. Esto no sólo compensa los lípidos perdidos, sino que asegura que se pierdan menos lípidos durante la limpieza
Formulado para el tipo y los problemas específicos de su piel
Probado concienzudamente y, en condiciones ideales, compatible con la piel sensible
Elija un limpiador que se adecúe a su tipo y problema cutáneo específico.
Si la función de la barrera cutánea está deteriorada, aumenta su sensibilidad y es más propensa a sequedad, infección y reacciones alérgicas.
Elija un limpiador que se adecúe a su tipo y problema cutáneo específico.
Los productos para el cuidado hidratarán y nutrirán la piel evitando que se reseque. La hidratación de la piel no sólo aumenta el contenido en agua sino que la protege y estimula su descamación ordenada (el proceso por el cual la piel desprende células muertas), dejando una percepción lisa, suave y confortable.
Los productos para el cuidado también pueden usarse para abordar y tratar problemas cutáneos específicos. Por ejemplo, una gran sequedad de la piel se debe al deterioro de la función de la barrera cutánea. Los productos para el cuidado pueden ayudar a abordar este problema reponiendo los lípidos ausentes para contribuir a reparar la piel.
Los productos para el cuidado deben aplicarse después de la limpieza, dado que la piel limpia es más capaz de absorber los componentes activos. La hidratación regular después del baño contribuirá a mantener su piel hidratada y sana.