LAS 10 LECCIONES DEL MÉTODO MORENA: LO QUE LOS PUNTAJES NO CUENTAN.
Por: Ivan Nieva Maldonado
Por: Ivan Nieva Maldonado
¿Cambió el método Morena? La presentación de las encuestas estatales despeja una de las dudas que acompañaron este proceso: la estructura de evaluación conserva los mismos rubros y ponderaciones utilizados en designaciones anteriores, incluida la de Puebla para la gubernatura.
La opinión positiva, los cuatro atributos y las tres preguntas electorales siguen distribuyendo diez puntos. En los indicadores publicados no aparecen nuevos apartados ni una redistribución de sus valores.
Esta continuidad despeja una duda demoscópica importante y proporciona una referencia a quienes realizamos encuestas. También obliga a revisar cómo interpretamos sus resultados: un aspirante puede obtener los diez puntos y superar a su principal competidor por diferencias pequeñas. Otro puede ser el más conocido y perder. Incluso alguien con buena opinión puede quedar detrás cuando se pregunta por quién votarían los ciudadanos.
Desde nuestra experiencia en el BEAP, donde hemos aplicado este método en Puebla capital, en otros municipios y estados, considero necesario mirar más allá del nombre del ganador. Hay que entender qué se preguntó, cómo se calcularon los indicadores y qué significa el puntaje.
A continuación, compartimos diez lecciones para conocer mejor esta metodología:
1. Primero hay que entender qué encuesta estamos leyendo
Las cifras publicadas corresponden al ejercicio de Morena. Las empresas contratadas realizaron encuestas espejo para contrastar resultados; las tablas no son un promedio de todas las mediciones.
Los levantamientos fueron en vivienda, cara a cara, con aproximadamente 1,500 entrevistas por estado. Hubo encuestas en dieciséis entidades; en San Luis Potosí, la selección fue por consenso.
Una muestra de 1,500 entrevistas tiene un margen de error nominal máximo cercano a ±2.53 puntos porcentuales, con 95% de confianza, bajo muestreo aleatorio simple. El margen efectivo depende del diseño utilizado. Si las entrevistas se agrupan por secciones electorales, también importa cómo fueron seleccionadas y distribuidas. Estos detalles suelen perderse entre los anuncios políticos, aunque son indispensables para interpretar las diferencias.
2. El conocimiento no da puntos, pero sostiene el método
Ningún aspirante recibe puntos únicamente por ser conocido. Sin embargo, el conocimiento es la base sobre la que se calculan sus valoraciones.
Un perfil poco conocido tiene una base reducida para acumular opiniones favorables. Por eso tantos aspirantes buscan aumentar el reconocimiento de su nombre. Conseguirlo requiere exposición, tiempo y capacidad para permanecer en la memoria ciudadana.
3. Ser el más conocido no garantiza ganar
En once de los dieciséis estados, el ganador por puntos también fue el más conocido. En cinco, no ocurrió así.
El máximo de conocimiento corresponde a Christian Agúndez Gómez, en Baja California Sur, con 67.02%. Sin embargo, Manuel Cota ganó la encuesta con 60.86% de conocimiento.
La notoriedad importa, pero el resultado también depende de la valoración y del respaldo que recibe cada aspirante.
Es importante puntualizar que ningún aspirante en todas las encuestas realizadas por MORENA supera el 70% de conocimiento.
4. Una encuesta estatal y una municipal plantean escenarios distintos
Ser conocido en una capital no equivale a ser conocido en todo el estado. La presencia de un alcalde puede diluirse cuando la medición incluye otros municipios.
En ejercicios municipales del BEAP hemos observado alcaldes y alcaldesas con conocimiento superior al 80%. Esa condición les proporciona una ventaja inicial frente a perfiles con menor reconocimiento, aunque su evaluación de gobierno puede fortalecerla o debilitarla.
5. Tener buena opinión no asegura que voten por ti
Conocer a alguien, valorarlo favorablemente y elegirlo para gobernar son decisiones distintas.
En Sonora, Lorenia Valles encabeza la opinión positiva con 21.25%, pero Célida López obtiene la mayor disposición a votar: 18.47%, frente al 17.78% de Lorenia.
En nuestra experiencia, la trayectoria y los antecedentes de gestión intervienen en esa valoración. Una persona puede resultar apreciada y, aun así, no ser considerada la mejor opción para gobernar. Las tablas no permiten establecer cuál fue la razón de cada respuesta, pero muestran que el reconocimiento y la buena opinión no se convierten automáticamente en respaldo electoral.
6. La ponderación revela qué prioriza Morena
El método distribuye diez puntos. La opinión positiva vale dos; los atributos, otros dos: honestidad recibe 1.25, mientras que cercanía, conocimiento del estado y cumplimiento de la palabra reciben 0.25 cada uno. Ser considerado buen candidato vale uno; la disposición a votar por el aspirante, dos; y la preferencia para representar a Morena, tres.
En general el método premia los porcentajes positivos, sin descontar directamente puntos por opinión negativa. Por ello, el puntaje final no describe por completo el rechazo hacia un aspirante.
7. El apartado electoral concentra el 60% del puntaje
Tres preguntas reúnen seis de los diez puntos: ser considerado buen candidato vale uno; la disposición individual a votar, dos; y la preferencia para representar a Morena, tres.
Importa cuáles rubros se ganan. Dominar intención individual y preferencia suma cinco puntos; dominar buen candidato e intención individual suma tres. Ganar dos preguntas no siempre produce la misma ventaja.
8. Ganar diez puntos no significa arrasar
La mitad de los ganadores obtuvo diez puntos y trece de dieciséis alcanzaron al menos nueve. Pero el sistema entrega el valor de cada rubro a quien encabeza su porcentaje, aunque gane por unas décimas.
En Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar supera a Andrea Chávez por 0.17 puntos porcentuales en opinión positiva y recibe los dos puntos de esa pregunta. En Querétaro, Santiago Nieto reúne diez puntos, con una ventaja de 3.70 puntos porcentuales en preferencia.
El puntaje identifica al ganador; las diferencias porcentuales muestran el tamaño de su ventaja.
La advertencia más importante está en la interpretación de los diez puntos. De los dieciséis ganadores, ocho obtuvieron el puntaje máximo y trece alcanzaron al menos nueve. Esa concentración puede dar la impresión de triunfos abrumadores.
Pero el sistema asigna el valor del rubro a quien queda arriba, aunque la diferencia sea pequeña.
9. Hay competencias amplias, competencias cerradas y designaciones diferentes
En preferencia para representar a Morena, las diferencias van de 0.61 puntos porcentuales en Sonora a 30 puntos en Aguascalientes. No todas las victorias pueden describirse de la misma manera.
También hay que distinguir la encuesta de la designación: en Nayarit, Héctor Santana obtiene diez puntos y 31.48% de preferencia, mientras que Jasmin Bugarín aparece como coordinadora designada. Las tablas muestran la diferencia, pero no explican las negociaciones que se llevaron a cabo entre los partidos miembros de la coalición, de manera específica con el PVEM.
10. Estas encuestas no pronostican la elección de 2027
El método compara aspirantes conforme a las reglas del partido y en un momento determinado. No mide quién ganará frente a las candidaturas de otras fuerzas políticas.
Desde mi perspectiva, estos resultados ofrecen una referencia para una posible aplicación del método en Puebla capital y otros municipios. Su alcance dependerá de las reglas que establezca Morena. Si conserva los criterios, tendremos que observar cómo compiten autoridades ampliamente conocidas con perfiles que buscan construir reconocimiento y respaldo.
Las casas encuestadoras tenemos una responsabilidad concreta: aplicar el diseño con rigor, cuidar la selección de la muestra, supervisar las entrevistas y reportar fielmente los resultados. Cumplir esa tarea no equivale a respaldar las ponderaciones partidistas, y tampoco impide analizar sus limitaciones.
La contienda constitucional requerirá otras mediciones, con otras candidaturas y otros escenarios.
El método conserva sus diez puntos. Comprenderlos exige mirar los porcentajes que hay detrás. Medir el voto ciudadano rumbo a la elección del 2027 seguirá exigiendo reactivos y metodologías distintas a las observadas en este ejercicio y por supuesto que en el BEAP realizaremos esta importante labor.
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