El productor audiovisual gestiona equipos que se centran en crear para medios tradicionales. Saben cómo organizar a su gente para que sus narrativas funcionen en tele y radio. Tienen conocimiento del transmedia para fusionar sus proyectos, saben escribir, lo conocen todo de los encuadres, de las cámaras y de la edición.
El productor multimedia hace una labor similar, pero para nuevos medios. Es decir, él conoce cómo hacer webs y apps, cómo crear experiencias interactivas, streamings, pódcast, animaciones e incluso videojuegos.