"El dolor que se transformó en piedra y memoria, 355 almas que forjaron, desde el silencio del humo, la dignidad de la gran minería."
"El dolor que se transformó en piedra y memoria, 355 almas que forjaron, desde el silencio del humo, la dignidad de la gran minería."
La mayor tragedia minera en la historia de Chile ocurrió en la mina El Teniente, donde 355 hombres fallecieron debido a la inhalación de monóxido de carbono.
El origen del siniestro: La mañana del accidente, cerca de mil mineros iniciaban su jornada. Como era costumbre permitida, se reunieron en la fragua del nivel Teniente 1 (donde se reparaban carros metaleros) para calentar agua para el café y templar el cuerpo. Para acelerar el descongelamiento de un tarro de aceite congelado por el frío, este fue puesto sobre la fragua. La presión hizo que el recipiente estallara, sumado a la explosión del aire comprimido de los conductos.
La propagación del fuego: El incendio se expandió rápidamente debido a que el techo del recinto tenía una capa de rubberoil (goma y aceite). Las precarias condiciones de ventilación de la época facilitaron que el humo tóxico inundara los socavones y piques.
Supervivencia y rescate: Mientras muchos murieron atrapados, algunos lograron salvarse abriendo válvulas de aire comprimido para generar burbujas de oxígeno, y otros evacuaron por el sector abandonado de Fortuna. Entre las pertenencias de los fallecidos se encontraron objetos personales de valor sentimental (relojes, fotos, recuerdos), pero rara vez dinero.
El balance: El incendio se controló por la tarde y las labores de rescate, realizadas por cuadrillas que conocían la mina, se extendieron durante cuatro días. El desastre dejó un saldo de 126 padres sin hijos, 150 viudas y 420 huérfanos.
El impacto de la noticia provocó escenas de profunda desesperación, llanto y dolor en la ciudad de Rancagua, especialmente en la estación de trenes, donde la Cruz Roja tuvo que asistir a las madres y esposas en estado de shock.
Duelo oficial: El Gobierno decretó tres días de luto en la provincia de O’Higgins. Se suspendieron las actividades comerciales, escolares y teatrales, las banderas se izaron a media asta y Bomberos hizo sonar sus sirenas en señal de respeto.
El funeral masivo: El 25 de junio se realizó un funeral imponente y multitudinario. El cortejo fúnebre partió desde la sede de la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH) y contó con la presencia de autoridades locales, el Vicecónsul de España, altos ejecutivos de la Braden Copper Company y delegaciones de asistencia. Los mineros fueron sepultados en el Cementerio N° 2, en un orden dispuesto como si fueran caídos en un campo de batalla.
"De la profundidad de la tierra al corazón de la historia chilena, sewell llora a sus hijos; Rancagua cobija su memoria."