""Sewell, la Ciudad de las Escaleras, un ejemplo excepcional de ciudad satélite industrial, de gran originalidad en su diseño y con un profundo valor humano y social."
""Sewell, la Ciudad de las Escaleras, un ejemplo excepcional de ciudad satélite industrial, de gran originalidad en su diseño y con un profundo valor humano y social."
Origen e Infraestructura de Sewell y El Teniente. El origen de este asentamiento se remonta a 1905, año en que el Estado chileno autorizó a la empresa estadounidense Braden Copper Company la explotación de El Teniente, la mina subterránea más grande del mundo, cuya historia extractiva supera los 120 años. Debido a su compleja ubicación geográfica en la cordillera de Los Andes (a 2.200 metros sobre el nivel del mar y en una pendiente abrupta), la compañía construyó caminos y una vía ferroviaria para conectar las faenas con Rancagua, a 70 kilómetros de distancia. Esta particular geografía dio forma a Sewell, el campamento que se desarrolló en torno a la mina.
Vida Social y Estructura en el Campamento. En la década de 1960, Sewell llegó a albergar a 15.000 habitantes en un complejo de unos 100 edificios coloridos. La comunidad presentaba una marcada segregación social reflejada en la asignación de viviendas según la nacionalidad (norteamericanos y chilenos), el estado civil y el rol laboral (altos ejecutivos, empleados y obreros). A pesar de estas divisiones, la empresa ofrecía beneficios gratuitos como vivienda, educación y salud, contando con el hospital más moderno de Sudamérica. La población vivía en relativo aislamiento bajo las estrictas normas del Departamento de Bienestar Social, que incluían la aplicación de la ley seca.
El Perfil del Minero y las Condiciones de Trabajo. Durante sus primeros 50 años, la administración estuvo a cargo de la Braden Copper Company. Los trabajadores provenían principalmente del mundo rural del valle central de Chile (y de otras regiones del país, desde Arica hasta Valdivia), atraídos por los buenos salarios en una época de escasas oportunidades económicas. Muchos eran campesinos o pescadores reclutados mediante el sistema de "enganche". Las faenas operaban con turnos rotativos de unos 1.100 hombres cada ocho horas. Los testimonios describen un ambiente laboral caracterizado por una profunda camaradería, hospitalidad y generosidad entre los obreros, pero también por condiciones sumamente duras y peligrosas dentro de la mina, donde las altas temperaturas provocaban la asfixia de los trabajadores.
"El campamento que desafió a la montaña."