APROXIMACIÓN EPISTEMOLÓGICA
La aproximación epistemológica la podemos situar a partir de las leyes de Mendel en el año 1900, el cual inauguró y sentó las bases de la ciencia genética. Posteriormente el científico americano W.S. Sutton y el alemán T.Boveri descubrieron un paralelo entre la segregación mendeliana y la separación de los cromosomas durante la meiosis y sugirieron que los factores mendelianos, es decir, los genes, podrían encontrarse en los cromosomas o formar parte de éstos.
Sin embargo, la solución definitiva a este enigma llegó con la escuela de investigación liderada por Morgan y su teoría cromosómica de la herencia. Esta teoría representó una fusión de dos corrientes de estudio: la citología (basada en la observación microscópica del comportamiento de los cromosomas durante las divisiones celulares) y la genética (que se centraba en las leyes del comportamiento de los genes de Mendel). De acuerdo con las observaciones de Sutton y Boveri, los cromosomas se presentan en pares similares a los genes y, al igual que estos, siguen las leyes de Mendel, es decir, se segregan durante la formación de las células sexuales y se reúnen independientemente cuando se forma el cigoto. La hipótesis de Morgan se confirmó al identificar el comportamiento peculiar de un gen específico en comparación con su portador.
Este avance permitió la creación de “mapas genéticos” que representaban la disposición lineal de los genes en los cromosomas. Emerson y sus colaboradores, desde la Universidad de Cornell, ampliaron esta teoría a las plantas mediante el estudio de cepas de maíz con mutaciones que marcaban cromosomas particulares. A pesar de los éxitos en este campo, persistía un enigma no resuelto: la variegación o mosaicismo. Estos términos describían la presencia de patrones celulares visibles que diferían en color y configuración de lo normal, dando la impresión de un organismo compuesto por parches de colaboración variada en hojas, flores y brotes, además de afectar la forma y número de las hojas y flores en las plantas.
Hasta la teoría de la transposición de McClintock se hablaba de genes “mutables” o “inestables” para referirse a mutaciones especiales caracterizadas por la frecuente reversión al tipo silvestre o a condiciones intermedias entre el tipo silvestre y el mutante. Sería McClintock la que vino a poner en duda el conocimiento que hasta entonces había referente a estos estudios estableciendo la capacidad de ciertos elementos genéticos para cambiar de posición en el genoma de un organismo, es decir, estos elementos pueden “saltar” de un lugar a otro dentro de los cromosomas.
Gregor Mendel es considerado el padre de la genética moderna
CONTEXTO SOCIAL E HISTÓRICO
Barbara McClintock nació en 1902, en una época marcada por los conflictos y tensiones políticas que llegaría a su culmen con la I Guerra Mundial (1914-1918). Posteriormente, crecería en un período de entreguerras, un momento en el que el mundo se estaba intentando reconstruir de la devastación causada por la guerra.
"Soldados en las trincheras: la cruda realidad del frente en la Primera Guerra Mundial."
Sin embargo, La Gran Depresión del año 1929 como consecuencia del crack de la Bolsa de Wall Street supuso una oleada de crisis económica que afectó a todo el mundo, teniendo un fuerte impacto en la vida cotidiana de las personas tanto en Estados Unidos como a nivel mundial. Este período de dificultades económicas influyó de forma negativa en la forma en que se financiaba la investigación científica y en las oportunidades disponibles para los científicos y científicas para el desarrollo de su profesión.
La pérdida de millones de puestos de trabajo fue una de las mayores consecuencias de la Gran Depresión.
Durante la II Guerra Mundial (1939-1945), la investigación científica floreció, impulsada por las necesidades de defensa y salud pública. Aunque McClintock no estuvo directamente involucrada en el conflicto, la lucha entre el nazismo y las potencias democráticas influyó en el panorama científico y la financiación de la investigación, como fue el caso de la investigación militar, fundamental y determinante durante esta guerra.
La II Guerra Mundial (1939-1945) supuso unas consecuencias devastadoras a nivel mundial y ocasionó la muerte de 50 millones de personas.
Durante la época de la Guerra Fría (1945-1989) tanto Estados Unidos como la Unión Soviética se convirtieron en las dos grandes potencias mundiales en una competencia ideológica y tecnológica que se extendió a varios campos, incluida la ciencia. La carrera armamentística y la carrera espacial entre ambas superpotencias llevaron a una inversión muy significativa en investigación científica y tecnológica. Esto supuso un aumento exponencial de la financiación gubernamental para la investigación, lo cual benefició a científicos y científicas, incluyendo a Barbara McClintock.
La carrera espacial supuso uno de los enfrentamientos más importantes dentro del campo científico entre los Estados Unidos y la Unión Soviética.
Además, cabe destacar como hecho de especial relevancia los cambios que se produjeron en el papel de las mujeres. Durante las décadas de los años 50 y 60 se produjeron importantes avances respecto a la igualdad de derechos sociales y de oportunidades, así como la superación de las barreras que enfrentaron a las mujeres en diferentes ámbitos como en la ciencia, pero también en las artes, en la literatura, en la política, y en la sociedad en su conjunto.
Reivindicaciones sociales en lucha por la igualdad durante los años 60
En definitiva, Barbara McClintock vivió en un período de grandes cambios históricos y sociales muy significativos que influyeron en su carrera y en la forma en que la ciencia y la genética se desarrollaron en su época.
BIOGRAFÍA
Barbara Mcclintock nació en Hartford en 1902, Estados Unidos en la década de los ‘20. Aunque inicialmente fue inscrita como Eleanor, más tarde se cambió el registro a la edad de cuatro meses como Barbara. Era una persona muy independiente desde pequeña, desde que tenía tres años hasta que comenzó a asistir al colegio. Vivió con sus tíos en Brooklyn, Nueva York, para poder ayudar económicamente a su familia. Mostraba mayor cercanía con su padre, a pesar de que afirmó que tenía buena relación con ambos, destacó que con su madre siempre habían sido más frías, de hecho no estaba de acuerdo con que fuese a la universidad ya que eso era cosa de hombres y de esa manera no encontraría marido. McClintock estudió el cambio de los cromosomas, disciplina a la que dedicó su larga vida. Se doctoró en Botánica en 1927 por la Universidad Cornell. Vivió hasta los 90 años estudiando aspectos fundamentales de los cromosomas del maíz como portadores de la herencia. Su estudio es el primero en demostrar que el cruce va acompañado de un intercambio físico entre cromosomas homólogos. Su gran descubrimiento fue el proceso de transposición de elementos genómicos (incluyen información como la secuencia de moléculas en los genes de un organismo), que le permitió explicar cómo los genes determinan ciertas características físicas de los organismos.Fue una mujer muy perseverante en su investigación y continuó avanzando en sus ideas, proponiendo un mecanismo que fue confirmado en los años 1970 con el desarrollo de la tecnología molecular. Tomó algún tiempo para que se reconocieran sus inmensas contribuciones al campo de la genética, pero el reconocimiento y los honores han continuado desde entonces. Fue elegida miembro de la Academia Nacional de Ciencias en 1944; recibió la Medalla Nacional de Ciencias en 1971; un edificio recibió su nombre en Cold Spring Harbor en 1973; recibió 15 doctorados honoris causa y el Premio Nobel en 1983, fue la primera mujer en obtenerlo por su cuenta por el descubrimiento de los “genes saltarines”. Tuvo el genio para ver lo que otros ni siquiera imaginaban y la fuerza para sostener sus argumentos basados en sus experimentos e intuición.
Barbara McClintock fue una de las doce mujeres que recibió un Premio Nobel de Medicina, sin embargo son doscientos doce los hombres que lo han recibido. Aparte de dicho mérito también cuenta con otras condecoraciones de años anteriores como son: Premio Louisa Gross Horwitz en 1982, Premio Albert Lasker por investigación médica básica y Premio Wolf en 1981. Con la historia de Barbara podemos revivir las dificultades que ha tenido el género femenino para poder ser investigadoras.
La doctora Barbara McClintock recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1983 como reconocimiento a toda su trayectoria por sus avances y descubrimientos en el campo de la genética.
IMPORTANCIA DE SU TRABAJO
Descubrió los genes “saltarines” que reveló que los genomas no son estáticos sino que pueden auto modificarse y reorganizarse, demostró que los cambios de posición de un elemento genético en un cromosoma podían provocar que los genes cercanos se activaran o inactivaran. Este descubrimiento sería publicado en un artículo publicado en 1950 denominado “The origin and behavior of mutable loci in maize”. Estos genes “saltarines”, hoy conocidos como transposones, eran responsables de nuevas mutaciones tanto en la pigmentación como en otras características que se observaría en el maíz.
El trabajo de McClintock fue verdaderamente innovador. Se trataba de una labor muy compleja y generó escepticismo e incluso hostilidad entre sus contemporáneos científicos. La mayoría de ellos lo consideró demasiado radical o simplemente lo pasó por alto. Sin embargo, perseveró en su investigación, compartiendo sus hallazgos en conferencias y presentaciones. Finalmente y debido a su enfoque solitario y a una metodología considerada por algunos como extravagante, optó por dejar de publicar sus resultados.
Sin embargo, en 1957 recibiría un importante y fuerte empujón en su carrera investigadora obteniendo financiación de la Fundación Nacional de Ciencia y de la Fundación Rockefeller para el estudio de la diversidad genética del maíz en Sudamérica.
Unos años más tarde algunos genetistas franceses como Francois Jacob y Jaques Monod publicarían un importante artículo acerca de los mecanismos genéticos reguladores de la síntesis de proteínas, lo cual sirvió para que la gran mayoría de la comunidad científica dedicada en este campo empezara a tomarse en serio estos estudios iniciados por McClintock y a verificar sus hallazgos. Así, de esta manera, y tras más de una década de sus estudios sobre los genes “saltarines” o transposones, Barbara McClintock empezó a ser justamente reconocida por sus contribuciones de valor incalculable a la genética.
Tras este descubrimiento junto a otros que han contribuido a los avances en el campo de la ingeniería genética se abriría la puerta a los científicos a entender con más claridad cómo se transmiten los rasgos genéticos de una generación a otra y la forma en que se pueden producir las mutaciones, además de influir a toda una generación de estudiantes puesto que sus grandes descubrimientos se incluirían en los libros de texto. Todo ello acabaría con el reconocimiento a nivel internacional tras una vida dedicada a la investigación genética con el Premio Nobel de Medicina en 1983.
Barbara McClintock descubridora de los genes saltarines