La pregunta del examen es la siguiente:
4.b Indique a qué categoría gramatical o clase de palabra pertenece inestimables, analice su estructura morfológica y señale a qué proceso de formación de palabras responde (1 punto).
Así que vemos que son tres descripciones lo que tienes que ofrecer. Aquí va una propuesta para resolver esta pregunta:
Inestimables: Adjetivo calificativo, de una sola terminación. Se ha formado por derivación múltiple a partir del verbo "estimar". Consta de un prefijo "in-", un lexema "estim-", un sufijo que presenta la vocal temática de la 1ª conjugación "-able", y el morfema flexivo de número plural "-s".
PREF. LEX. SUF. MORF. FLEX. DE NÚMERO
TEORÍA
La Morfología es la rama de la gramática que estudia la estructura interna de las palabras para delimitar, definir y clasificar sus unidades, las clases de palabras a las que da lugar y la formación de nuevas palabras.
Por lo general, en una palabra nos vamos a encontrar un segmento que aporta un significado extralingüístico, que son los llamados lexemas, y uno o varios segmentos que aportan un significado gramatical, es decir, que aportan significado de lengua y que ayudan a establecer las relaciones de las palabras en la cadena en que aparecen, que son los morfemas.
En esta página aparece información suplementaria que te puede venir bien.
De acuerdo con su posición con respecto al lexema, se dividen en: prefijos, sufijos, e interfijos.
A) Los prefijos se anteponen al lexema para formar una palabra nueva (re-hacer, a-moral, in-móvil). El prefijo no cambia la categoría gramatical de la palabra. Por ejemplo, “enterrar” es un verbo y “des-enterrar” también lo es; “juicio” es un sustantivo y “pre-juicio” también lo es. Por último, en una palabra puede haber más de un prefijo (des - com - poner).
B) Los sufijos se sitúan en una posición pospuesta al lexema de la palabra. Al contario que los prefijos, cambian la categoría gramatical de la palabra; por ejemplo, “historia” (sustantivo) → “histórico” (adjetivo). Pueden tener más de un significado; por ejemplo, el sufijo “─ado” puede significar “conjunto” (arbolado), “empleo” (doctorado), “acción” (peinado), “lugar” (condado).
Un tipo de sufijos diferente son los apreciativos, que únicamente añaden un matiz de valoración o tamaño. Los sufijos apreciativos se dividen a su vez en: aumentativos, que aportan valores de aumento, de admiración o de engrandecimiento; los diminutivos, que suelen expresar valores de afecto, cariño, entusiasmo, emoción…; y, por último, los despectivos, que indican desprecio.
C) NO ENTRAN PARA EL PRÓXIMO EXAMEN. Los interfijos no se encuentran, como su propio nombre indica, ni al principio ni al final de las palabras, sino por medio. Pueden aparecer entre el lexema y el sufijo (ej.: polv-ar-eda) y, más raramente, entre un prefijo y la raíz: en-s-anchar). Tienen dos características fundamentales que siempre se cumplen: actúan como enlace entre dos partículas (prefijo y lexema, o lexema y sufijo) y carecen de significado. Veamos unos ejemplos:
Humo → Hum-ar-eda
Ancho → En-s-anch-ar
Sol → Sol-ec-ito
Comer → Com-il-ón
Pan → Pan-ec-illo
Como vemos, los interfijos son una reacción del idioma para que, al formar nuevas palabras fruto de la derivación, haya una adaptación fonética para que resulte más cómodo pronunciarlas.
Para crear palabras que sean pronunciables, así como inconfundibles, la evolución de las lenguas hace que surjan estos mecanismos de engranaje que ayudan a conectar unos elementos y otros. Para saber si un elemento es realmente un interfijo (y no un sufijo previo a otro sufijo), eliminamos el sufijo final y comprobamos si lo que queda (la raíz + el supuesto interfijo) tiene o no existencia independiente en la lengua. Si existe, es un sufijo (ej: en puñ-al-ada, –al- es sufijo porque existe puñal); si no, es interfijo (Ej.: en curs- il- ada, -il- es interfijo porque no existe *cursil).
D) Los circunfijos son morfemas dobles que rodean al lexema de forma simultánea, por ejemplo: a-terr-izar. No podemos hablar de prefijo más sufijo pues, en realidad, la palabra no existe sólo con prefijo o sólo con sufijo. Eso diferencia una palabra como “pre-natal-idad - en la que existe “prenatal” y “natalidad”, de “aterrizar” donde no existe la posibilidad de formar el sustantivo *atierra ni el verbo *terrizar.
Los morfemas flexivos no modifican el significado de la raíz, sino que aportan nociones gramaticales (género, número, tiempo…). Su función básica es presentar a los lexemas en el modo gramatical adecuado, cuando estos son verbos, o con el género y el número pertinente, cuando son sustantivos o adjetivos. Así pues, un lexema como "niñ-" tiene cuatro posibilidades : -o, -a, os, -as.
Los morfemas flexivos o gramaticales se dividen en:
a) Morfemas flexivos nominales. Son los morfemas de género y número de sustantivos y adjetivos.
b) Morfemas flexivos verbales, también conocidos como desinencias. En los verbos se distinguen las nociones de persona (primera, segunda o tercera), número (singular o plural), tiempo (presente, pasado o futuro), modo (indicativo, subjuntivo o imperativo) y aspecto (perfectivo o imperfectivo).
CLASES DE PALABRAS SEGÚN SU ESTRUCTURA MORFOLÓGICA
Simples: pueden tener dos estructuras:
- Formada por un único lexema (luna, lejos, aquí).
- Formada por un lexema y un morfema flexivo de género, de número y desinencias verbales.
Derivadas: son palabras creadas con un significado nuevo. Hay tres tipos de derivación: - lexema + sufijo (cart-ero). - prefijo + lexema (in-móvil). - lexema + interfijo + sufijo (pan-ec-illo).
Observaciones: a) Es frecuente que encontremos palabras aparentemente derivadas en las que detectamos un formante que confundimos con un afijo derivativo, sin que exista una palabra simple que actúe como base de derivación. En ese caso, no es posible la segmentación porque no existe en nuestra lengua el supuesto lexema independiente. Debemos analizarlas, pues, como palabras simples. Así, por ejemplo, sucede en “remitir”, “concebir”, “suprimir”, etc. Se suele tratar de palabras cultas recuperadas del latín directamente.
Compuestas: son aquellas palabras formadas por dos lexemas, a los que pueden ir añadidos morfemas, tanto flexivos como derivativos. de todo tipo. los posibles morfemas. El criterio para considerar una palabra como compuesta es que uno de sus componentes esté inmovilizado en cuanto al género y número. Es decir, el plural afecta sólo a uno de los elementos y el otro se mantiene invariable (el/los sacacorchos; exámenes teórico-prácticos, hombres rana).
Observaciones: En el análisis de palabras compuestas hay que localizar primero esos lexemas y separar las marcas flexivas de cada lexema de las marcas flexivas de toda la palabra compuesta:
a) Hombres rana → hombre + rana. (La –s marca el plural de todo el conjunto).
b) Rojinegras → [roj + i + negr- ] + -a- + -s. (La –a y la –s marcan el género y número de todo el conjunto.)
c) Sacacorchos → [sac(a)] + [corcho +(-s)] (La -s afecta sólo al segundo elemento. No es morfema de número de la palabra resultante. La –a es morfema del verbo “sacar”) El análisis, por tanto, es diferente del de bocacalles → [boca + calle] + ─s.
Parasintéticas. Se puede hablar de palabras formadas por parasíntesis en dos sentidos:
a) Parasíntesis mediante circunfijo. Consiste en formar palabras mediante la adición de un circunfijo. Recordamos que para que la palabra sea parasintética exige que no existan con anterioridad en la lengua ni la parte final ni la inicial. Ej.: “enloquecer” es parasintética porque no existe la base léxica con el elemento inicial;*enloco, ni la base léxica con el elemento final: *loquecer. Pero no se consideraría como parasintética la palabra “extraconyugal”, porque previamente existe la base léxica con la parte final, esto es, la palabra “conyugal”.
b) Parasíntesis por composición y sufijación. Consiste en formar palabras mediante la fusión de dos raíces o palabras y añadir a una de ellas un sufijo. Por ejemplo, a palabra “quinceañero” está formada por las raíces “quince” + “añ-“ y a esta última raíz se le añade el sufijo “─ero”. En caso de no existir sufijación estaríamos ante una palabra compuesta: “bocacalle”, unión de las raíces [boca + calle].
LOS FORMANTES GRECOLATINOS
Hay determinados lexemas, que provienen del latín o del griego, que no tienen la posibilidad de funcionar de forma autónoma (piensa en el lexema "psico-"; aunque tiene significado, no es una palabra independiente y, además, necesita traducción). Para que estos formantes puedan constituirse como palabras en español, necesitan de morfemas derivativos (prefijos o sufijos) o deben combinarse con otro formante clásico ("psico-logía"). Estos formantes grecolatinos no tienen posición fija, característica que sí tienen los morfemas derivativos (prefijos, sufijos e interfijos):
- graf-ía, gráf-ico, á-grafo
eco-logía, logo-pedia, ecó-logo, logo-peda
Los formantes clásicos son verdaderos lexemas porque tienen significado extralingüístico, del que carecen los morfemas derivativos sufijos. No obstante, cuando se unen un elemento culto y otro patrimonial, seguiremos el criterio de considerar la palabra como derivada considerando el elemento culto como morfema. Por ejemplo, consideramos, bianual, hipermercado o televisión como derivadas con prefijos bi, hiper, o tele. Mientras que bimebre, hipertrofia o telescopio se toman como compuestos cultos.