De color negro o marrón moteado, albino o blanco, el ajolote mexicano conserva su aleta dorsal de renacuajo que se extiende casi por todo su cuerpo que mide de 15 y hasta 30 centímetros de longitud, y sus branquias externas en forma de plumas sobresalen de la parte trasera de su ancha cabeza
El ajolote posee patas delanteras con cuatro dedos.Estas extremidades no solo le ayudan a moverse por el fondo del agua, sino que también son esenciales para su capacidad de regenerar extremidades perdidas, una habilidad que ha fascinado a los científicos durante décadas
Sus rasgos juveniles incluyen branquias plumosas que brotan de su cabeza como una melena, patas palmeadas, una aleta dorsal que recorre todo su cuerpo y una cola. Aunque conservan las branquias, los ajolotes (o axolotes) adultos también tienen pulmones funcionales y pueden respirar a través de la piel.
Parece un renacuajo gigante, a primera vista. Sin embargo, el Ajolote (“axolotl”, en náhuatl) presenta unas características bastante peculiares: es una salamandra alargada de tronco compacto, cabeza grande y ojos pequeños (carentes de párpados).
Pero estos anfibios mexicanos tienen sus propias cualidades únicas: pueden regenerar extremidades perdidas y mantenerse “jóvenes” durante toda la vida. A diferencia de otras salamandras que experimentan una metamorfosis, el ajolote nunca pasa de su estado de larva. Este fenómeno se denomina “neotenia”.