La industria creció y se extendió hacia sectores tradicionalmente asociados a una economía industrial avanzada durante la Guerra. El crecimiento se sostuvo durante los años 50 en un período global de crecimiento de la industria e incluyendo un creciente flujo de inversiones directas estadounidenses, acceso a nuevas y mejores tecnologías y condiciones estables de pleno empleo.
Es que Australia como aliada de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial vio beneficiado su sector industrial que aumentó un 45% durante la Guerra obteniendo sofisticadas tecnologías y diversificación en su industria y en las existentes incrementó su producción como BHP1 que duplicó su capacidad de producción de acero y se crearon nuevas ramas con la ventaja del acceso a la tecnología más avanzada de su aliado EE.UU. en la guerra del Pacífico. Los EE.UU. también concedieron a su nuevo aliado préstamos y arriendos que facilitaron la modernización de las industrias de radares y telecomunicaciones.
En su historia de proteger la industria en el país, los australianos extremaron las medidas para quedarse con los avances logrados durante la guerra. La aviación resultaba estratégica para Australia dada la distancia entre sus centros más poblados, en 1945 el gobierno trató de nacionalizar la aviación local pero no pudo romper el monopolio de la compañía Australian National Airways de capital británico y australiano; ante fracasados intentos de controlar la actividad monopólica, el Gobierno adquirió en 1946 la línea Queensland and Northern Territory Aerial Services (Quantas) y creó en 1947 Trans-Australia Airlines. Otras medidas fueron productos farmacéuticos gratis en 1950 y un esquema de beneficios médicos subsidiados en 1953.
Australia empezó a estancarse a fines de los años 60 ante un mundo más competitivo que remarcó la poca productividad de su industria cuando empezó a perder los mercados europeos por la mayor fuerza y protección de la Comunidad Económica Europea y perdió el acceso al mercado británico. Australia apostó a los dos sectores, al exportador primario y al industrial para el mercado interno, no realizó una discriminación o sacrificó al sector rural. Entonces si bien perdió oportunidades apostando a empresas industriales ineficientes y proyectos industriales que resultaron ser inviables, emergió con un sector exportador primario dinámico y consenso social.
Para principios de los 70 la economía se encontraba en dificultades: para los sectores primarios los precios bajaban y la industria no tenía capacidad de exportación ya que estuvo desde su origen definida para sustituir importaciones y dependiendo del resguardo estatal. Es en este momento que el furor de la industria minera fue el que dio el estímulo que ya no tenían los sectores rurales ni industriales: de ser un 4,50% del total de las exportaciones en 1950 pasó a ser 12,50% a mediados de los ‘60 y el 40% a finales de los ‘70. Pero desgraciadamente tampoco hizo caso a las alertas de agotamiento del modelo de ISI y a la semilla inflacionaria que dejaran los gobiernos liberales. El año 1973 terminó con una inflación de 13,2% y la economía estaba funcionando casi a su plena capacidad y por eso el aumento inflacionario se tornaba peligroso. Pero mientras los salarios aumentaban el ciclo de crecimiento de posguerra llegaba a su final, y los industriales tenían existencias, falta de crédito y escasez de ganancias con lo cual el mercado laboral explotó por falta de actividad y la tasa de desempleo fue de 1,8% en 1973 pasó a 4,6% en 1975. Al mismo tiempo siguió dándose el aumento inflacionario con lo cual Australia entró en un período de estanflación.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Australia experimentó un período de reconstrucción económica. Se estableció el sistema de bienestar social y se fomentó la expansión de la infraestructura.
En la década de 1980 el gobierno, dirigido por el primer ministro Bob Hawke, dió inicio a la modernización de la economía australiana al liberar el tipo de cambio del dólar australiano en 1983, conduciendo a una total desregularización financiera.
La última meta de Australia es convertirse en un productor y exportador competitivo, no solo de productos tradicionales agrícolas y mineros, sino también de una mezcla diversificada de bienes manufacturados, servicios y tecnologías de alto valor.
1. Australia se alineó a los Estados Unidos y ambos junto a sus vecinos neozelandeses firmaron un acuerdo de asistencia militar tripartita, lo que redundó en mayores importaciones norteamericanas por parte de Australia y ésta un destino importante de las inversiones de la principal potencia mundial.
2. La era de expansión global beneficiará a Australia más que a Argentina, debido a una serie de factores más relacionados con la geografía económica y política que con las políticas económicas per se. La relación entre Australia y Japón se fortalecerá tras establecer una complementariedad económica entre ambos países, en la cual Japón incrementará sus importaciones de trigo y maíz australiano cada año. Este acercamiento pronto atrajo al resto de las economías del sudeste asiático, incluyendo China, Corea, Hong Kong, Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia y Taiwán, resultando en un aumento de la cuota de estas economías en el total de las exportaciones australianas del 6% al 46% entre 1940 y 1980 (Gerchunoff y Fagelbaum, 2006). Así, Australia ampliaba su tradicional enfoque comercial más allá del Reino Unido y Estados Unidos.
3. Paralelamente al auge económico de las naciones del sudeste asiático, Australia vivió su segundo auge en el sector de los recursos naturales. Australia Occidental y Queensland se convirtieron en focos de nuevos descubrimientos minerales, incluyendo plomo, zinc, cobre, oro, titanio, manganeso, níquel, carbón y petróleo, este último encontrado en las costas del estado de Victoria. Estos hallazgos marcaron la transición definitiva hacia una nueva estructura productiva, posicionando a Australia como un exportador de petróleo a principios de la década de 1970. Gracias a estos descubrimientos, Australia logró superar sus déficits de balanza de pagos y los dilemas entre distribución y crecimiento dejaron de ser un tema central en la agenda política australiana.
4. En la última mitad de la década de 1960 y principios de la del 70 la economía capitalista comenzó a experimentar una batería de transformaciones que indicaban el inicio de una etapa de crisis. El orden internacional de posguerra y sus instituciones, las cuales estaban basadas en el Estado de Bienestar y en 48 las políticas keynesianas, fueron cuestionadas debido al fuerte descenso de las tasas de crecimiento del producto y de la rentabilidad de las empresas, impactando negativamente en las condiciones de vida de la población, aún en las naciones más desarrolladas (Rapoport, 2008).
Bibliografía:
Introducción al tema y estado del arte sobre la comparación entre Argentina y Australia
AUTOR: C.P. PABLO SEBASTIÁN GROSSO
DIRECTOR: DOCTOR JUAN ODISIO
Alumno: Marinsalta, Aníbal Eduardo
Profesor Asesor: Audino, Patricia
Reconstrucción económica Australia 1980
Autor: World Trade Organization
UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE