Emma es una novela cómica escrita por Jane Austen, en inglés, publicada por vez primera en 1815 por el editor John Murray, sobre los peligros de malinterpretar el romance. El personaje principal, Emma Woodhouse, se describe como "hermosa, lista y rica" pero también está bastante mimada. Antes de comenzar la novela, Austen escribió, "Voy a elegir una heroína que, excepto a mí, no gustará mucho."
En esta novela, la típica ironía de Jane Austen es más sutil que en las precedentes Sentido y sensibilidad y Orgullo y prejuicio. Le falta la comicidad continua y la aparente espontaneidad de Orgullo y prejuicio. Pero ha de reconocerse que está construida con gran habilidad4 además de poseer un estudio de personajes más complejo, y una actitud más profunda y posiblemente, más benévola para con los actores en escena.
Emma Woodhouse es la primera heroína de Jane Austen que no tiene problemas financieros, lo que, según dice a la ingenua señorita Smith, es la razón por la que no quiere casarse. Esta es una gran diferencia con las otras novelas de Austen, en las que la lucha por casarse es el foco principal de la historia. Los amplios recursos financieros de Emma es uno de los factores que hacen de esta novela más ligera que los anteriores trabajos de Austen, como Sentido y sensibilidad y Orgullo y prejuicio. Las perspectivas de Jane Fairfax, en cambio, son sombrías.
Emma permanece sorprendentemente inmune a la atracción romántica y el deseo sexual. En contraste con heroínas de Austen como Elizabeth Bennet y Marianne Dashwood, que se sienten atraídas por el hombre equivocado antes de asentarse con el correcto, Emma no muestra ningún interés romántico en los hombres que conoce. Queda genuinamente sorprendida y de alguna manera repugnada cuando el señor Elton le declara su amor. Su capricho por Frank Churchill representa más un deseo de un poco de drama en su vida que un verdadero amor romántico. Es totalmente incapaz de comprender el afecto en ciernes entre Harriet y Robert Martin; interpreta su posible matrimonio sólo en términos de acuerdos financieros y ambición social. Sólo después de que Harriet Smith revele su interés en el señor Knightley se da cuenta Emma de sus propios sentimientos hacia él. Se casará con el señor Knightley y éste le proporcionará "una solidez de principios de la que hasta entonces ella ha carecido".
En estos dos aspectos, Emma se diferencia notablemente de otras heroínas de Austen. Pero se parece a Elizabeth Bennet y Anne Elliot, entre otras, en que es una joven inteligente con poco que hacer y ninguna capacidad de cambiar su ubicación o su rutina diaria. Aunque su familia la quiere y sus circunstancias económicas son cómodas, su vida cotidiana es realmente aburrida, y tiene pocos compañeros de su propia edad cuando comienza la novela. Sus determinadas e ineptas intrigas por casar a la gente pueden representar una muda protesta contra la estrecha perspectiva vital de una mujer rica, especialmente de una mujer soltera y sin hijos.