Este modelo educativo está centrado en seguir al niño y hacer énfasis en la actividad que elije bajo una observación clínica del adulto. Montessori aseguraba que los pequeños poseen una capacidad casi ilimitada para apropiarse de los conocimientos, primero a nivel inconsciente y luego al nivel consciente. De esta manera, le otorga al niño un papel activo en su propio aprendizaje.
El ambiente preparado fomenta el crecimiento y es necesario para que el niño pueda aprender y desplegar todo su potencial. La seguridad, el diseño y el acceso a las herramientas son elementos cruciales que no deben faltar en el entorno en el que se desenvuelven los niños ya que son los aspectos que estimulan el aprendizaje y crecimiento infantil. Asimismo los adultos tienen un papel orientador fundamental, especialmente los padres, ellos son los guías principales del niño, los responsables de mostrarle su entorno y potencialidades que existen en él.
De igual manera, el método presta una atención especial al amor y la comprensión de los padres hacia sus hijos. Un amor basado en el respeto, la libertad, la responsabilidad y el establecimiento de límites claros pero poco restrictivos, donde la confianza, la paciencia y la empatía se convierten en protagonistas.
A continuación vamos a explicar cuáles son los principios de María Montessori para educar a los niños. De esta manera podrás entender mejor cómo es su filosofía para implementarla en casa. Tus hijos crecerán más felices y con más confianza en sí mismos. Además, sentirás la tranquilidad de estar respetando sus ritmos evolutivos y también a ellos como personas con su propia idiosincrasia.
Los niños aprenden de lo que les rodea, por tanto, permite que exploren su entorno con total libertad.
Evita criticar demasiado a un niño, de lo contrario solo aprenderá a juzgar a los demás.
Elógialo con frecuencia para que aprenda a valorar.
No seas hostil con el niño pues así solo aprenderá a pelear con los demás.
Si sos justo con él, aprenderá a ser justo con los demás.
Evitar ridiculizar con frecuencia a un niño ya que formarás a una persona tímida.
Hacerlo que se sienta seguro para que aprenda a confiar en los demás.
No denigres ni subvalores a un niño porque sembrarás en él un fuerte sentimiento de culpa y una baja autoestima.
Aceptá sus ideas y opiniones con frecuencia para que aprenda a sentirse bien consigo mismo. Aliéntalo y motívalo en las tareas cotidianas para que gane seguridad.
Asegúrate de que el entorno del niño es agradable. Haz que se sienta necesario. Así aprenderá a buscar el amor en el mundo y no se conformará con menos.
No hablés mal de tu hijo delante de él. Y tampoco lo hagas cuando no esté.
Escuchalo siempre y respondele cuando te pregunte.
Dale una mano cuando necesite ayuda, pero pasá desapercibido si es capaz de encontrar la respuesta por sí solo.
Respetá a tu hijo aunque haya cometido un error, él solo lo corregirá en algún momento.
Cuando te dirijas al niño, hazlo siempre de la mejor manera. Ofrecele en cada momento la mejor versión de ti. Recordá que vos sos su modelo a seguir.