Cada vez son más los docentes que están utilizando este tipo de juego en la enseñanza. Pero, ¿realmente qué podemos aprender a través de ellos?
En los juegos de escape o escapismo la meta consiste en lograr salir de un lugar cerrado buscando pistas a través de objetos, pistas o resolviendo enigmas en un tiempo determinado, con lo que el talento y la inteligencia serán fundamentales para lograrlos.
Su origen se remonta a la década de los 80 y 90 del siglo pasado donde distintos libros contenían pequeños acertijos o pistas que te guiarían en la lectura del mismo. Tras su éxito, este tipo de juego saltó a los juegos de mesa y a los videojuegos para, posteriormente, pasar a verdaderas salas preparadas de las que escapar. El último paso ha sido las aulas, en las que muchos docentes se animan a crear sus propios juegos de escape en los que el alumnado debe poner a prueba sus conocimientos de la materia para poder ir descifrando o ir encontrando pistas que les guiará por el juego.
Hablando particularmente al caso de los juegos de mesa de escapismo, estos pueden ser muy útiles tanto para la adquisición de conocimientos como para conseguir dinamizar las clases, consiguiendo diferentes objetivos:
Motivar la acción y aprender a aprender.
Desarrollar la imaginación.
Resolver problemas lógicos y otros.
Fomentar el trabajo en equipo.
Aprender a pensar antes de actuar.
Evaluar de forma diferente los conocimientos adquiridos en el aula.