AMB en Marzo de 1990
La fortuna nos ha permitido encontrar entre centenares de papeles un perfecto resumen de los primeros veinte años de vida de nuestro protagonista, en lo que aparentemente apuntaba a convertirse en una reseña biográfica para una hipotética publicación sus libros inéditos por aquél entonces sobre Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado (disponibles en la actualidad en estas páginas).
Autobiografía
Se me ha pedido una breve autobiografía. Ahí vá. Soy joven. Nací un viernes Santo el 1º de Marzo de 1927 cuando Géminis empezaba su paso por el Zodíaco. En un pueblo soriano, Deza, vi la luz del mundo. Apenas cumplidos tres años (?) marché de tierra soriana camino de otro pueblecito aragonés --Arándiga--. Aquí pasé toda mi juventud hasta los diecisiete años. De ese pueblo aragonés guardo el recuerdo de muchos sueños. En él empezé a soñar con los literatos, con los escritores, con los poetas... ¡con Madrid!. ¡El Madrid de mis sueños!.
Empezé a estudiar y recuerdo que en mi primer examen me suspendieron hasta dos veces, aprobandome la tercera, creo que por algo de compasión. En los dos suspensos tuvieron la culpa las asquerosas matemáticas; en el tercero estuve a punto de perderlo por un sencillo "hallar el producto". Dejé los estudios, como la mayoría de los españoles que quieren estudiar, por falta de medios económicos. El bachillerato era imposible hacerlo y quisieron que empezase el Magisterio y más tarde Comercio, y después... ¡después qué!... Una oficina. ¡Por Dios! Una cárcel. Rejas por delante y por detrás. Números, números, números. Sumar y restar cada día, y delante de mí la perspectiva de 50 años. Sufrir las impertinencias de un público bien vestido y grosero, y un jefe déspota, grosero, trajeado y chulo.
¡Y veinte años!
¡Para!. Hemos llegado al final. ¿Y ahora qué? He tenido una afición loca al estudio. Mi vida, de haber sido holgada, la hubiera dedicado por entero al estudio del arte que es lo eterno. Aprisionado entre las estrechezes económicas, ahogado de un afán de subir con un más fuerte contrapeso de bajar, me he colgado en la mediania dolorosa de todo "termino medio". Si Dios me dá, salud y fé, yo lograré algo de lo que sueño, como fruto de mis únicas fuerzas. Soy uno de tantísimos españoles que mueren con las alas cortadas con ansias de luz y azul. No quisiera culpar a nadie, pero al menos...
"¡Luz, más luz!" clamaba Goethe cuando moría.
"Luz, más luz" clama la juventud española que labora, trabaja y sufre dentro de sí, sin facilidades, entre abrojos...
Lunes, 28 de Julio de 1947
A partir de ahí, trabajo, más trabajo, una familia, más trabajo y la misma pasión por la filosofía, las letras y la bibliofilia que le acompañó el resto de sus días.