Cuando se estrenó en 2002, Amarte duele fue un fenómeno tanto de taquilla como de conversación social. La crítica profesional tuvo opiniones divididas, mientras el público joven la adoptó como un símbolo generacional.
Algunos críticos elogiaron la valentía del director Fernando Sariñana por abordar el tema del clasismo desde una perspectiva juvenil y popular, otros señalaron un uso excesivo de estereotipos: el "chico pobre pero noble", la "familia rica y fría", el "villano clasista". Sin embargo, estos estereotipos ayudaron a hacer el mensaje claro y directo.
El lenguaje coloquial, el vestuario, los escenarios y la música conectaron con una audiencia joven que no solía verse reflejada en el cine nacional de esa época.
La película fue un éxito inmediato, especialmente entre adolescentes y jóvenes adultos, muchos se identificaron con los personajes, la música y la historia de amor prohibido. Amarte duele se convirtió en un referente del cine juvenil mexicano, junto con otras películas como Y tu mamá también y Sexo, pudor y lágrimas.