HISTORIA DE NICOLÁS


Somos una familia, compuesta por Alejandra (mamá), Néstor (papá), Pauli (hermanita) y Nicolás, nuestro guerrero de 6 años. Vivimos en Lehmann, provincia de Santa Fe, Argentina. 


Nicolás nació con ano imperforado con fístula perianal, un diagnóstico que se detectó al momento de su nacimiento en el chequeo de rutina que realiza la pediatra al momento de recibirlo. Ese instante, para mí, como mamá, fue impactante, confuso y angustiante, ya que adicionalmente tuvieron que trasladarlo a neonatología en otra ciudad, que quedaba a 115 km de donde estaba internada por mi cesárea. Su papá, Néstor, fue quien lo acompañó en la ambulancia, siendo siempre un pilar de apoyo en nuestra familia.


Tras el diagnóstico, experimentamos un cambio inesperado en nuestras vidas. Con Pauli, de tres años, y con pandemia de por medio, sin médicos, ni enfermeros especializados en nuestra localidad para ayudarnos y guiarnos en el proceso. Sin embargo, gracias a Dios, contamos con el apoyo de unos papás que vivían en la zona y ellos nos guiaron con el manejo de la colostomía, así como tambien los profesionales médicos que respondieron nuestras inquietudes en todo momento.


Tuve muchos sentimientos de culpa al principio, de pensar en su malformación, así como desesperación por la incertidumbre y el desconocimiento sobre cómo cuidar la colostomía de Nicolás. Lloraba todo el tiempo, cada vez que tenía que cambiar su bolsita. Fue duro, pero con el tiempo nos fuimos adaptando.


Siempre contamos con el apoyo y contención de la familia, la pediatra, el cirujano, las enfermeras y amigos que ya teniamos y amigos nuevos que nos acercó este proceso.  


En este proceso, encontramos muchos logros y momentos destacados, como el amor, la unión familiar, la resiliencia y el apoyo brindado por Pauli, quien a su corta edad demostró una gran comprensión y empatía, me siento muy orgullosa de mi pequeña. Cada cambio de la bolsita de colostomía se convirtió en un acto de amor y cuidado hacia Nicolás. Pauli siempre acompañando ese momento cantándole a Nico y poniendose al lado con su muñeco (que también tenía bolsita) y lo cambiaba. 


Como familia, hemos crecido en amor, contención, paciencia, constancia y perseverancia. Hemos aprendido a afrontar las adversidades con unidad y gratitud. Aprendimos que nada es para siempre, todo pasa.


Nuestro consejo para quienes atraviesan una situación similar es aceptar ayuda, mantener la esperanza y centrarse en los pequeños momentos de felicidad y amor en medio de la adversidad, siempre destacar los positivo del día y continuar.


Nuestras metas principales son mantener la salud y la felicidad de nuestros hijos, asegurándoles que siempre estaremos para apoyarlos y amarlos incondicionalmente y que sepan que siempre se puede.