¿ Quieres conocer Biar y dejarte enamorar? ¿ Donde comer, alojarte y que ver , aquí te lo enseñamos⛰️
A tan solo 45 minutos del mar, el paisaje de Alicante se transforma radicalmente. El azul del Mediterráneo deja paso a los verdes infinitos de la Sierra de Mariola, el aroma a salitre se cambia por el de pino y romero, y en lo alto de un cerro, aparece la silueta imponente de uno de los castillos más bellos de España. Bienvenidos a Biar, un pueblo donde el tiempo parece haberse detenido en la época medieval y donde el silencio es el verdadero lujo.
Biar no es solo un destino, es un refugio. Es el lugar perfecto para quienes buscan perderse por calles empedradas, descubrir la historia de la frontera entre antiguos reinos y, sobre todo, conectar con una naturaleza salvaje y generosa.
No es una iglesia más; es una joya del siglo XV que domina el perfil del pueblo. Lo que más te va a impactar es su portada plateresca, una obra de arte tallada en piedra que parece un bordado delicado. En el interior, la sensación de paz es absoluta, pero es desde fuera donde se consiguen las mejores fotos, especialmente cuando la luz del sol incide directamente sobre la piedra y resalta cada detalle de su escultura.
Es el corazón espiritual de Biar y el punto de partida de todas sus tradiciones.
Subir al castillo es obligatorio. Declarado Monumento Nacional, esta fortaleza fue clave durante la Reconquista. Lo más impresionante es su Torre del Homenaje, de 17 metros de altura. Una vez dentro, levanta la vista para ver su famosa bóveda almohade de arcos entrecruzados; es una de las pocas que quedan en España y su estado de conservación es increíble.
Recorrer sus murallas te permite entender por qué Biar era una frontera inexpugnable, con una vista de pájaro sobre todo el valle del Vinalopó que te dejará sin aliento.
Vista del Castillo de Biar
⚠️ Nota :Esta situado donde la basilica de Biar
Para el final del día, reserva fuerzas para llegar al Mirador del Corazón. Es un rincón pensado para los amantes de la fotografía y el romanticismo. Se llama así por una escultura metálica en forma de corazón que enmarca perfectamente la silueta del castillo y la iglesia.
Ver el atardecer desde aquí, con el cielo tiñéndose de naranja y violeta mientras las luces del pueblo empiezan a encenderse, es una experiencia que justifica por sí sola el viaje. Es el "punto Instagram" por excelencia, pero con un alma que ninguna foto puede captar del todo.
Si hay algo que elevó nuestro viaje a otro nivel fue el alojamiento. Nos quedamos en Mas Fontanelles, una antigua masía tradicional situada en plena Sierra de Mariola, a las afueras de Biar. Olvida el ruido de los coches o el bullicio de la ciudad; aquí el único hilo musical es el sonido de la naturaleza.
Lo que hace que este lugar sea mágico es su ubicación estratégica. La masía se encuentra justo al lado de una fuente de agua natural. No te puedes imaginar lo que relaja estar en la terraza o en la habitación y escuchar el murmullo constante del agua brotando de la montaña. Es una terapia de desconexión inmediata.
Es el salón de casa de los biarenses. Esta plaza es el ejemplo perfecto de la arquitectura civil de la zona, presidida por el imponente edificio del Ayuntamiento (del siglo XVIII) y rodeada de casas señoriales. Es un lugar con una acústica especial y un ambiente muy auténtico. Te recomiendo sentarte en alguno de sus bancos de piedra para ver cómo la vida transcurre despacio, disfrutando del sonido de las campanas y del aire fresco que baja de la sierra.
Si hay algo que elevó nuestro viaje a otro nivel fue el alojamiento. Nos quedamos en Mas Fontanelles, una antigua masía tradicional situada en plena Sierra de Mariola, a las afueras de Biar. Olvida el ruido de los coches o el bullicio de la ciudad; aquí el único hilo musical es el sonido de la naturaleza.
Lo que hace que este lugar sea mágico es su ubicación estratégica. La masía se encuentra justo al lado de una fuente de agua natural. No te puedes imaginar lo que relaja estar en la terraza o en la habitación y escuchar el murmullo constante del agua brotando de la montaña. Es una terapia de desconexión inmediata.
En el pueblo hay varios barecitos y restaurantes a muy buen precio y que son parada obligatoria.
1. Restaurante La Façana (Plaza de la Constitución)
Es el sitio más emblemático por su ubicación. Comer en plena plaza, bajo la sombra de la iglesia, es un lujo.
Qué pedir: Sus gazpachos de Biar (un guiso tradicional con torta de pan ámue) son famosos en toda la provincia. También destacan sus revueltos y las tapas típicas de la zona. Es el lugar perfecto para sentir el pulso del pueblo mientras disfrutas de una cocina casera impecable.
2. Restaurante La Torreta (Hotel Villa de Biar)
Ubicado en una antigua fábrica textil rehabilitada, este restaurante ofrece una experiencia más refinada.
Qué pedir: Son expertos en combinar la tradición con toques modernos. Su arroz con conejo y caracoles es espectacular, hecho al fuego con ese sabor ahumado tan característico del interior de Alicante. Es el sitio ideal para una cena más tranquila y elegante.
Un blog sobre Biar no está completo sin mencionar su repostería artesana. Pásate por alguna de sus panaderías tradicionales para comprar:
Rollos de aguardiente o de anís.
Mantecados y almendrados.
Miel de Biar: Es una de las más puras de la zona; un tarro de miel de romero es el mejor souvenir que te puedes llevar
¿Qué te parece? Con esto ya tienes la guía de Biar cerrada con broche de oro: historia, vistas, el relax de la Masía Mas Fontanelles y la mejor comida de la zona.