Portugal
Portugal
Lisboa. Fachada de azulejos
Portugal es la cuna de grandes navegantes y del fado, la casa del bacalao y del corcho, la culpable de que los británicos sean adictos al té, la verdadera madre de la tempura… y la capital mundial de los azulejos. Oficialmente es la vieja Lisboa la ciudad más “alicatada” del mundo.
Fueron los egipcios los primeros en poner los azulejos de moda, los árabes los introdujeron en España, y a Portugal llegaron de la mano del rey Manuel I, que se enamoró tanto de los azulejos de la ciudad de Sevilla y de la Alhambra, que quiso cubrir con similares cerámicas su palacio en Sintra.
Desde entonces, han pasado más de 500 años y los azulejos se han convertido en todo un elemento decorativo y arquitectónico del país vecino. Son una aportación a la cultura, una expresión y un sello de identidad de Portugal.
Además de ser estético, descubrieron que aislaba del frío y de la humedad, y alicatar zócalos, iglesias, palacios, fachadas,…se convirtió en una moda práctica además de bonita.
Los primeros azulejos y maestros que llegaron al país eran sevillanos-trianeros, luego llegaron de Talavera,… y con el tiempo Portugal comenzó a fabricar sus propias losetas de barro cocido y esmaltado. La producción se centraba en Lisboa, en Oporto y en su vecina Vila Nova de Gaia.
Fuente: tecuentodeviajes.com