Salvador Allende encabezó el proyecto que buscó instaurar el socialismo por la vía democrática. Su programa de gobierno contempló la construcción de un Estado popular y una economía planificada de corte estatal, que finalizaría con el golpe de Estado de 1973.
Nacionalización de la minería del cobre.
Nacionalización de la banca.
Reforma agraria.
Promovió varias reformas sanitarias.
Reforma educativa. Reforma social.
Aumento de las pensiones mínimas al doble de la inflación.
Richard M. Nixon trató de poner fin a la guerra de Vietnam. Sin embargo, terminó prolongando la impopular guerra.
Uno de sus mayores logros fue mejorar las relaciones de EE. UU. con China y la Unión Soviética. Con Henry Kissinger, negoció las Conversaciones sobre Limitación de Armas Estratégicas en 1972 para controlar la carrera armamentística con la Unión Soviética.
En 1974, como resultado del escándalo de Watergate, renunció a su cargo, convirtiéndose en el único presidente en haberlo hecho.
Después del triunfo de la Revolución Cubana, América Latina y el Caribe se convirtieron en campo de batalla política entre el imperialismo yanqui aliado a las derechas locales y las fuerzas populares. Chile fue un caso emblemático, Allí la izquierda tenía una rica tradición de lucha, contaba con un combativo movimiento obrero y había tenido éxitos electorales. Tenía además un candidato, Salvador Allende que aunque no gozaba del respaldo de sectores de su propio Partido Socialista.
Las principales manifestaciones de los chilenos fueron las canciones, las canciones que ellos (Violeta Parra, Víctor Jara y Ana Gonzales) y más personas componían. Componían canciones para hacer entender que estaba en desacuerdo con el régimen militar de Pinochet.
Dentro de Chile comenzó a circular música clandestina de resistencia, como: Quilapayún, intiillimani.
Estos músicos buscaron recuperar la música folclórica tradicional chilena y fusionarla con los ritmos latinoamericanos, además de producir música de contenido social, que se le conoce como canción protesta. Se considera a Violeta Parra la precursora de todo este movimiento político-musical, aunque falleció en 1967, antes de que la Nueva Canción chilena tuviera una gran repercusión.
En estos acontecimientos que nos han mostrado en el video nos damos cuenta que ninguna guerra conlleva algo bueno y que siempre va a a ver desastre después de eso por eso es que la única manera que en realidad se pueden arreglar las cosas y llegar a un acuerdo es con el dialogo es la mejor manera de afrontar o decidir las cosas
Víctor Lidio Jara Martínez (1932-1973), conocido como Víctor Jara fue un músico, cantautor, profesor, escritor, y director de teatro chileno. La figura de Víctor Jara es un referente internacional de la canción protesta, aunque él nunca se sintió del todo identificado con esa definición. Fue uno de los más emblemáticos del movimiento músico-social llamado «Nueva canción chilena», y uno de los pilares en la música latinoamericana. Tras el golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre 1973, Jara fue detenido por las Fuerzas Armadas de la dictadura militar recién establecida, debido a su militancia en el Partido Comunista de Chile. Fue torturado y asesinado en el antiguo Estadio Chile, que con el retorno de la democracia fue renombrado «Estadio Víctor Jara».
Nació en Toco, una oficina salitrera cercana a Tocopilla, en 1925. En la década de 1930 se trasladó con su familia a vivir a esta última ciudad. Posteriormente se trasladó a vivir a la población Bulnes en Renca, Santiago. Se casó con Manuel Segundo Recabarren Rojas. Se hizo militante del Partido Comunista a los 17 años, partido que dejó alrededor de 2002. En diciembre de 2016, Ana fue internada en el Hospital San José por una insuficiencia respiratoria. Desde entonces su salud decayó considerablemente. El 10 de febrero de 2017 a los 91 años, la música Ana Tijoux y su banda le brindaron un concierto íntimo, en el que interpretaron la canción «Sacar la voz». González falleció el 26 de octubre de 2018 en el Hospital San José, en Santiago, a los 93 años. Su velorio fue realizado en su domicilio, en forma de fiesta según su propia voluntad, donde se hicieron presentes varios cantantes para homenajearla. El 28 de octubre se realizaron sus funerales.
El régimen que comenzó en Argentina con el golpe de Estado de 1976 fue en particular uno de los que llevó más lejos los niveles de represión. El régimen aplicó sus conocimientos aprendidos en la Escuela de las Américas de Panamá y en la llamada «escuela francesa» con el objetivo de eliminar físicamente a todo disidente para evitar que, en un futuro, estos adversarios pudieran volver de manera legal a la arena política, tal como había ocurrido con Juan Domingo Perón. Desde el punto de vista político, Argentina se había caracterizado desde la caída de Perón en 1955 por altos niveles de inestabilidad política, situación que se profundizó luego del golpe de Estado de 1966, cuando se intensificaron las acciones de los movimientos guerrilleros. Sin embargo, los conflictos dentro del movimiento popular, el boicot constante de los sectores de la oposición política, la influencia de la política exterior norteamericana y finalmente la muerte del conductor, cercenaron esta posibilidad y abrieron paso a la ejecución de un nuevo golpe de Estado.
En ese contexto políticamente convulsionado, María Estela Martínez de Perón había anunciado la convocatoria a elecciones para octubre de 1976. Sin embargo, un conjunto de fuerzas cívico-militares decidieron en marzo de ese año que el comandante general del Ejército, Jorge Rafael Videla, junto al comandante general de la Armada, Emilio Massera, y el de la Fuerza Aérea, Orlando Agosti, procedieran a hacerse cargo del Gobierno, tal como lo expresaban en el Acta para el «Proceso de Reorganización Nacional», y el Acta que establecía el propósito y los objetivos de la dictadura, dado a conocer el mismo día del golpe. El 25 de marzo de 1976 comenzaron por encarcelar a Isabel Martínez de Perón así como a numerosos dirigentes políticos. Los niveles de represión de la dictadura argentina llegaron tan lejos que se habló de un «método argentino», que incluyó secuestros, torturas en centros clandestinos de detención, la desaparición forzada de treinta mil personas .
En la actualidad de ha recuperaron la identidad de 119 nietos que habían sido apropiados durante la dictadura y su historia falsificada.
Qué se recuerda La Noche de los lápices, Se recuerda como "La Noche de los Lápices" al secuestro de diez estudiantes secundarios platenses llevados adelante por la policía de la provincia de Buenos Aires en la ciudad de La Plata la noche del 16 de septiembre de 1976 como represalia al reclamo de los jóvenes por el boleto estudiantil gratuito. Los secuestros, las torturas y las desapariciones ocurridas hace hoy 43 años pasaron a la historia como un anticipo del terrorismo de Estado aplicado por la última dictadura militar (1976-1982). Seis de los diez estudiantes secuestrados continúan hoy desaparecidos. Ellos son María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Horacio Ungaro, Claudio de Acha, Daniel Racero y Francisco Muntaner.
De acuerdo con la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) creada en 1983 por el gobierno de Raúl Alfonsín para investigar las violaciones a los derechos humanos, los secuestros se realizaron para combatir "la subversión en las escuelas" y fueron planificados por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército Argentino. La ejecución del plan corrió por cuenta de la policía bonaerense que entonces estaba al mando del general Ramón Camps y del comisario Miguel Etchecolatz, director de investigaciones de esa fuerza. Según la CONADEP, se cree que los seis estudiantes que continúan desaparecidos fueron torturados en distintos centros clandestinos de detención y ejecutados en enero de 1977. El hecho se hizo conocido públicamente como "La Noche de los Lápices" luego del testimonio que brindó Pablo Díaz, uno de los jóvenes sobrevivientes, durante el Juicio a las Juntas Militares que se realizó en 1985.
Qué se recuerda La Noche de los lápices, Se recuerda como "La Noche de los Lápices" al secuestro de diez estudiantes secundarios platenses llevados adelante por la policía de la provincia de Buenos Aires en la ciudad de La Plata la noche del 16 de septiembre de 1976 como represalia al reclamo de los jóvenes por el boleto estudiantil gratuito. Los secuestros, las torturas y las desapariciones ocurridas hace hoy 43 años pasaron a la historia como un anticipo del terrorismo de Estado aplicado por la última dictadura militar (1976-1982). Seis de los diez estudiantes secuestrados continúan hoy desaparecidos. Ellos son María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Horacio Ungaro, Claudio de Acha, Daniel Racero y Francisco Muntaner.
De acuerdo con la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) creada en 1983 por el gobierno de Raúl Alfonsín para investigar las violaciones a los derechos humanos, los secuestros se realizaron para combatir "la subversión en las escuelas" y fueron planificados por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército Argentino. La ejecución del plan corrió por cuenta de la policía bonaerense que entonces estaba al mando del general Ramón Camps y del comisario Miguel Etchecolatz, director de investigaciones de esa fuerza. Según la CONADEP, se cree que los seis estudiantes que continúan desaparecidos fueron torturados en distintos centros clandestinos de detención y ejecutados en enero de 1977. El hecho se hizo conocido públicamente como "La Noche de los Lápices" luego del testimonio que brindó Pablo Díaz, uno de los jóvenes sobrevivientes, durante el Juicio a las Juntas Militares que se realizó en 1985.