Áreas Forestales: En los bosques encuentran una gran variedad de flores silvestres para polinizar. Los huecos de árboles y otros refugios naturales son utilizados para la construcción de colmenas salvajes.
Zonas Agrícolas: Son esenciales para la polinización de cultivos (frutas, verduras y otras plantas). Los apicultores colocan colmenas cerca de zonas agrícolas para mejorar el rendimiento de los cultivos.
Jardines Urbanos y Suburbanos: Aprovechan jardines, parques y otras áreas verdes donde cultivamos flores y plantas ornamentales.
Praderas y Pastizales: Las flores silvestres las utilizan para recolectar néctar y polen.
Pesticidas y Herbicidas: El uso de pesticidas y herbicidas en la agricultura es una de las mayores amenazas para las abejas melíferas.
Pérdida de Hábitat: La urbanización y la deforestación, por ejemplo, reducen los hábitats naturales para las abejas melíferas.
Parásitos y Enfermedades: Los ácaros Varroa, el escarabajo de la colmena, y enfermedades como la Loque americana y la Loque europea, enfermedades bacterianas, pueden devastar las colonias de abejas.
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Cambio Climático: Las alteraciones en el clima afectan a la disponibilidad de flores y al tiempo de floración, lo que puede afectar a las actividades de las abejas.
Monocultivos: Los grandes monocultivos pueden crear desiertos de alimentos para las abejas, ya que a menudo carecen de la diversidad floral necesaria para su dieta.
Contaminación: La contaminación ambiental, incluyendo la contaminación del aire y el agua, puede tener efectos negativos en la salud de las abejas.