La Segunda Guerra Mundial fue una contienda que dejó amplias consecuencias en todos los aspectos de la vida humana. Social, económica y políticamente dejó a un mundo devastado, provocó conflictos posteriores y la pérdida significativa de vidas humanas. Cambió el rumbo de la historia, y los resquicios de este conflicto siguen perviviendo hoy en día.
Las pérdidas humanas como consecuencia de la guerra fueron muy elevadas; su monto total puede situarse alrededor de sesenta millones de personas. En esta cifra va incluido un elevado número de civiles no combatientes muertos como consecuencia directa de ella. La dificultad de dar cifras definitivas nace de la mortalidad como consecuencia de los sufrimientos, el hambre y las enfermedades padecidas durante estos años
Tras la finalización de la guerra y en previsión de que pudieran ocurrir otros sucesos semejante se formaría una conferencia internacional en la que participarían alrededor de 50 países y que terminaría por generar la actual Organización de las Naciones Unidas, en sustitución de la fallida Sociedad de Naciones instaurada tras la primera Guerra Mundial.
La ONU surgiría pues con el objetivo de mantener la paz internacional, provocar relaciones positivas y amistosas entre los países, auspiciar una cooperación internacional y impulsar los esfuerzos de las diferentes naciones para lograr cumplir con dichos propósitos.
En diciembre de 1948 publicarían la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en que se estipulan una treintena de artículos que establecen los derechos básicos de todo ser humano, los cuales deben ser respetados a nivel internacional
La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto muy virulento y con gran impacto en todo el entramado de la sociedad, incluyendo el ámbito económico e incluso el urbanístico. Y es que durante la guerra muchas ciudades fueron prácticamente barridas del mapa, perdiendo por ejemplo Varsovia cerca del 80% de sus edificios y debiendo ser reconstruida.
Además de ello las comunicaciones y la industria europea (con la excepción de la armamentística, que tuvo un gran desarrollo) habían caído, algo que generaría un gran nivel de pobreza. Los bienes y servicios prácticamente desaparecieron.
También la agricultura se resintió: se perdieron muchas cosechas y en algunos territorios los campos estaban incluso plagados de minas. Ello generó hambruna y provocó un aún más elevado número de muertes.
Afortunadamente Estados Unidos aprobaría el denominado Plan Marshall, el cual contribuyó a aliviar el estado de la Europa de la posguerra y a regenerar su economía.
A pesar del gran número de vidas que se perdieron, países como Estados Unidos consiguieron que el término de la guerra les resultara favorable, consiguiendo convertirse en la mayor potencia del mundo. Asimismo, la Unión Soviética consiguió anexionarse una gran cantidad de territorios, a pesar de que su economía nunca sería tan buena como la norteamericana.
Estando las potencias europeas prácticamente destruidas, se terminarían por constituir dos grandes bloques de países o bien anexionados o bien aliados que generarían dos bloques ideológicos claramente diferenciados y con el tiempo confrontados, represantados por las dos superpotencias que quedarían: el bloque capitalista encabezado por EEUU y el comunista de la URSS. Principalmente el primero lo conformarían la mayoría de países del Oeste de Europa, mientras que el segundo ocuparía la mayoría de la Europa del Este.
El fin de la guerra trajo consigo una reestructuración de las fronteras de numerosos países, así como la creación de algunos nuevos. Por ejemplo Alemania sería dividida en cuatro bloques correspondientes a Rusia, Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Rusia anexionó Estonia, Letonia y Lituania, junto a parte de la citada Alemania y Polonia.
Austria y Checoslovaquia volvieron a ser independientes, así como Albania. China recuperaría de manos de Japón todos sus territorios ocupados durante la guerra. Italia perdería todas sus colonias. EEUU se quedaría con parte de Alemania, numerosas islas en el Pacífico. Corea se dividiría en Norte y Sur, siendo la primera soviética y la segunda americana.
Además de estos y otros cambios, probablemente el más relevante y conocido es la creación del Estado de Israel, siéndole otorgado al pueblo judío una parte del territorio hasta entonces perteneciente a Palestina y incluyendo la ciudad de Jerusalén, pese a que desde entonces han existido grandes conflictos entre Israel y Palestina.
Poco a poco colectivos hasta entonces invisibilizados como el de la mujer o las minorías étnicas empezarían a ir adquiriendo mayor relevancia.
En el caso de las mujeres, el reclutamiento de los hombres para la guerra hizo que al igual que en la Primera Guerra Mundial fueran las féminas las que tuvieran que llevar a cabo tareas hasta entonces consideradas masculinas, algo que poco a poco haría que se vieran más válidas y que los movimientos feministas fueran cada vez consiguiendo mayor poder, hasta el punto de lograr el sufragio femenino en cada vez más territorios. En el caso de las minorías étnicas, el proceso fue más lento.