HIPÓLITO ELIO INFANTE NOVOA
(Hermano Elio Gustavo)
* 13 agosto de 1940 + 16 de junio 2012
Elio vio la luz de este mundo en la Provincia cubana de Camagüey. En el norte de la misma se encuentra la Bahía de Nuevitas y la ciudad del mismo nombre, una de las bahías más notables de la Isla de Cuba, rodeada de una bella vegetación, que cubre los cerros que la rodean. La ciudad de Nuevitas es un puerto natural de gran belleza, siendo uno de los primeros en ser poblados por los españoles, al ser descubierta América. En ese bello entorno de mar, pintado de azules y rodeado de verdes montañas, se encontraba el hogar natal del Hermano Hipólito Elio Infante Novoa. Sus padres fueron el señor Eduardo Infante y su señora esposa, Benita Novoa; ambos nativos y vecinos de Nuevitas
En Nuevitas no hubo ninguna obra del Instituto, la ciudad era visitada por alguno de los Hermanos que iban en búsqueda de jóvenes que quisieran servir al Señor, por medio de la educación. Entre esos jóvenes se encontraban dos primos de Elio, como novicios menores y uno mayor, que ya era Hermano, aunque más tarde se retiraría.
Santa María del Rosario. Elio, primero de izquierda a derecha. El Hermano Adalberto Aranda, de hábito.
Santa María del Rosario fue una hermosa finca construida por los Hermanos para alojar las casas de formación del Distrito de Cuba. En ella estaban el Noviciado Menor, el Noviciado, el Escolasticado y la casa de la Sagrada Familia, o sea los Hermanos ancianos que, a la vez atendían una escuela primaria para los hijos de los habitantes que rodeaban la finca.
Elio llegó a esta casa, de amplias instalaciones escolares, propias para cada etapa de formación, así como campos de juego, huerta de mangos, etc. Elio se distinguió por ser muy buen pelotero, un excelente pitcher. Ahí tuvo como Hermano Director al Hermano Bernardino María y al Hermano Luis Briñas.
Elio entró a Santa María del Rosario, a la casa del Aspirantado, haciendo los últimos años de su bachillerato. En 1957–1958 la casa del Noviciado no se había abierto aún y Elio, así como Héctor Riera y Francisco Surroca, fueron enviados al Noviciado de Nuestra Señora de Guadalupe, del Distrito de México. Llegaron en los primeros días de noviembre de 1957 para iniciar su Postulantado.
La Toma de Hábito de Elio y de sus dos compañeros fue el 24 de enero de 1958, llamándose como Hermano Elio Gustavo. El 4 de septiembre de 1958 regresó como fundador del Noviciado cubano, que se inició ese mes de septiembre; vivió ese tiempo de gracia con entusiasmo y entrega y profesa en el mes de diciembre de 1959.
Pronto la inestabilidad de la Isla de Cuba, por la Revolución Castrista, hace que las casas de formación se refugien en Centroamérica, ya que el Distrito Lasallista de Panamá les ofreció asilo; en el caso de Elio fue la Providencia, en Honduras, pero pronto lo encontremos en el Escolasticado de Coyoacán, donde terminará sus estudios de Normal básica.
Acapulco:
Llegó a este bello puerto en agosto de 1962, junto con otro compañero cubano, para ser ambos maestros de la Primaria. Él mismo escribió: “Haciendo un poco de historia, recuerdo que llegué a los 22 años, venía de la ciudad de México a este hermoso Puerto de Acapulco; estaba lleno de ilusiones y sueños por realizar. Se me encomienda una clase de cuarto año de Primaria, con 62 niños. Poco puedo decirles, pero hubo momentos difíciles de desveladas, preparando las clases, con sobresaltos, como todo maestro novato pero, todo fue satisfactorio.
Una gran ventaja que tuve fue tener un tutor que me guio; era un tutor de muchos quilates, el Hermano Roque, que se ganó mi admiración por su sabiduría autentica, su virtud acrisolada y su entrega total a la nobilísima labor de enseñar y educar.
Más tarde y, ya con algo de experiencia educativa, me tocó sustituir al Hermano Roque en la coordinación de la Primaria; ahí sentí la poderosa influencia de los Hermanos y de los Maestros y, en una forma especial, de las familias.
Mi ideal fue: servir, servir siempre al Colegio, a Acapulco, a Guerrero, a nuestros semejantes y, sobre todo, a los alumnos que habrán de juzgarme y de perdonar las faltas y, que de seguro nos superarán, en cuanto a cualidades que han desarrollado.
El tiempo pasa, y vienen nuevos cambios en el Colegio: el Hermano Manuel Padilla, Hermano Director de ese tiempo, es cambiado y le toca tomar la Dirección del Colegio al Hermano Hipólito Elio Infante Novoa, era el curso escolar 1972–73, cargo que desempeñará hasta julio de 1984. Trece años de fecunda labor educativa a favor de cientos de niños y jóvenes.
Una de las características principales, como Director y como persona, fue su capacidad de relación con las personas: era una personalidad cálida, abierta, sensible a las necesidades de las personas; tenía una plática interesante y capaz de cautivar la atención de quienes le escuchaban..
Como educador era muy atento a las necesidades escolares, manifestadas por los maestros y los coordinadores de sección, con los que hacía equipo, tanto para implementar cambios, como para realizar innovaciones en el área educativa. Siempre se apoyó mucho en la comunidad de Hermanos, como en algunos de los maestros, principalmente en el Señor Fidel Méndez, quien llevó las relaciones con las autoridades educativas, la documentación del departamento escolar y fue guía e inspiración de muchas de las actividades artísticas que se realizaron.
Siempre atento a las nuevas corrientes pedagógicas, así como a la adquisición de habilidades, por parte de los maestros, ideaba cursos para el mejoramiento del personal, contactaba a los conferencistas y maestros, pero siempre tuvo la necesidad de otra persona que les dieran forma a esos cursos y los organizara en sus detalles prácticos, lo mismo pasaba con las actividades artísticas y deportivas. En los Hermanos Coordinadores, generalmente encontró ese apoyo, igualmente en el Hermano Roque y en el Señor Méndez. Para él era una necesidad expresada, tener una persona que le cuidara los detalles, siendo él mismo muy detallista, pero carecía de conocimientos literarios y de doctrinas pedagógicas.
El director:
Como responsable de una institución educativa, el Hermano Elio era muy organizado y, una de sus grandes cualidades fue su capacidad de relación, pues era cercano a las personas, atento y amable.
Procuró siempre llevar un proceso de mejoras, tanto materiales de la institución, como académicas.
Tenía en momentos un carácter explosivo, pero había que conocerlo, pues eran solo explosiones momentáneas, que una vez pasada la tormenta, escuchaba razones, dialogaba y se podía trabajar muy bien con él. Siendo coordinador de la Secundaria y Preparatoria, cuando se le presentaban algunos asuntos, que no había previsto, o bien que eran determinaciones que se tenían que tomar y, él solo aprobar, venían esos exabruptos; el Hermano Roque, que bien lo conocía, decía: déjenle el problema sobre el escritorio, una vez expuesto, al rato se calmará, lo volverá a leer y aprobará o iniciará un diálogo que ayude a la solución del problema.
En Acapulco cultivó muchas amistades, tanto con los miembros de la Sociedad de Padres de Familia como con las familias españolas y, en el ámbito social fue invitado a participar en el Club Rotario del Puerto y en el Comité del Centro de Convenciones de Acapulco.
En el colegio La Salle procuró mejorar los edificios, construyó dos grandes salones de clase para la secundaria, un salón de actos para unas 120 personas, dos salones para la enseñanza del inglés, por niveles; esto fue en 1974. Mejoró las instalaciones deportivas: un nuevo campo de fútbol, donde era una barranca, una cancha de basquetbol techada, hoy gimnasio y, su última obra fue la construcción de la sección Preparatoria: amplios salones, el único problema fue la orientación que permitiera una mejor ventilación.
Dos actividades en las cuales el Hermano Elio puso gran dedicación fueron las inauguraciones deportivas, en las cuales participaban más del 80 % de los alumnos; procuraba traer alguna figura importante del fútbol nacional, como Borja etc. Pedía que los equipos siempre estuvieran muy bien uniformados y que el Colegio contara con todo el material deportivo necesario. La segunda actividad era la Fiesta de las Madres, un festival artístico-deportivo, en el que participaba toda la escuela y era muy gustado por toda la ciudad.
El festejo de los 15 años de fundación del Colegio fue celebrado con gran lujo de detalles, de muy buen gusto artístico, realizado en el Centro de Convenciones de Acapulco, llenando el gran salón Teotihuacán. Las actividades artísticas ahí presentadas eran fruto de la propia enseñanza del canto y de la coral, de los grupos artísticos, de gimnasia y de baile.
El concurso de canto, en el décimo quinto aniversario, además de una gran calidad en su presentación, tuvo como jurado a Don Pedro Vargas. En todos había alguna figura notable de la canción y, cada una de las justas tenían sus aspectos de superación, con respecto a la anterior.
Su relación con los alumnos:
Como maestro, era exigente pero, a la vez muy cercano a sus alumnos; cultivó muchas amistades entre ellos, que perduraron.
Como Director, tenía tres grupos: el primero, que era muy cercano, lo integraban alumnos que visitaban con frecuencia la dirección, platicaba con ellos, había una cierta familiaridad, algunos le pedían que les pagara el loche, él siempre les hacía algún regalo en su cumpleaños, ese era el grupo de los íntimos. Un segundo grupo eran aquellos alumnos que tenían algún problema académico y él se interesaba por ellos, le pedía a los coordinadores que tuvieran un seguimiento mayor, cuando no lograban salvar sus materias, era muy difícil que aceptara que tenían que repetir semestre, o bien, dejar la escuela; los defendía, hasta que se percataba que la ley de educación era la que se tenía que respetar; siempre procuraba que tuvieran otras oportunidades. El tercer grupo eran muchachos indiferentes hacia la Dirección de la Escuela, sin problemas académicos y sin una cercanía de amistad hacia el Director.
COMUNIDAD DE HERMANOS 1978- 1979
HH. ARIEL HUERTA, FRANCISCO JAVIER DUARTE, J. IGNACIO ALBA, ELIO INFANTE, JUAN JOSÉ MARTÍN DEL CAMPO, ROQUE VALENZUELA, ANTONINO RAMÍREZ, JUAN MANUEL ARCE Y GENARO MAGALLANES
Director de la Comunidad de Hermanos era comprensivo, atento ante las necesidades de los Hermanos, generoso y cercano, aunque no tenía una intimidad, ya que con la mayoría guardaba su distancia y no era comunicativo respecto a sus actividades fuera del ámbito comunitario y escolar.
Propició mucho la renovación litúrgica en la comunidad, que era promovida por el Hermano Gabriel Sarralde y siempre lo apoyó económicamente para la renovación de los cantos, para adquirir algunos de los libros de colores: amarillo, azul, verde, café… Además, en las Eucaristías de comunidad siempre había renovación, apoyada principalmente por dos sacerdotes: el Padre Ángel Martínez y el Padre Herman.
Con los maestros se hacía presente ante alguna dificultad, dialogaba cuando había un problema, respetando la opinión del Hermano Coordinador; fue muy estimado por los docentes.
En una comida de despedida que le hicieron los exalumnos, expresa sentimientos de una profunda gratitud: Gracias, gracias a todos ustedes, amigos, por la gallarda lección de amistad, sinceridad y comprensión que hoy me brindan, con ella ustedes se honran a sí mismos.
Gracias a todos ustedes porque me brindaron su apoyo, su estímulo, su confianza; he disfrutado de su gentileza, he aprendido de su claro talento, y he tenido la fortuna de afirmar cada día más, su fraternal amistad”[1]
Un exalumno, hoy médico y miembro activo de la sociedad acapulqueña, nos trae una reseña sobre la figura del H. Elio, que él percibió, desde que siendo niño entró al Colegio La Salle: Conocí al Hermano Elio en el año de 1969, cuanto ingresé al Colegio La Salle, a sexto de primaria, a la edad de nueve años. La administración del colegio no estaba segura de mi ingreso a ese grado con esa edad, dado que, finalmente llevaba mis documentos al corriente y mi promedio no era objetable, me permitieron el acceso. En ese tiempo el Hermano Elio era coordinador de primaria, el cambio de escuela hizo que mis notas bajaran, en casa no hubo mayor presión, yo seguía leyendo lo que quería leer y mi descenso había sido de 90s. a 80s., por lo que mis padres no se preocuparon.
En algunas ocasiones pude platicar con el Hermano Elio, siempre atento, le divertía que le preguntara por libros que normalmente no leían compañeros de mi edad o de mi grupo, que todos eran dos a tres años mayores que yo. En esa época me convertí en un ladrón de libros; la biblioteca del Colegio La Salle no prestaba libros a domicilio, lo que me parecía totalmente injusto y, como era mucho más fácil extraerlos que devolverlos, tengo que confesar que sustraje algunas docenas de ejemplares de la misma, desde Salgari, hasta Alexis Carrell, pasando por Verne, Víctor Hugo, Dumas, algunos cuentos de Ciencia Ficción; en fin, puedo decir que en reparación, espero pronto donar algunos cientos de ejemplares de mi biblioteca personal (el papel se ha vuelto obsoleto). Jamás me atreví a decirle al Hermano Elio que me llevaba algunos de los libros que me recomendaba. Cuando salí de Preparatoria, el Hermano Elio seguía como Director del Colegio. Fui a estudiar medicina a la Universidad La Salle y, cuando regresé a Acapulco, lo visité para plantearle un proyecto: la creación de los Servicios Médicos Lasallistas en el Colegio y hacer una plaza permanente para Servicio Social. Salubridad me comisionó, sin goce de sueldo y el Colegio me adoptó como maestro de tiempo completo. Fui titular de segundo y luego de tercero de prepa. Durante ese año de servicio social me casé con mi esposa Cecilia (quien falleció hace once años) y tuve la fortuna de contar con la presencia solidaria del Hermano Elio en la ceremonia religiosa, auxiliando al Arzobispo, Rafael Bello, que ofició la misa. Aún conservo casi intacto el juego de cubiertos de plata que el Hermano Elio me regaló, en nombre del colegio. Tomé una semana de vacaciones extras, para irme de luna de miel.
Poco tiempo después, ya cumplido el servicio social, tuve que disculparme con él y abandonar la institución; la intensidad de mi desarrollo profesional como médico, no me permitía combinarla con la docencia.
El Hermano Elio me otorgó, en su momento, la carta de liberación de mi servicio social y me titulé de mi primera carrera: Médico Cirujano. Siempre tuvo tiempo de platicar y orientarme, darme consejos y ser generoso y solidario. Los grupos de exalumnos que persisten de esas generaciones lo recuerdan con cariño y admiración; frecuentemente nos reuníamos para desayunar con él, recuerdo haberle enviado mi primera novela: “Más allá del tiempo” y recibir halagadores comentarios.
Sentimos mucho cuando se fue. Es claro que dejó huella en muchos de nosotros. Cuando tienes la oportunidad de tratar con jóvenes, tienes, de alguna manera la responsabilidad de moldearlos. Del Hermano Elio aprendí que no había nada que no se pudiera resolver con una sonrisa, con generosidad y realizando una buena negociación. Aprendí también los valores de la amistad y el deseo de superación constante y la búsqueda de la excelencia. Hombre afable y estricto a la vez. Pero, ante todo, buen amigo.”[2]
Una característica del H. Elio fue lo difícil que le era desprenderse, cada vez que fue cambiado. Él mismo escribió lo siguiente: “Me retiro temporalmente, no para descansar, sino para seguir iluminando el espíritu y fortalecer mi vocación de educador. He necesitado de un supremo valor para arrancarme la nostalgia que me produce dejar el Colegio y a todos ustedes; las voces del cariño que les profeso son muy hondas y profundas…”[3]
Por los caminos del saber:
El Estudiante y su preparación académica.
Estando en Acapulco comienza sus estudios de Normal Superior, cursando la licenciatura en Geografía y, una vez obtenido este título va a iniciar una serie de estudios que le van a permitir tener un amplio conocimiento, tanto en ciencias religiosas como en ciencias profanas.
Terminada su labor como Director del Colegio La Salle de Acapulco, los Superiores pensaron en darle dos años de estudio y descanso, después de esos largos años de trabajo en la costa de Guerrero.
En la revista la Salle de México Norte se lee: Formación permanente en el extranjero: el sábado 10 de agosto salió el Hermano Elio Infante a Miami, para visitar a su familia unos días; posteriormente partirá a Europa. Seguirá cursos de Catequesis, durante un año, en el Lumen Vitae, en Bruselas.[4] Estos cursos se prolongaron por un año más para poder obtener la licenciatura en Sociología religiosa.
El inicio de su estudio no fue fácil; contaba con un francés rudimentario, algo comprendía, pero no lo hablaba, le llevó el primer semestre poder comunicarse corrientemente, aunque siguió sus clases normales, traduciendo apuntes de clase que los maestros le facilitaban y aprovechando la ayuda valiosa de Hermanos españoles que le facilitaron el aprendizaje, tanto de las materias como del idioma. Durante su estancia en el viejo mundo aprovechó las vacaciones grandes para conocer algunos países de Europa.
Siendo Director de Guadalajara estudió la licenciatura en Ciencias Religiosas, en ULSA México, en la modalidad semipresencial, sacrificando muchos fines de semana y sus vacaciones, para la realización de estos estudios.
Más tarde obtiene de ULSA Obregón la Maestría en Educación y, en Monterrey, en la sede de la Universidad Iberoamericana, la Maestría en Desarrollo Humano, que ya no disfrutó, porque a pocos días de haberse graduado terminó su carrera terrestre, al ser llamado a la Casa del Padre.
La Perla Tapatía:
El Colegio Febres Cordero había dejado el viejo edificio de República para trasladarse, en ese tiempo, a las orillas de Guadalajara, en terrenos de Huentitán el Bajo. La construcción se fue haciendo con grandes sacrificios y privaciones. Primero fue el edificio de la Secundaria, construido en 1975 y, desde el mes de septiembre de ese año, inicia la sección de Secundaria en esas instalaciones, por la mañana y la E.P.O. por la tarde.
En los primeros meses de 1984 se traslada todo el Colegio a los nuevos terrenos, en la Colonia Lomas de Independencia, en la calle Eutimio Pinzón, número 445.
El Hermano Elio llegó como Director a esta obra en 1986 y permanecerá en ella hasta 1994, un período de ocho años que dio buenos frutos.
Un cuento de hadas hace transformaciones grandiosas en el entorno donde se realiza, eso fue lo que pasó un poco en el Febres; sus alrededores eran establos, donde se veía pastar vacas, oír sus mugidos y oler, por las mañanas y las tardes la leche y, también sus desechos… era un ambiente bucólico, separado del Colegio solo por cercas de alambres de púas.
Poco a poco se incrementan los árboles en la finca del Colegio, se adquieren nuevos terrenos, que eran de los dos establos. Con esto, las vacas y becerros desaparecen de la vista de los alumnos, de ese campo que los alumnos llamaron “El potrero”. Un patio de honor surge, ciertamente, transformando algunas canchas de básquet, en una bonita explanada, que seguirá con su función de patio de recreo pero, ahora de futbolito. Con el tiempo se construye una cancha techada, que constituirá un salón de usos múltiples, que contará con un foro, que ha sido empleado de capilla, teatro, salón de graduaciones y, su primera finalidad: cancha de juego de basquetbol, con su tablero electrónico y sus espacios bien definidos, para los dos deportes que ahí se practican: Básquetbol y Volibol.
La cancha uno, se convertirá en un campo empastado, con sus graderías para el público; las otras dos canchas de juego de fútbol contarán con pasto mientras no llegue el inverno o la sequía. A estas instalaciones hay
que agregar el remozamiento de las canchas de básquetbol
[1] Escrito personal de Elio encontrado en su archivo.
[2] Carta del Dr. Enrique Caballero Peraza. Noviembre 2016
[3] Discurso durante una de las comidas de despedida ofrecidas al H. Elio por los exalumnos.
[4] La Salle en México Norte, Septiembre de 1984
La sección Primaria también fue remozada y surgió un nuevo edificio para la Sección Preparatoria, al lado poniente de la Secundaria. En 1993, veinte años después de su fundación, la Preparatoria cambia su incorporación a la Universidad de Guadalajara y dejará de llamarse Escuela Preparatoria de Occidente, para ser la Preparatoria Febres Cordero, incorporada a la D. G. B. (Dirección General de Bachilleratos) de la Secretaría de Educación Pública.
“La presencia del Hermano Elio va ser especialmente en la Secundaria, ya que en las otras secciones existía un Hermano Coordinador. Fue muy estimado por los alumnos, en especial por su grupo de alumnos cercanos e íntimos, de los cuales algunos de ellos fueron sus ahijados y, también les ayudó en sus estudios superiores.
COMUNIDAD DE GUADALAJARA
HH: LUIS VALDIVIA, JOSÉ MANUEL RAMÍREZ, ANTONIO PÉREZ, FERNANDO CARRILLO, ALFONSO CENDEJAS, ELIO INFANTE Y JOSÉ DE JESÚS LÓPEZ
El Hermano Elio era un hombre notable por su gran capacidad de relación, su experiencia pedagógica y por su presencia en el medio escolar.”[1]
Instituto La Salle de Chihuahua
1994. Chihuahua, la muy noble y leal ciudad le espera, siendo un ambiente, tanto físico como humano, totalmente diferente pero, el Hermano Elio va a caer muy bien en la sociedad chihuahuense, gracias a su gran don de gentes y su capacidad de relación.
El Hermano Elio durante 8 años consecutivos dirigió el Instituto La Salle de Chihuahua, trabajando de manera conjunta con la sociedad de padres del mismo, enfatizando, aún más, por elevar el nivel académico, cultural y deportivo del colegio. Cuando se inició el proyecto de la Universidad él fue uno de los precursores en la fundación de la Universidad La Salle.
Durante la gestión del Hno. Elio, como director del Instituto La Salle de Chihuahua, se ampliaron las instalaciones de preescolar, secundaria y preparatoria; se construyeron las dos canchas de fútbol rápido, el centro audiovisual, la biblioteca y el centro de computación. En el periodo de 1994 al 2001, el Colegio tuvo un crecimiento muy considerable en la matrícula: de 1,700 pasó a 2,400 alumnos y se recibieron numerosos reconocimientos por las actividades escolares y extraescolares.
Su trabajo en favor de los pobres fue por medio del apoyo y la multiplicación del número de misioneros y de pueblos a visitar, realizando un buen trabajo de promoción humana y de evangelización, además de dirigir 8 generaciones de alumnos que egresaron durante el tiempo que ejerció como director.
Su relación con los Hermanos de la Comunidad fue cercana, siempre generoso para acudir a resolver sus necesidades, cercano a los Hermanos Visitadores, atento y servicial hacia los maestros, cercano a los coordinadores de sección, en quienes veía a los realizadores de sus ideas e intuiciones pedagógicas y guardianes de la disciplina escolar.
Le gustaba hacerse presente en las actividades deportivas y culturales de los alumnos, así como llevar una relación informal con muchos de ellos; era estimado por el alumnado, aunque siempre se hizo rodear de un círculo de algunos de ellos, que fueron más cercanos a él pero, no por eso los demás se sentían no tomados en cuenta.
En el Heraldo de Chihuahua lo describen así: “Elio Infante fue un hombre zurdo, de inteligencia destacada, carácter fuerte, con grandes virtudes, como la nobleza, generosidad, humildad, sencillez y carisma, siempre dispuesto a ayudar, en especial a quien se encontraba en dificultades. Poseedor de grandes amistades en Chihuahua; entre sus más allegados figuraban la señora Martha Prieto de Ramos, Vicky y Daniel Méndez, Isela y José Lerma, Paty y Víctor Cruz, Laura y Matías Mesta, Lupita y Javier Rascón y Patricio Martínez García, así como muchas familias más, que han formado parte del Instituto La Salle.
Un hombre muy querido por quienes tuvieron oportunidad de conocerlo, llevando siempre una excelente relación con autoridades civiles y eclesiásticas. Así fue el Hermano Elio Infante Novoa, a quien sus alumnos admiraban, depositando su confianza en él.”[2]
[1] Estampas de la Historia del Colegio Febres Cordero
[2] Heraldo de Chihuahua 17 de junio de 1012 artículo posmortem.
Terminado su período de directorado en Chihuahua fue cambiado a Ciudad Obregón, cambio que le dolió pero, que generosamente aceptó, para emprender nuevos caminos.
Las tierras del Yaqui.
2002 a 2007. El Instituto La Salle era desde tiempo atrás una institución estable y de muy buen prestigio en todo el Valle del Yaqui. Obregón había recibido a la educación Lasallista en 1955, primero, gracias al Padre De León, fundador de los Colegios Lasallistas de Sonora y, después por los primeros Hermanos. Durante su directorado, una de las acciones que más destacó fueron los preparativos para el cincuentenario, tanto por las
construcciones que se realizaron, como por los cambios académicos y deportivos que se realizaron por este evento.
Una preocupación que tuvo y, a la cual quiso responder, aplicando todo su saber pedagógico y su capacidad de relación, fue el que la Primaria volviera a crecer; se encontró con un fenómeno curioso, que era la creación de muchas escuelas primarias pequeñas, que ofrecían servicios que La Salle no los tenía, además, de que eran una novedad. Algo realizó, pero sin que volviera la Primaria a tener la pujanza de otros tiempos.
Una de las principales construcciones iniciadas y terminadas por el Hermano Elio fue, sin duda, la del Gimnasio del Instituto La Salle, un amplio, moderno, bien orientado y muy bien instalado sitio para la práctica del Básquetbol, Volibol y otras actividades artísticas, deportivas y religiosas. Los juegos del cincuentenario fueron los días 19 a 22 de enero del 2006; la asistencia de deportistas fue de 1123. El Director General del Instituto, Maestro Elio Infante, dirigió la palabra a los presentes, en un breve y emotivo mensaje en el encuentro: Fe, Fraternidad y Servicio.[1]
[1] Revista La Salle México Norte febrero 2006
COMUNIDAD DE CIUDAD OBREGÓN: HH FERNANDO ALVARADO, ELIO INFANTE, JOSÉ DE LA TORRE Y JUAN JOSÉ MARTÍN DEL CAMPO, sentado
Un buen día, ante una serie de problemas que se suscitaron y, que quizá, venían de tiempo atrás y, por el bien de su salud, fue cambiado a nuevos rumbos y, con muy distintas responsabilidades a las que había tenido.
Última etapa:
La poesía de Amado Nervo describe bien la vida de Elio, sobre todo, quizá, en el tercer grupo de versos que a continuación se transcriben:
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
Que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
Su vida fue una siembra en diferentes tierras y con diversos resultados. En momentos la cosecha fue abundante pero, también, en momentos hubo mala siembra, que con el tiempo, sus frutos no fueron lo bueno que se desearon y, desgastaron al sembrador y lo llevaron al retiro final.
En el mes de mayo de 2008 va a la Ciudad de México, en plan de tratamiento médico y psicológico, que le ayudara a superar una crisis personal; llegando a Monterrey, en un plan de recuperación, después de una fuerte crisis de salud física y de cansancio mental, que le arrancó de Ciudad Obregón, venía cansado y, ciertamente, algo molesto por su cambio, pero el ambiente regiomontano pronto le presentará nuevos retos. El primero, ser el responsable de los Hermanos mayores, en cuanto a su salud y, el segundo, la oportunidad de estudiar, algo que siempre deseó.
Fue alumno brillante en la maestría de Desarrollo Humano, cuya finalidad, en muchos aspectos, Elio contaba con ellos y los había vivido a través de su experiencia docente como: los procesos humanos fundamentales para promover el compromiso social y las relaciones interpersonales saludables, que fomentan el bien común y coadyuvan en los procesos de cambio al establecer relaciones interpersonales sanas y una flexibilidad para aceptar las diferencias culturales. Esta maestría, si bien, le abrió nuevos horizontes, fue un medio de terapia ocupacional.
Se graduó, presentó su tesis, la cual fue bien defendida y mereció una aprobación con felicitación.
Tres días después se reunieron todos los compañeros de estudio para una cena en honor del graduado, cena que ha de haber gozado y de la cual regresó a las diez y media de la noche; llegó a casa, saludó a los enfermeros, preguntó por la salud de los Hermanos enfermos y, poco después se despidió de los enfermeros y se dirigió a descansar en su habitación, era el viernes 15 de junio. Al día siguiente, la levantada era un poco más tarde que de costumbre y, a nadie se le hizo raro que no llegara al desayuno. A eso de las 9 de la mañana, la persona responsable de la limpieza de los cuartos llegó al cuarto del Hermano, tocó y, al no responder, entró y, cuál no sería su sorpresa al encontrarlo como si estuviera dormido, pero ya muerto, sin rictus de dolor o de muerte. Pronto se acudió al médico, quien descubrió que había sido un infarto, mientras dormía y, de inmediato se hicieron los trámites legales.
Por la tarde-noche, se inició el funeral con una misa de cuerpo presente. Por la mañana llegaron amigos, parientes y conocidos y se tuvieron otras dos Eucaristías, para darle cristiana sepultura la tarde del 17 de junio,
La noticia de su fallecimiento corrió como fuego en una estepa y, en los lugares donde trabajó hubo actos religiosos para pedir por su eterno descanso.
Así, en Acapulco:
“Hace algunos días se dio a conocer que el Hermano Elio Infante Novoa, quien impartió clases durante más de 25 años en el colegio La Salle de Acapulco, había fallecido de manera repentina, causando un profundo dolor a muchos de sus discípulos, quienes, por cierto, han escrito sendos artículos, recordando la forma de ser del Hermano Elio, como se le conocía. Los lasallistas tendrán la oportunidad de recordar al Hermano Elio durante una misa que se celebró el siguiente viernes, en esta ciudad y puerto, en punto de las 8 de la noche, en el mismo colegio. ¡Descanse en Paz!”[1]
En Chihuahua:
“Chihuahua, Chih. -A la edad de 71 años, la madrugada de ayer, falleció en Monterrey, Nuevo León, víctima de un infarto, el Licenciado Elio Infante. Durante 8 años consecutivos dirigió el Instituto La Salle de Chihuahua, trabajando de manera conjunta con la sociedad de padres del mismo, enfatizando aún más el nivel académico, cultural y deportivo del colegio y siendo uno de los precursores de la Universidad La Salle.
Sus servicios funerarios se realizaron desde las 8 de la noche del día anterior, en la capilla de la casa de la los Hermanos de Cumbres, en Monterrey y, la misa de cuerpo presente se ofrecerá hoy, domingo, a las 15:30 horas en el Poliforum "Hermano Jorge García Abaroa", ubicado en el edificio de Secundaria-Preparatoria, del Instituto Regiomontano, Unidad Cumbres”[2].
El Distrito de México Norte dio el siguiente comunicado en las redes sociales:
La comunidad de Hermanos de las Escuelas Cristianas
del Distrito México Norte
comunica con profunda pena
la partida a la casa del Padre de nuestro querido
acaecido el sábado 16 de junio de 2012.
“Venid benditos de mi Padre, recibid la herencia del reino
preparado para nosotros desde la creación del mundo”
13 de agosto de 1940 – 16 de junio de 2012
[1] Novedades de Acapulco
[2] Heraldo de Chihuahua.
Homenaje:
Los exalumnos del Colegio de Acapulco han organizado un torneo anual de Pesca, llamado Hermano Elio Infante:
“Se convoca a todos los amigos lasallistas y ex-alumnos lasallistas al 3er. Torneo de pesca, que llevará el nombre del inolvidable Hno. Elio Infante Novoa, a celebrarse el próximo domingo 16 de marzo del año en curso.
Como en las 2 ocasiones anteriores, la finalidad del torneo es la de tener una convivencia entre los amigos con sus familias, así que hay que inscribirse, armar los equipos, preparar la panga, cayuco, lancha, yate u lo que quieran, pero participen.
Al final de la pesca del pez vela, marlín, dorado, barrilte o cuatete, nos los llevaremos al restaurant de Roberto Rojas, en Caletilla y, ahí, junto con la familia, habrá una convivencia familiar (habrá cuota de recuperación) y música.” [1]
H. Juan Ignacio Alba Ornelas.
[1] Novedades de Acapulco