En nuestro cuerpo, encontramos diferentes tipos de tejido adiposo, pero hoy nos enfocaremos en los dos principales: el blanco y el marrón (también conocido como pardo). Aunque ambos son tejidos grasos, sus diferencias son realmente interesantes, no solo en su estructura y distribución, sino también en sus funciones y en los genes que los componen. ¡Vamos a explorarlos juntos para descubrir qué los hace tan únicos!
Comencemos con el tejido adiposo blanco (TAB). Este es el principal responsable de almacenar energía y liberar una variedad de hormonas y citoquinas que regulan nuestro metabolismo y la resistencia a la insulina. Es importante entender que el desarrollo de la obesidad no solo depende de un equilibrio entre lo que comemos y lo que gastamos, sino también de cómo el tejido adiposo blanco, como principal reservorio energético, mantiene ese equilibrio. Este tejido se identifica por su color blanco o amarillo y tiene menos vascularización e inervación que el tejido marrón. Las células del TAB son uniloculares, lo que significa que contienen una sola vacuola lipídica, y su tamaño varía entre 20 y 200 μm (7).
En los humanos, podemos distinguir dos depósitos principales de tejido adiposo blanco: el subcutáneo, que se encuentra justo debajo de la piel, y el visceral, que rodea nuestros órganos internos (8).
Ahora, hablemos del tejido adiposo marrón (TAM). Este tipo de tejido es especializado en el gasto energético a través de un proceso llamado termogénesis, donde nuestro cuerpo produce calor mediante reacciones metabólicas. Esto se logra gracias a una proteína mitocondrial llamada desacoplante 1 (UCP-1). Además, el TAM puede influir en nuestro metabolismo y en la sensibilidad a la insulina, e incluso puede afectar nuestra predisposición a desarrollar obesidad.
La coloración parda de este tejido se debe a su mayor vascularización y a su alto contenido de mitocondrias, que contienen citocromos responsables de su color. Las células del tejido adiposo marrón son multiloculares, lo que significa que tienen varias vacuolas lipídicas, y su forma es poligonal, con un tamaño que oscila entre 15 y 50 μm (7).
Si bien es cierto que logramos identificar dos tipos de tejidos principales existe un tercer tejido que surge de la combinación de ambos, el cual detallamos a continuación: Aunque hemos hablado de estos dos tipos de tejido, también existe un tercer tipo que surge de la combinación de ambos: el tejido beige.
BEIGE
Este tejido se desarrolla a partir de adipocitos blancos que, en ciertas condiciones, se comportan como marrones. Los adipocitos beige pueden expresar genes que codifican para la UCP-1 y adoptar una apariencia multilocular. En condiciones normales, estos adipocitos tienen bajos niveles de UCP-1, pero cuando son estimulados, pueden alcanzar niveles similares a los adipocitos pardos (9).
Para que puedas profundizar más en este tema, te dejamos un video explicativo que te ayudará a conocer mejor los diferentes tipos de tejido adiposo. ¡Esperamos que lo disfrutes!