Evita compras impulsivas y adquiere solo lo que realmente vas a consumir. Planificar las comidas y hacer listas de compras te ayudará a reducir el desperdicio y a ahorrar dinero, además de disminuir el impacto ambiental.
Piensa antes de comprar. Opta por productos de calidad, revisa las fechas de caducidad y evita descartar alimentos solo por su apariencia. Ser un consumidor responsable ayuda a reducir el desperdicio y fomenta un sistema alimentario más sostenible.
Comprar productos de proximidad reduce la huella de carbono, ya que evita el transporte innecesario de alimentos desde largas distancias. Además, apoya a los agricultores locales y garantiza alimentos más frescos y nutritivos.
Almacenar bien los alimentos es clave para que duren más tiempo en buen estado. Guarda frutas y verduras en las condiciones adecuadas, congela lo que no vayas a consumir pronto y aprovecha al máximo cada ingrediente antes de desecharlo.
Fomenta modelos de consumo más responsables y sostenibles. Apoya iniciativas de economía circular, compra a granel y busca opciones que reduzcan el desperdicio, como tiendas que venden productos con fechas de consumo preferente cercanas.
Reducir la dependencia de importaciones disminuye la contaminación generada por el transporte de alimentos. Además, favorece la producción local y mejora la seguridad alimentaria de cada región.
Cada acción cuenta. Ser consciente del impacto de nuestros hábitos alimentarios es fundamental para reducir el desperdicio, proteger los recursos naturales y cuidar el medioambiente. Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia.
Si todos tomamos medidas, podemos reducir el desperdicio de alimentos y construir un mundo más sostenible.